Los tramos centrales de la AP-9 y la AP-53 son ya los más caros de toda España

Los peajes principales de las dos autopistas son los únicos que subieron más del 2 %


vigo / la voz

Los precios de los peajes de la AP-9 son «injustos», a juicio del propio ministro de Fomento. Son «altos», según la valoración del delegado del Gobierno en Galicia. «Un agravio comparativo», tal y como lo ve el alcalde de Santiago, e incluso «un atraco», como los considera el regidor de Tui, donde concluye la citada autopista. Como los cuatro dirigentes socialistas, todo el arco político gallego ha criticado las subidas en las tarifas del vial, ahora pendientes de que PSOE y Unidas Podemos plasmen en los próximos Presupuestos -y consigan aprobarlos, si no se tuerce su candidatura a la Moncloa- el acuerdo alcanzado con el BNG para hacer gratuito el viaje de vuelta en el día en todo el vial, durante toda la semana, tanto para particulares como para el sector del transporte, y que la Administración central asuma el pago de las obras que fueron adosadas a los usuarios del vial con subidas adicionales durante 20 años.

Mientras ese acuerdo no se hace realidad, los conductores gallegos seguirán sufriendo esa «injusticia», comprobable comparando las tarifas de las concesiones de autopistas de peaje de la red dependiente del Ministerio de Fomento. La Voz ha hecho esa comparación, análisis del que se concluyen dos hechos: los peajes de las dos autopistas estatales en Galicia son los únicos que han subido este año por encima del 2 % en los tramos principales dentro de una misma provincia, y, además, figuran ya entre las tarifas más altas por kilómetro recorrido de toda España.

La media de las subidas de la principal autopista gallega fue el día 1 de un 2,69 %, pero asciende a un 3,5 % en el caso del recorrido entre Santiago y Pontevedra, o llega a un 3,01 % entre Ferrol y Tui. Sin salir de cada provincia el incremento fue del 2,56 % en las tarifas entre Vigo y Pontevedra, del 2,22 % de A Coruña a Santiago o del 2,11 % de A Coruña a Ferrol. Pero la otra autopista estatal en Galicia, la AP-53 (Santiago-Dozón), tiene también tramos en el mismo escalón inédito en el resto de España, como ocurre entre Silleda y Lalín, donde la subida llega a un 2,04 %.

Ninguno de los demás tramos analizados en todas las concesiones de Fomento supera el 2 % de subida este año, cantidad exacta que sí se da en la AP-61 entre Segovia y San Rafael. En la AP-6 se puede encontrar hasta un 1,92 % en los precios de San Rafael a Villacastín, o un 1,47 % en la AP-46 entre Málaga y Antequera. Tres casos más de recorridos provinciales superan la barrera del 1 % en la AP-68 y la AP-7 en Barcelona y Málaga. El resto de las subidas de peajes rondan el 0,84 % en el que de media se actualizaron las tarifas de los viales de pago para el 2020.

Fomento no subió las suyas

En las nueve concesiones asumidas por el Ministerio de Fomento por la quiebra de sus sociedades no se produjo este año incremento de precios alguno, tras rebajarse de media además el año pasado un 30 %. Tampoco se aumentaron en la AP-71 entre León y Astorga, ni en la AP-51 de Ávila a Villacastín, como tampoco en la misma AP-53 de Santiago a Vedra, gracias en este caso a la imposibilidad de redondeo por los restos aplicados con la actualización de las tarifas.

Y no solo no subieron, sino que se hicieron gratuitas la AP-4 de Sevilla a Cádiz (ya lo era desde el 2005 entre Jerez y la capital de su provincia), y también se eliminó el peaje en la AP-7 entre Tarragona y Alicante.

En lo alto del top estatal

Y si con las tarifas del 2020 se agrava más la injusticia a la que aludía Ábalos, con esos nuevos precios y los triples incrementos de peajes en la AP-9 en los últimos tres años, tramos como el de Vigo a Pontevedra pasan a costar 0,1818 euros por kilómetro, lo que lo convierte en el segundo más caro de los 35 analizados de la red estatal. A Coruña-Ferrol es el sexto de mayor precio, con 0,1347 euros por cada mil metros. Por encima de ellos se encuentra en primer lugar el tramo pontevedrés de la AP-53 (Silleda-Lalín), con 0,1885 euros por kilómetro.

