Quince ciclistas muertos en diez años en las carreteras gallegas

La condena al conductor que mató a dos ciclistas en A Guarda en un atropello devuelve a la actualidad la seguridad de estos usuarios vulnerables

El accidente más grave de los últimos años con ciclistas ocurrió el 12 de marzo del 2016 en A Guarda. Hubo dos muertos
El accidente más grave de los últimos años con ciclistas ocurrió el 12 de marzo del 2016 en A Guarda. Hubo dos muertos

Redacción / La Voz

La condena a cuatro años de cárcel al conductor que en el 2016 causó la muerte de dos ciclistas en A Guarda al embestir a un grupo que circulaba en bicicleta por la carretera PO-552, ha devuelto a la actualidad la seguridad de los ciclistas. En lo que va de este año 2020 ya son dos los muertos en bicicleta en las carreteras gallegas. El último, un hombre de 72 años que fue alcanzado por un turismo el pasado domingo en la N-525, en Xinzo de Limia. El otro siniestro mortal ocurrió cuatro días antes en el municipio coruñés de Bergondo. Falleció un ciclista de 52 años que fue arrollado por un camión de reparto de mercancías en una carretera secundaria y muy estrecha. Con esos dos casos, son 15 los ciclistas que perdieron la vida en los últimos diez años en accidentes de tráfico en Galicia.

El año pasado, la Dirección General de Tráfico contabilizó en las carreteras de Galicia un muerto en bicicleta en un accidente ocurrido en Outeiro de Rei, donde un ciclista perdió la vida por las graves lesiones que sufrió al estrellarse contra un peatón que cruzaba la carretera N-VI. Pero ese mismo año 2019 se registraron en las vías interurbanas gallegas hasta 82 accidentes con ciclistas implicados. Además del muerto de Outeiro de Rei, en esos siniestros hubo 12 heridos graves y 72 heridos leves.

Rutas protegidas

En los últimos años la DGT ha acondicionado en Galicia, de acuerdo con clubes ciclistas, alrededor de una veintena de rutas protegidas especialmente para estos usuarios, con una señalización más visible y con el refuerzo de la vigilancia en esos tramos, con una mayor presencia de patrullas de la Guardia Civil en horas determinadas. Por su parte, la Consellería de Infraestruturas de la Xunta ha construido en las carreteras de su titularidad varias zonas con sendas para ciclistas que discurren en paralelo a la red viaria en las zonas con mayor afluencia de usuarios de bicicletas.

Los ciclistas son una de las principales preocupaciones para los responsables de la DGT. Su protección es su propio cuerpo y en la carretera siempre llevan las de perder. Por eso forman parte del colectivo de usuarios vulnerables, a los que se les está prestando una especial atención.

El riesgo del adelantamiento

Uno de los mayores riesgos para los ciclistas se produce en el momento en que son adelantados por vehículos a motor. Es una maniobra de máximo peligro porque cualquier movimiento inesperado puede terminar con el ciclista en el suelo. La normativa de Tráfico trata de ofrecer la máxima protección a este colectivo, y por eso en el caso de los adelantamientos es especialmente exigente al imponer una separación mínima de 1,5 metros entre el automóvil que adelanta y la bicicleta.

1,5 metros de separación lateral

Para ofrecer mayor seguridad a los ciclistas y dar una mayor separación lateral, la norma incluso permite que el vehículo que adelanta pueda rebasar una línea continua, siempre que no vengan otros coches de frente. Los ciclistas también tienen que cumplir las normas. Tienen que circular pegados a la derecha y como máximo en columnas de a dos, que tendrán que ser de a uno en tramos sin visibilidad. También deberán hacerse visibles y usar casco.

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