La izquierda rupturista quiere reinventarse

Tres candidaturas, dos o una: el antiguo espacio de En Marea se recoloca para las autonómicas


Santiago / La Voz

Con el riesgo de que Núñez Feijoo decida adelantar las elecciones y pille al antiguo espacio de En Marea sin definir cómo irá a las autonómicas ni quiénes serán sus candidatos, la izquierda rupturista gallega empieza a dar los primeros pasos para reorganizarse tras algo más de tres años de luchas internas en los que, tras varios goles en la portería propia, acabó dilapidando el potencial que tenía en el 2016, cuando aspiraba a asaltar la Xunta. Con el reloj electoral marcando los tiempos, a estas alturas no se sabe si se dividirán en tres candidaturas -Podemos y EU por un lado, Anova y las mareas por otro y la En Marea de Luís Villares ocupando el tercer puesto en discordia- o si Anova y sus socios en el Parlamento de Galicia configurarán una candidatura conjunta al margen de En Marea. Tampoco se puede descartar que, obligados por la necesidad de sumar voluntades, acaben incluyendo, con calzador, al magistrado en excedencia.

Todo puede ocurrir en el espacio rupturista. Para empezar, Anova, germen del fracasado proyecto, se siente con voluntad y fuerza para liderar el proyecto una vez más. Así lo reconoció ayer Martiño Noriega tras una reunión de su coordinadora nacional. El encargado de Relacións Políticas de la formación compareció junto con Antón Sánchez y Gladys Afonso para reconocer que ya se habían dado conversaciones informales con representantes de las otras fuerzas, y que a partir de ahora empezarían las negociaciones oficiales con todas las organizaciones a la izquierda del PSOE «con trascendencia e peso político». Y no se refirió solo a sus socios en el Grupo Común da Esquerda, sino que dijo expresamente que incluirían al BNG, y que en cuanto a En Marea «iremos modulando». Es decir, que no le cierran la puerta. Noriega dijo que había «espazo» para intentarlo y que se podía construir una candidatura que desbancara al PP de la Xunta. «Por nós non vai quedar, non imos vetar a ninguén», indicó. En ese proyecto esperan incluir también a mareas municipales y plataformas ciudadanas.

Podemos, por su parte, se siente fuerte. Con dos diputados gallegos bien situados en Madrid -Gómez-Reino como secretario xeral del partido en Galicia y Yolanda Díaz como ministra- tratará de reconstruir las relaciones con Anova, maltrechas desde que en las dos últimas citas para las generales no fueron capaces de articular una candidatura conjunta. Pero si las cosas se ponen muy difíciles no descarta reeditar en Galicia la coalición oficial Unidas Podemos y olvidarse de sus socios gallegos, confiando en que su baluarte es Pablo Iglesias. Y ahora, como vicepresidente del Gobierno, más que nunca.

Sondaxe, de momento, no le da representación a En Marea, pero Luís Villares confía en la remontada, y, aunque no consiga más que un escaño, ser determinante, como lo fue el BNG en Madrid, a la hora de construir un bloque de izquierdas que pueda obtener más apoyos que la derecha, a tenor de lo ajustadas que andan las encuestas. Y con esa baza juega el líder de En Marea. Villares, además, le tiende una mano al BNG, lo mismo que Anova, pero sería muy difícil que el Bloque aceptase un acuerdo preelectoral con quienes en el pasado pusieron en riesgo la supervivencia de la formación nacionalista. Otra cosa serían los acuerdos poselectorales si los números obligan.

Lo más probable es que Podemos, EU, las mareas municipales y Anova echen pelillos a la mar y articulen una candidatura única. El escollo sería el candidato. Anova tiene a Noriega, pero Podemos podría hacer valer el peso de su organización. ¿Gómez-Reino? ¿Luca Chao?

El exalcalde compostelano invitó a trabajar «nas coordenadas correctas». Ya no se habla de mareas ni de oleadas. La izquierda rupturista quiere reinventarse.

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