En Marea potencia su propio sello de cara las autonómicas

Pedirá formar grupo parlamentario propio tras el cese de Lago


santiago / la voz

Para un partido político que se erigió en el principal referente de la oposición tras las elecciones autonómicas del 2016, como le ocurrió a En Marea, el Grupo Mixto del Parlamento es un habitáculo muy frío. No precisamente el espacio que anhelaban Luís Villares y los otros tres diputados que lo acompañan, todos ellos escindidos de la confluencia con Podemos —el Grupo Común da Esquerda—, pues su voz y su cupo de iniciativas se han reducido de forma notable.

No obstante, la renuncia de Manuel Lago al escaño que ocupa en O Hórreo, y su relevo por la profesora Mariló Candedo, le va a dar a En Marea la posibilidad de sumar cinco diputados y de constituirse como grupo parlamentario propio para ganar visibilidad. Los de Luís Villares tramitarán la solicitud en cuanto sea posible hacerlo con el fin de reforzarse de cara a la cita con las urnas de las autonómicas.

En Marea, pese a no concurrir a las elecciones generales del pasado noviembre, lleva tiempo expresando su vocación de concurrir a las elecciones gallegas, previstas inicialmente para el otoño. El líder de la formación, Luís Villares, está convencido de que el programa que promueve el partido rupturista es lo suficientemente «atractivo» para tener el respaldo de los gallegos y cree, además, que hay un espacio suficiente para la concurrencia de En Marea, pues no se cansa de repetir que es necesaria una fuerza «máis social que o PSOE», pero al mismo tiempo que defienda «unha idea nacional máis ampla que a do BNG».

Competencia con los comunes

En esa órbita se mueven también Podemos y sus aliados gallegos, que son Esquerda Unida, Anova y sus equivalentes municipales, como Marea Atlántica o Compostela Aberta. Esta alianza opera en Madrid bajo la denominación Galicia en Común, usa el epígrafe Común da Esquerda en el Parlamento gallego y, además, tiene entre sus activos a la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz.

Está fuera de toda duda, por tanto, que esta alianza política presentará su propia candidatura en las autonómicas gallegas, aunque está pendiente de definir el alcance de la misma y, sobre todo, quien será su cabeza de lista.

Y aunque los comunes parecen haber pasado página de su antigua relación con En Marea, los de Villares no cierran las puertas a construir espacios de colaboración, especialmente con Anova, la pata más nacionalista del Grupo Común da Esquerda. Tanto es así que el consello das mareas, el máximo órgano del partido rupturista, apuesta por reforzar la posición de En Marea de cara a la cita electoral de otoño y se inclina por impulsar la «acumulación de forzas» con otras siglas para conformar una candidatura de izquierdas de amplia base que permita desplazar al PP de la Xunta.

La perspectiva de que los de Villares puedan constituir su propio grupo parlamentario es un paso más en la misma dirección, pues les permitiría ganar voz en O Hórreo y obtener más protagonismo en la labor de oposición a Núñez Feijoo. Y, por supuesto, también le abriría nuevas vías de financiación, facilitando que en Marea pudiera operar sin dificultades con su propio sello y su marca diferenciada.

Ahora bien, Manuel Lago todavía es diputado y, de confirmarse su relevo, algo tendrán que decir los jurídicos del Parlamento sobre la creación del nuevo grupo, que se va a topar con algunas dificultades. Aun así, Villares no desiste y formalizará la petición.

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