Caso Sonia Iglesias: diez años de una investigación infructuosa

La búsqueda realizada este miércoles en un pozo no halló rastros humanos


Pontevedra / La voz

A cualquiera de los tres comisarios de la Policía Nacional que en los últimos diez años han pasado por Pontevedra les hubiese gustado resolver el caso de Sonia Iglesias. Es el reto de quien ocupa ese puesto. Localizar a la joven desaparecida aportaría cierto descanso a los agentes que mantienen viva la investigación, con innumerables pesquisas, actuaciones policiales, interrogatorios... Cada cierto tiempo, la Fiscalía obtiene nuevas líneas de investigación, nuevas diligencias. Porque en su ánimo está facilitar a la familia de Sonia Iglesias respuestas a las preguntas que se repiten desde hace 10 años. Pero lo único contrastado es que, el día de su desaparición, Sonia Iglesias y su pareja salieron juntos del piso que compartían para dirigirse a una zapatería.

Allí dejó un par de sandalias a arreglar. Y se le perdió la pista. Su compañero sentimental, quien llegó a estar imputado entre julio de 2012 y agosto del 2014, al parecer, incurrió en varias contradicciones. Llegó la imputación de Julio Araújo, pero también su desimputación cuando la jueza determinó que sus contradicciones carecían de carga probatoria, extremo que confirmó la Audiencia, quien también terminaría desestimando la petición de la Fiscalía de someterle al test de la verdad. El último gran impulso a esta investigación se produjo en el 2017 cuando se reabrió la causa y se ordenó, ya en febrero del 2018, un registro de la vivienda en la que residió la pareja y que pertenece a la familia de Araújo, quien junto con su hermano fue interrogado. Y de nuevo, un callejón sin salida.

No hallan restos humanos en el pozo en el que buscaban a Sonia Iglesias

María Hermida / Ana Barcala

Dos unidades de la Policía de Subsuelo se desplazaron hasta Pontevedra desde Madrid alentados por una nueva pista

Sin rastro de Sonia Iglesias. Ese es el resultado del nuevo operativo policial desplegado este miércoles en Pontevedra para tratar de dar con la pista de la mujer desaparecida en Pontevedra en agosto del año 2010. No han aparecido ni restos humanos ni ningún indicio que permita avanzar en la investigación que, sin embargo, continuará abierta.

En esta ocasión la policía desplegó un dispositivo en la parroquia pontevedresa de Marcón, donde se buscó a la joven dentro de un pozo. Hasta el lugar se desplazaron dos unidades de la Policía de Subsuelo desplazadas desde Madrid, así como agentes de la Policía Judicial y de la Brigada de Delitos Contra las Personas de la Comisaría General, que solicitaron el apoyo de los Bomberos de Pontevedra para achicar el agua del pozo, ya que las bombas que traían carecían de la potencia necesaria para vaciar el agua. Es al menos la tercera ocasión en la que esta unidad se desplaza hasta Pontevedra en el marco de esta operación, pues fue la misma que en 2018 inspeccionó detenidamente una finca de San Mauro propiedad de la familia de Julio Araújo, pareja sentimental de Sonia Iglesias y padre de su único hijo.

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