Los empresarios del norte de Portugal y de Galicia claman contra los peajes

El Gobierno luso veta la gratuidad de las autovías desde Oporto. Análisis: ¿Adiós a las autovías gratuitas en España? Por Pablo González

Pórticos de peaje en la A-28
Pórticos de peaje en la A-28

vigo / la voz

Los peajes automáticos implantados hace casi diez años en las autovías de Portugal siguen generando reclamaciones sociales, movilizaciones y debates políticos en el país vecino, aunque sin un resultado práctico que facilite los viajes de los conductores gallegos al norte del país vecino. Los empresarios del Alto Minho intentaron ayer que la Asamblea de la República lusa eliminase al menos los pórticos de cobro de la autovía A-28 en Viana do Castelo, petición que los diputados del Bloco de Esquerda -uno de los apoyos habituales del Gobierno del socialista Antonio Costa- asumieron con un añadido para que se hiciese extensiva a todo el vial hasta Oporto.

Pero una vez más la formación del Gobierno, esta vez el Partido Socialista, como antes lo hizo el conservador PSD, rechazaron alterar la estructura de peajes implantada en el 2010 por el también socialista José Sócrates en todas las autovías hasta ese momento gratuitas del país para rebajar el gasto público en mantenimiento de sus infraestructuras.

La doble propuesta votada ayer en la cámara legislativa lusa recibió el rechazo de los 108 diputados del PS y solo el respaldo de los 19 del Bloco, los diez de los comunistas del PCP y los cuatro del PAN (Pessoas-Animais-Natureza). Todos los demás grupos evitaron con su abstención posicionarse sobre un tema que vuelve por territorios del país a la Asamblea varias veces al año. PSD (79), CDS (5), Partido Ecologista (2), Livre (1), Iniciativa Liberal (1) y Chega! (1) optaron por la abstención.

Lamento de los empresarios

«Nuestro trabajo está hecho; ahora, infelizmente, queda en manos de los políticos», considera Luis Ceia, presidente de la Confederaçao Empresarial do Alto Minho (CEVAL), que lamenta el rechazo dado por la cámara a la propuesta que él encabezaba, pero confía en que el PSD lleve a cabo la semana que viene la promesa de devolver al legislativo otra petición de eliminación del pórtico de peaje ubicado ante el polígono industrial de Neiva, en Viana do Castelo. Dicho peaje cuesta 0,70 euros a los turismos y 1,75 a los transportes pesados, pero toda la autovía que concluye en Oporto y cuenta con cuatro peajes sube a 3,85 euros para los vehículos ligeros y 9,65 para los de mayor porte.

«Alguien va a tener que pagar lo que la concesionaria dejaría de recaudar en Viana» apunta con cierto temor Ceia, que cifra en 350.000 euros lo que recauda al mes el pórtico automático ubicado a la salida de su ciudad. «Claro que este sistema está perjudicando a las relaciones comerciales con Galicia, el séptimo socio comercial de Portugal», advierte el líder empresarial, que da cuenta de deslocalizaciones de empresas gallegas en la zona y la reducción de visitas turísticas de corta duración «porque la gente no sabe cómo pagar». Ceia reclama una recuperación de las relaciones públicas y privadas entre Galicia y el norte luso que, advierte, han decaído.

El presidente de la Confederación de Empresarios de Pontevedra, Jorge Cebreiros, apunta al sobrecoste a la producción que tanto los peajes lusos como «los desorbitados de la AP-9» han supuesto en las dos zonas. «Es la frontera más permeable del sur de Europa y 4.000 gallegos la cruzan todos los días para ir a trabajar, sin que haya alternativas viarias serias, como tampoco ocurre con la autopista gallega», apunta. «La distribución de las empresas se rige por tiempo y costes y los peajes incrementan los últimos y las carreteras nacionales la demora», añade el titular de la CEP, que sí respaldaría hablar de implantar peajes en las autovías si se rebajan los más altos de las autopistas, como señala a los de la AP-9 y se potencia al mismo tiempo la opción del tren con corredores como el del noroeste. «Galicia necesita una discriminación positiva».

