¿Por qué no votar en Galicia a la vez que en Cataluña?

La decisión de Torra de cerrar anticipadamente la legislatura en Cataluña añade nuevas incógnitas sobre la convocatoria gallega y también vasca

Feijoo y Urkullu, en una reunión a mediados del 2016
Feijoo y Urkullu, en una reunión a mediados del 2016 Efe

redacción

Torra acaba de abrir el calendario para unas elecciones en Cataluña, en un año en el que también ha de haber comicios en el País Vasco y en Galicia. La precipitación con la que el todavía presidente catalán ha lanzado el proceso toca de lleno en esas dos comunidades, donde el debate político se ha asentado desde hace semanas sobre cuándo deben celebrarse los comicios. En el Parlamento gallego varios grupos han interrogado repetidamente al presidente sobre esa cuestión, no hay otro objetivo en mente, y en los pasillos de San Caetano y en el entorno del presidente Feijoo es un asunto capital: ¿Cuándo tienen que ser los comicios?

Optar por un calendario u otro no es menor: están en juego proyectos anunciados: los presupuestos del 2021 o la reforma de la financiación autonómica que el Gobierno quiere abrir cuanto antes. Con su decisión, Torra (que ha de dar 54 días desde que formalice la disolución de su Cámara, y eso lleva la fecha a primavera) empuja a que Feijoo, pero también el lendakari Iñigo Urkullu, afronten esta decisión. ¿Han de coincidir las tres citas?

 El desgaste electoral en la calle

A favor de una simultánea convocatoria están la eficiencia en los procesos, sí, pero también el cansancio en la calle tras una sucesión de convocatorias electorales (dos repeticiones de generales, autonómicas, locales, europeas…) que han generado cierto hastío. La encuesta de Sondaxe de este pasado sábado en La Voz lo confirma: un 77 % de los gallegos dicen estar hartos de la tensión política. Prolongar el calendario en Galicia hasta el agotamiento oficial de la legislatura (finales de octubre) podría tensionar esa situación.

 Galicia ya está en precampaña

Sucede además que el debate en Galicia -y se ha podido ver en las últimas semanas en el Parlamento- se ha asentado alrededor de la convocatoria electoral, en lugar de la gestión de la Xunta y la fiscalización de su trabajo. Todo es ambiente preelectoral, ineficaz a la hora de tomar decisiones o de pactar asuntos con la oposición. No ayuda que el Gobierno gallego, además, ha tomado una actitud de enfrentamiento con Madrid, y que en La Moncloa parecen más interesados en echar gasolina y alentarlo que en buscar consensos. 

Otra clave, en el País Vasco

El mismo debate se está planteando también en el País Vasco. Los medios de esa comunidad ya están recogiendo la posibilidad de adelanto técnico (El Correo, 20 de enero: «Los partidos vascos activan sus maquinarias ante un posible adelanto electoral a mayo»). No es descartable que Íñigo Urkullu decida convocar las suyas y esa referencia no es ajena en Galicia porque los últimos comicios han coincidido en fecha en esos dos territorios. No sería por tanto nada extraordinario que volviera a suceder.

Triple convocatoria, en tres comunidades históricas

La situación de tensión política en España ya se ha asentado en Galicia y puede extenderse en el tiempo durante todo este ejercicio. No ayudarían tres convocatorias electorales por separado, y en las tres comunidades históricas, por el impacto que todas ellas tienen. El Gobierno bipartito de Sánchez tendría sobre la mesa, además, la tentación de convertir todo este 2020 en un movimiento incesante de ministros y promesas electorales repartidas entre Cataluña primero, País Vasco después, y Galicia al final, aparcando la gestión y las reformas que precisa España después de tres años de parálisis institucional.

 Esto hila con otra premisa: Galicia tiene que saber cuanto antes quién dirigirá su gestión política en los próximos años, presentar y aprobar sus presupuestos a tiempo, y preparar un evento clave como el Xacobeo 2021, sin opción a bandazos o a decisiones a destiempo o contradictorias. Un evento así debería ser objeto de acuerdo entre todos los grupos, y el actual contexto no lo permite. Galicia (como España) se enfrenta a un momento clave de enfriamiento económico, de incertidumbres exteriores, que precisaría contar con un gobierno con plenos poderes y pensando a medio plazo.

 Los principales candidatos ya están definidos

La partida en Galicia se juega entre dos alternativas, y los líderes de los dos bloques, los de los tres grandes partidos, están definidos. El socialista Gonzalo Caballero lleva ya un año largo preparando su alternativa; la nacionalista Ana Pontón lo es ya de facto desde hace meses, y oficialmente proclamada desde mediados de mes; y Feijoo será el aspirante a la reelección porque no hay alternativa, es la única figura que puede mantener para el PP la Xunta, y él lo sabe. La oposición ha dado además muestras de que no le importaría ese adelanto en los próximos meses. Durante todo el 2019, Caballero recordó que está preparado para unas elecciones en cualquier momento, y desde el Bloque y el resto de la izquierda también han asegurado que el ciclo de Feijoo está agotado y se ha de convocar a los gallegos.

Advertido todo ello, la palabra la tiene ahora Feijoo, el único con potestad para llamar a las urnas, y a quien la decisión de Torra le puede mover a mirar ya el calendario y marcar una fecha en rojo.

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