El PP recuerda a Manuel Fraga, su primer gran referente

Hoy se cumplen ocho años del fallecimiento del vilalbés, el político que logró unificar todo el centroderecha bajo las mismas siglas

Manuel Fraga cumplía en el 2000 una década como máximo mandatario de la comunidad
Manuel Fraga cumplía en el 2000 una década como máximo mandatario de la comunidad

Santiago / La Voz

Fue un político de otro siglo, pero con gran influencia en este. El artífice de la unificación del centroderecha. El hombre que hizo el tránsito hacia el color, partiendo del blanco y negro, y del que Felipe González dijo aquello de que le cabía el Estado en la cabeza. Manuel Fraga (Vilalba, Lugo, 1922) fallecía el 15 de enero del 2012, tal día como hoy, en su casa de Madrid, después de encadenar sesenta años tocando poder.

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El partido que fundó, el PP, lo recuerda este miércoles en las redes sociales en su faceta de «padre de la Constitución» y por el «papel clave» desempeñado en la transición de la dictadura a la democracia, a la vez que proclama: «Su recuerdo estará siempre con nosotros».

Los populares gallegos se unieron al homenaje a su gran referente político en el octavo aniversario de su fallecimiento. El presidente del PP de A Coruña, Diego Calvo, difundía en Twitter el mensaje elaborado desde la dirección de la calle Génova, al igual que hizo el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, que también introdujo un comentario personal para destacar que «no se entiende la Transición ni nuestra democracia sin Fraga, uno de los padres de la Constitución y creador de uno de los grandes partidos de España». Y añade: «Su sentido de Estado y responsabilidad como oposición en España y gobierno en Galicia es guía para los que creemos en la política».

Desde Novas Xeracións, la organización juvenil del PPdeG, confeccionaron una nota propia en la que definen a Fraga como «el constructor de la Galicia del siglo XXI». A su vez, el secretario de organización del PP de Noia, Alex Núñez, colgaba en el mensaje el cartel electoral bajo el que Fraga compitió en 1989 por la presidencia de la Xunta: «O Presidente para un gran Pobo», rezaba el lema.

Pudo ser todo eso y más, porque la biografía de Manuel Fraga es enciclopédica y transcurrió por el franquismo, la transición, la democracia y el desarrollo del Estado autonómico, con parada especial en Galicia. En ese vasto período, el político que decía inspirarse en el reformismo de Cánovas del Castillo y el regionalismo de Alfredo Brañas, fue catedrático de Derecho Político, ministro con Franco y vicepresidente del Gobierno tras la muerte del dictador, así como embajador, disputado, senador, miembro del Parlamento Europeo y, durante tres lustros, presidente de la Xunta de Galicia.

El legado político que reivindica quien ocupa la secretaría general del PP, Teodoro García Egea, fue la capacidad que tuvo de construir un «centroderecha unido», valora en Twitter, donde hace un llamamiento a todo el espacio político que en tiempos aglutinó su partido a «aprender de los aciertos del pasado».

Efectivamente, Fraga logró reunir en 1976 a todos los grupos de la derecha surgidos del franquismo. Tradicionalistas, democristianos, tecnócratas y algunos liberales confluyeron bajo las siglas de Alianza Popular para hacer la travesía por el desierto hasta la quiebra de la UCD, lo que permitió que AP, refundado como PP desde 1989, empezara a ocupar la «mayoría natural» del centroderecha que siempre reivindicó el de Vilalba.

Fraga fue testigo del éxito de su obra, pues presenció en vida cómo su partido tuvo ocasión de alzarse con dos mayorías absolutas para gobernar España, la de Aznar del 2000 y la de Rajoy del 2011, y cómo consiguió también reinventarse en Galicia para cubrir su renuncia y volver a conquistar la Xunta por mayoría absoluta en el 2009, ya con Feijoo de protagonista.

Tras su muerte en enero del 2012, con el país inmerso en los peores momentos de la crisis económica, el mapa político de España se hacía añicos. A finales del 2013 se creaba Vox, hoy tercera fuerza política del Congreso, y Ciudadanos se preparaba para irrumpir en la escena española. Lo que en tiempo llegó a aglutinar el PP está ahora dispersado en al menos tres partidos que suman 150 escaños, bastante menos de los 183 diputados que llegó a tener Aznar o los 186 que sustentaron a Rajoy. Algunas razones tiene el número dos de Pablo Casado y el conjunto del PP para reivindicar en un día como hoy el legado de Fraga. 

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