«Los peajes en vez de unir Galicia y Portugal nos han separado más», tercia Ramón Alonso, presidente de la Federación Gallega de Transporte de Mercancías, que considera que el sobrecoste de los peajes en las autovías lusas hace imposible que productos de bajo rendimiento económico como la leche o el agua, por ejemplo, puedan ser vendidos al otro lado de la frontera. Alonso reclama frente a los peajes una mayor apuesta por el tren de mercancías, pero no la advierte en ninguno de los dos gobiernos.

«Los turistas gallegos han huido de aquí porque no saben cómo pagar»

El empresariado del Alto Minho estima que la implantación de los peajes automáticos rebajó a la mitad la afluencia de visitantes al norte de Portugal. Y no por el precio que se cobra al pasar bajo los cuatro arcos salpicados entre Viana y Oporto, pues cuesta 3,85 euros frente a la paralela autopista A-3 que une Valença do Minho y Oporto a 8,90 en coste de peajes. El líder empresarial de dicha zona, Luis Ceia, mantiene que «los turistas gallegos han huido de aquí porque no saben cómo pagar». Y eso que desde el verano del 2013 el engorroso sistema luso ya admite los dispositivos de telepeaje españoles.

Pero los conductores que no los han contratado tienen otras opciones no del todo claras para todo tipo de usuarios. A las puertas de los carnavales y de la Semana Santa vuelve a reproducirse a millares la pregunta de «¿qué hay que hacer para circular por Portugal?» por parte de muchos de los que tienen pensado desplazarse unos días al país vecino.

Así se paga

Quienes no cuentan con telepeaje tienen la opción de asociar la matrícula de su vehículo durante un mes a una tarjeta bancaria a la que se cargan los peajes una vez las cámaras graban las placas del coche, método denominado Easy Toll. Pero solo se puede hacer ya en la misma autovía A-28 en el área de servicio de Neiva, al pasar Viana do Castelo, en la A-23 en Chaves (frontera de Verín); en Vilar Formoso (paso de Fuentes de Oñoro), o en Vila Real de Santo Antonio (junto a Ayamonte). Pero si se entra por ejemplo por la autopista A-3 en Valença u otro vial ya no se puede enlazar matrícula y tarjeta bancaria, lo que impide hacer los pagos en movimientos en Oporto hacia su aeropuerto, que tiene cuatro pasos de peaje, o hacia Ikea y el recinto ferial, que suma otros dos.

Para esos usuarios les queda la opción de comprar un bono prepago para tres días Toll Service (20 euros) u otro válido para un año con saldo de entre 5 y 40 euros, Toll Card, de venta en correos, Ikea y puestos de turismo en Portugal. Vía Verde también alquila aparatos de telepeaje a visitantes válidos para 90 días.

«Es muy complicado todo esto. Ahora está más explicado, pero sigue siendo un obstáculo para mucha gente», certifica el líder empresarial.

Portugal: ocho años de peajes que no cubren el gasto de las autovías

c. punzón
Peaje en una autovía de Portugal
Peaje en una autovía de Portugal

La patronal del norte mantiene que el cobro en las vías antes gratuitas ha acelerado el abandono del rural

Tres son los modelos utilizados en Europa para cobrar por el uso de las carreteras de gran capacidad. El peaje clásico, el que cuenta con cabinas con personal de cobro o telepeaje, grava el uso de la distancia recorrida y deja en manos de empresas concesionarias el mantenimiento del vial, la recaudación y los beneficios que se puedan generar. Otro modelo de progresiva extensión es el de la viñeta, una pegatina magnética fijada en el cristal del vehículo que funciona a modo de tarifa plana, sin limitación de kilometraje durante el tiempo contratado. Una semana, un mes o un año suelen ser los períodos disponibles. Suiza es el país de referencia, donde cuesta ahora 35 euros al cambio y permite el uso de todas sus autopistas.

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