Salida falsa para las elecciones gallegas

La agenda electoral gallega no logra abrirse camino por los vaivenes de la política nacional

Feijoo y Sánchez, en una imagen de archivo
Feijoo y Sánchez, en una imagen de archivo

Segundo intento, segunda salida falsa. La precampaña de las elecciones gallegas ha vuelto a quedar engullida por la política estatal, que condiciona las agendas, genera ruido, fuerza posicionamientos y obliga a hacer autorretratos de trazo grueso, pero mantiene congelados los planes diseñados por los partidos en Galicia antes de que todo se torciese en Madrid. El inicio del curso político, en septiembre, ya quedó desdibujado por las frustradas negociaciones entre el PSOE y Podemos, y las elecciones del 10-N impidieron poner en marcha la maquinaria en clave autonómica de los principales partidos, que necesitan su tiempo para peinar una comunidad tan disgregada territorialmente. Dos de cada tres preguntas a los principales líderes tienen que ver con circunstancias que se sustancian fuera de la comunidad, y menos mal que Verín y su paritorio están a este lado de la frontera.

El siguiente hito para dirigir de una vez el foco a Galicia estaba previsto para este inicio natural del 2020, pero las negociaciones de la investidura han vuelto a eclipsar cualquier intento orgánico de movilizar incluso a los de que están a favor de causa. «Corremos el riesgo de parecer marcianos», comenta una asesora política de primera línea, que admite las dificultades para captar la atención de los ciudadanos con cualquier cuestión que no sea la gobernabilidad, la quiebra de España o los cálculos del pactómetro.

El PSdeG y el BNG han aprovechado los períodos de menor intensidad para resolver sus carteles electorales sin alterar el gallinero, pero los votos de los ciudadanos los han puesto en la tesitura de preocuparse más por la situación en el Congreso, que genera inevitables dudas. Si la legislatura se pone en marcha sin más sobresaltos, tendrán banderas que ondear en Galicia. Pero si llega el verano y Sánchez sigue sin dormir a pierna suelta, habrá motivos para visitar la unidad del sueño del Sergas.

En la izquierda rupturista también esperan por otra resolución inminente, la del Consejo de Ministros. Anova, Esquerda Unida y las mareas municipalistas están expectantes, porque no es lo mismo negociar con un par de diputados influyentes de Podemos que con una ministra y un alto cargo del Gobierno, como se está deslizando.

Hasta el propio Feijoo, tan acostumbrado a manejar sus tiempos de reflexión, debe estar dudando sobre cuál será el mejor sábado para darle pompa al anuncio de su decisión. Sea cual sea, ese día sí empezará la campaña gallega. Salida válida.

EL APUNTE

¿Y la agenda de Madrid en Galicia?

Se habla demasiado de la agenda gallega en Madrid y poco de la agenda del Gobierno en Galicia, que sería lo suyo. Hay tantas coincidencias en algunos de los asuntos a los que otorgan prioridad los partidos -la transferencia de la AP-9, el estatuto para las industrias electrointensivas, la llegada del AVE...- que solo una incapacidad irritante podría impedir que se consiga alguno de los objetivos. Pero eso tendrá que verse refrendado en los presupuestos, la herramienta más importante de un Ejecutivo que el independentismo ha vuelto a mandar a un lugar secundario del calendario. Primero, lo de Cataluña.

 

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