En la AP-68, en Álava, se encuentra el tercer tramo provincial de mayor cuantía en el peaje, al llegar a 0,1630 euros el kilómetro. En la misma autopista en territorio aragonés llega a 0,1515 entre Gallur y Zaragoza, como a 0,1500 en el caso de la AP-66 entre León y La Madalena.

El tiempo de concesión es la tercera pata de la «injusticia» o agravio que supone la AP-9 respecto a otras concesiones de su misma generación. Los peajes de la principal arteria de comunicación gallega se mantendrán durante 75 años, algo que solo ocurre además en la AP-53, también gallega, y en la leonesa AP-66, explotada por Aucalsa, del mismo grupo empresarial que Audasa.

De Ferrol a Tui (198 km) se paga lo mismo que de Oporto a Lisboa (302 km)

Si los peajes de la AP-9 salen mal parados comparando sus principales tramos con los provinciales de las demás concesionarias estatales, aún tienen peor resultado si se contrastan con los de Portugal. Si de Ferrol a Tui en la AP-9 el peaje cuesta 22,20 euros para recorrer sus 198 kilómetros, el mismo precio exacto rige en la A-1 lusa para hacer los 104 kilómetros más que hay de Oporto a Lisboa. Frente a los 0,1121 euros por kilómetro entre los dos extremos de la AP-9, en la principal autopista lusa salen a 0,0735 €/km. Sube a 0,0797 de Valença a Oporto, y baja a 0,6636 de Oporto a Coímbra.

Fomento tendrá que abonar 231 millones por obras y otros 53 millones al año para rebajar los peajes

El anuncio hecho por el PSOE y el BNG de que se reducirá la carga en peajes de la AP-9 no lleva aparejado compromiso económico concreto, pero la abultada factura que ahora soportan los usuarios del vial gallego pasará a ser millonaria para Fomento.

De entrada, el compromiso de aplicar una bonificación del 100 % en el viaje de vuelta en el día significará de inicio cubrir un 30 % de los ingresos de Audasa desde el ministerio. En el último año completo auditado, el 2018, la concesionaria ingresó 144,1 millones de euros, y para el 2019 la previsión hecha por Fomento sitúa la caja de recaudación en 159 millones. Hasta el momento, el uso del dispositivo de telepeaje -indispensable para obtener bonificaciones en cualquier autopista- llega al 57 % de los usuarios. Es previsible que ese porcentaje aumente una vez que se implanten la rebaja anunciada por socialistas y nacionalistas, pero, tomando como dato el actual de usuarios con pago automatizado, Fomento tendría que abonarle a Audasa en este año alrededor de 44,5 millones de euros. Tendrá también que seguir pagando los peajes de los viajes entre Vigo y O Morrazo y A Coruña-A Barcala, a los que destinó este año 7,4 millones de euros, y otro millón más para cumplir la promesa de hacer gratuito el tramo más caro de la AP-9, el de Redondela.

Más de 230 millones en obras

Y si la factura anual de las bonificaciones rondará de inicio los 52,9 millones de euros, la de las obras pendientes de ser reembolsadas a la concesionaria harán aumentar dicha cuenta. Para anular los reales decretos y sus adendas que facultaron a Audasa a cobrar con subidas de peajes extra las obras de ampliación efectuadas, Fomento tendrá que pagar a la concesionaria, de entrada, los 223,2 millones que costaron los nuevos carriles de Rande y de la circunvalación de Santiago y la mejora del área de peaje de Sigüeiro. De esa cuenta hay que restar lo que ya ha recuperado la empresa en los dos últimos meses del 2018 con la primera subida extra del 1 % que se le concedió por un plazo de 20 años, y la que por el mismo motivo se cobró en el 2019 y en los meses del presente año hasta que la asuma la Administración central. Pero Audasa tiene a su favor un 8 % anual de intereses por demora en el pago. A esa cuenta deberá añadir además los siete millones en los que se tasa la apalabrada construcción del nudo de bomberos en Pontevedra.

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