El peaje de la AP-9 pasa a ser el séptimo más caro de España y el cuarto en el 2021

Las autopistas de mayor coste por kilómetro rebajan sus tarifas a los usuarios frecuentes


vigo / la voz

Desde el 2018 los peajes de la AP-9 se encarecen a mayor ritmo que los del resto de las autopistas dependientes del Ministerio de Fomento. Y así seguirá siendo hasta el año 2038, lo que acabará de encumbrar a la autopista gallega a lo más alto del ránking por precio de los viales de pago.

Esa divergencia de precios comenzó en el 2018, cuando Fomento autorizó una subida a sus concesiones del 1,91 % por la evolución del IPC, pero añadió un 1 % en favor de Audasa para comenzar a pagarle la ampliación de Rande y la circunvalación de Santiago, y otro 1 % más para abonarle, a cuenta de los usuarios, lo que dejó de ingresar por la gratuidad aplicada desde el 2013 para los viajes de vuelta en el mismo día en el eje Vigo-Pontevedra. El 2018 se saldaba con 2 puntos porcentuales a mayores en los peajes de la AP-9 sobre los del resto de las concesiones de Fomento.

En el presente año se volvió a repetir ese diferencial adverso. La media del sector subió un 1,67 % a cuenta del IPC, baremo que Audasa incrementó en una centésima más. A mayores otro 1 % a cuenta de las obras de ampliación y un 0,80 % para compensar a la concesionaria la gratuidad en el eje del sur. Por lo tanto este año se cierra con otros 1,81 puntos porcentuales en contra de los bolsillos de los conductores gallegos. Y en el 2020 se repetirá el esquema, con otro diferencial de 1,80 puntos respecto al resto de las autopistas de España.

La subida a cuenta de la gratuidad en el tramo Vigo-Pontevedra dejará de ejecutarse en el 2021, pero no el 1 % que se sumará a lo que determine cada año el IPC, que engordará la subida por encima de lo que ocurra en las demás autopistas durante 20 años.

Solo los usuarios de la AP-9 y desde el año pasado los de la AP-46 (Málaga-Las Pedrizas) estarán obligados a pagar con peajes extra las obras acometidas en sus viales y los intereses de demora que acumula esa factura (un 8 % anual en favor de Audasa), si bien los andaluces durante seis años menos que los gallegos.

Esa mayor carga en los peajes de la AP-9 hará que el año que viene se convierta en la séptima autopista más cara en sus tarifas por kilómetro recorrido: 0,1116 euros para turismos. Del top de la más caras se han caído la AP-1 (Burgos-Armiñón) en el 2018 por eliminación de sus peajes, como también desaparecerán de los puestos de cabeza este 1 de enero, al pasar a ser gratuitas, las concesiones de la AP-7 entre Tarragona y Valencia y de Valencia a Alicante. Y la rebaja aplicada este año por Fomento a las autopistas quebradas, haciéndolas además gratuitas por las noches y congelando el año que viene sus tarifas, ha propiciado que el coste por kilómetro de la AP-9 haya rebasado el de las cinco de ellas que eran más caras.

Pero la autopista gallega volverá a subir más puestos en el 2021, cuando desaparezcan los peajes de la AP-2 (Zaragoza-Mediterráneo) y de la AP-7 (entre Barcelona y Tarragona). En ese momento sería la quinta más cara de España, pero al añadir al IPC el 1 % por las obras de Rande y Santiago rebasará además el precio de la AP-68 (Bilbao-Zaragoza), lo que dejará en el horizonte menos de dos años a la autopista del Atlántico como la cuarta más cara de todas las que dependen del Ministerio de Fomento.

A mayores, las tres en las que el peaje por kilómetro seguirá siendo entonces más caro que el de la media de la AP-9 ofrecen descuentos a los usuarios frecuentes que la gallega no tiene. La AP-6 rebaja el 15 % por el uso del telepeaje; la AP-66 descuenta el 50 % con tal de hacer más de cinco viajes al mes, y la AP-46 combina varias bonificaciones entre las que figura un 40 % a los conductores frecuentes.

Ethel Vázquez: «En cinco años será prohibitivo circular por la principal arteria de Galicia»

La conselleira de Infraestruturas e Mobilidade, Ethel Vázquez,
La conselleira de Infraestruturas e Mobilidade, Ethel Vázquez,

La Consellería de Infraestruturas considera inasumible que los peajes de una comunidad periférica como Galicia se encarezcan más que los del resto del Estado. «Es un gran lastre, una decisión que agrava la asimetría y las desigualdades entre comunidades», afirma Ethel Vázquez.

La conselleira anunció ayer que volverá a plantear a Fomento que se haga cargo de la factura de las obras de ampliación de la AP-9 en Rande y Santiago, mediante el pago en cinco años de los 223,2 millones de euros más IVA que costaron para evitar así que sean los usuarios quienes abonen una factura que se verá incrementada hasta 1.463 millones de euros al final de los 20 años en los que el peaje subirá un 1 % acumulativo anual y se sume un 8 % en intereses de la deuda sin satisfacer. «En cinco años será prohibitivo circular por la principal arteria de Galicia», dijo.

 

«No nos escuchan», lamenta la conselleira, aunque adelanta que pedirá la reunión de la comisión mixta Fomento-Xunta para abordar su propuesta. Vázquez advierte a los partidos que negocian la investidura de Pedro Sánchez que tengan en cuenta el perjuicio que generará el mayor encarecimiento de los peajes de la AP-9. La portavoz nacional del BNG, Ana Pontón, adelantó ayer que «non imos permitir que siga o trato discriminatorio co noso país», añadiendo que evitar esa subida desigual —«estafa», la denomina—, será «unha cuestión fundamental para a investidura». La portavoz del grupo Común da Esquerda, Luca Chao, reclamó la titularidad y la gratuidad del vial, un asunto que declaró «fundamental» para su grupo, informa Juan Capeáns.

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