La Audiencia Nacional asumirá la investigación de la muerte del joven coruñés en Filipinas

Se espera que la repatriación del cuerpo de la víctima se produzca en los próximos días


A Coruña / La voz

El miércoles de la semana pasada, un día después de la muerte de Diego Bello en Filipinas a manos de la policía de aquel país, la familia presentó en un juzgado coruñés una denuncia por homicidio como primer paso para que se esclarezcan los hechos y se depuren responsabilidades. Al tratarse de una muerte en un país extranjero, el asunto fue derivado a la Audiencia Nacional que, una vez analizada la denuncia, la admitió a trámite para asumir la investigación. Supone un paso importante para demostrar que la policía de la isla de Siargao, en Filipinas, acabó con la vida de este joven empresario turístico por alguna razón oscura que a partir de ahora tratarán de averiguar.

En cuanto a la repatriación del cuerpo de la víctima, se espera que el traslado se produzca en los próximos días. La embajada de España en aquel país solo espera el permiso definitivo del Gobierno filipino para poder enviarlo en el primer vuelo que viaje a España. La familia ya lleva once días suplicando a las autoridades asiáticas que les entreguen el cuerpo.

«Lo último que me dijo mi hermano fue que, si aprobaba, me invitaba a visitarlo a Filipinas»

Alberto Mahía

Bruno Bello, hermano del joven coruñés muerto en el país asiático a manos de la policía, niega que tuviera cualquier vínculo con la droga, y pide a las autoridades de aquel país «humanidad y caridad cristiana» para que les entreguen su cuerpo

A Bruno Bello Lafuente (A Coruña, 1992) fue a quien primero llamaron el martes de la semana pasada para comunicarle que su hermano mayor había muerto a manos de la policía filipina. Fue él quien tuvo que sentarse frente a sus padres y decirles lo último que un ser humano quiere escuchar, que a su hijo lo asesinaron. Diego Bello, el joven empresario coruñés asesinado, fue siempre un referente para Bruno, su único hermano y 5 años menor que él. Era su orgullo. Desde pequeño, veía en él un espejo, la persona al que había que imitar. «Era un líder allí donde estaba, con un enorme carisma, tremendamente trabajador, deportista, una mente inquieta y de enorme generosidad. Una persona perfecta», dice alguien que, junto a su tío Francisco Lafuente, saca fuerzas de no se sabe dónde para hablar con unos y con otros y conseguir que el cuerpo llegue a España cuanto antes, que se investigue su muerte y que todo el mundo tenga claro que su hermano jamás tocó la droga.

Seguir leyendo

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
2 votos
Comentarios

La Audiencia Nacional asumirá la investigación de la muerte del joven coruñés en Filipinas