Los tres retos clave para Galicia y Asturias: infraestructuras, demografía y desarrollo industrial

El presidente del Principado y el de Galicia coincidieron en muchos diagnósticos para que ambas comunidades sean más competitivas desde la periferia

Más de 170 invitados acudieron al encuentro en la Casa de la Cultura de Vegadeo
Más de 170 invitados acudieron al encuentro en la Casa de la Cultura de Vegadeo

vegadeo / la voz

El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, y el del Principado, Adrián Barbón, pese a situarse en posiciones políticas diferentes, coincidieron en muchos diagnósticos para mejorar la competitividad de sus comunidades, en tres ejes clave: ls infraestructuras, la demografía y la reactivación industrial.

infraestructuras

Interés compartido por la inminente llegada del AVE

Entre las cosas que Galicia y Asturias tienen en común está su posición periférica tanto en el Estado como en el seno de la Unión Europea, lo que concede más importancia si cabe a las grandes infraestructuras de comunicación para aproximar estos territorios a los grandes mercados y a los centros de decisión. Las autopistas y autovías, junto a los corredores marítimos y el desarrollo tecnológico, tienen una importancia capital, a la que tampoco escapa la alta velocidad ferroviaria, presente en otras regiones de España desde hace ya un cuarto de siglo. Tanto el presidente del Principado de Asturias, Adrián Barbón, como su homólogo gallego, Alberto Núñez Feijoo, expresaron ayer en la sesión de los Encuentros en el Eo su interés compartido por la llegada inminente del AVE.

«Lo único que deseo es que de una vez se vea que eso es real», manifestó el mandatario asturiano sobre la conexión ferroviaria con la Meseta, un proyecto que acaba de recibir el impulso de la licitación del último tramo que quedaba de los túneles de la variante de Pajares. Su historia es casi pareja a la del AVE gallego. Empezaron a construirse en el 2005 y su apertura estaba prevista para el 2012, el mismo año que el Gobierno de Zapatero preveía la entrada en servicio del AVE de Galicia a Madrid.

Feijoo aprovechó su intervención para advertir que «dentro de 30 días tenía que estar funcionando un tramo en Zamora que recortaría en 50 minutos el tiempo de viaje a Madrid». Pero no se cumplirá la previsión, vaticinó. Como también estimó que el AVE gallego sufrirá «un retraso mínimo» de entre un año y un año medio.

Adrián Barbón no eximió de responsabilidades a los diferentes gobiernos asturianos de la demora que acumula el proyecto del Principado, debido a que entre unos y otros se cambió la concepción del proyecto original. Así que ahora «estamos permanentemente encima del Gobierno de España», dijo, para agilizar el proyecto y poner en servicio los nuevos túneles.

El interés a ambos lados del Eo por el AVE radial es compartido, pero Feijoo también aprovechó para advertir que «sería un error» renunciar a la línea transcantábrica de alta velocidad.

demografía

Aprender de los pioneros con mayor apoyo institucional

El planteamiento del debate demográfico fue tan crudo como real y objetivo. Galicia y Asturias, que han perdido 50.000 y 60.000 habitantes respectivamente en la última década, están a la cola de España y del ya envejecido continente europeo. La receta de Adrián Barbón es trabajar a fuego lento, pero de manera constante, con el objetivo de ver alguna señal positiva en el horizonte de una década, como hicieron otros países de Europa, entre los que citó a Francia. El dirigente asturiano anunció que el Principado debe prepararse para bajar de la barrera psicológica del millón habitantes, y que además serán más viejos, lo que disparará los costes de los servicios. A pesar de ello, apostó por mantener en los concellos rurales «escuelas con cuatro alumnos» y consultorios médicos, dos elementos determinantes para fijar población.

Feijoo, que identifica el declive demográfico como el mayor problema estructural del noroeste, presumió de haber logrado junto a sus homólogos de otras comunidades que esta perspectiva pusiese un pie en la agenda del Estado, «pero no nos ha acompañado». Para el líder gallego, si el Gobierno central apoyase a las comunidades tendríamos una política al nivel de los países nórdicos, por eso considera urgente que todas las instituciones públicas, hasta las locales, se impliquen con aportaciones económicas para las familias mientras se consolidan otras acciones relacionadas con la conciliación o una política de retorno «inteligente», ofreciendo facilidades a los españoles en el exterior. «La situación es de alarma», describió Feijoo, que está convencido que debe afrontarse el problema sin ópticas ideológicas.

economía

Dos divisiones ante el complejo futuro de la gran industria

El discurso articulado por los presidentes de Asturias y de Galicia sobre a los retos que tiene ante sí el tejido industrial de ambas comunidades es, sin lugar a dudas, el asunto que mayor fricción generó entre ambos lados del Eo. Barbón y Feijoo compartieron la exigencia de que el Gobierno central apruebe un estatuto para los consumidores electrointensivos que garantice unos precios viables para la industria. Pero aquí se acabó la sintonía. El mandatario asturiano se aferró al planteamiento de la transición ecológica, advirtiendo que la industria «tiene que ser compatible con el medio ambiente, porque lo otro ya no tiene sentido», mientras Feijoo se confesó «menos optimista» que el presidente socialista, pues remarcó que la transición, tal y como fue planteada, deja negros nubarrones sobre el futuro de la central térmica de As Pontes y sobre el complejo industrial de Alcoa en A Mariña, que genera —dijo— 8.000 empleos.

El mandatario gallego comparó la importancia que tiene Alcoa para la provincia de Lugo con la que representa Citroën para Vigo o Inditex para A Coruña. Lo es todo. Y si la matriz de Alcoa cerró plantas en Estados Unidos por no ser rentables, pese a tener allá su sede, resulta difícil pensar que puedan mantener aquí fábricas en pérdidas.

Adrián Barbón coincidió en remarcar el peso que tiene, y debe seguir teniendo, la industria en Asturias, que representa el 21,5 % del PIB. Ahora bien, apeló al consejo que le dio el socialista Pedro de Silva, presidente de Asturias entre 1983 y 1991, para «no dejarse ahogar por los vapores de la vieja Asturias y para actuar con audacia y sin miedo a equivocarse». Aludió a la desarrollo de nuevos segmentos industriales, de la mano de la innovación tecnológica, en el que están comprometidas inversiones de 1.000 millones de euros.

Y sobre la transición ecológica, Barbón advirtió que para que sea justa tiene que llevar compensaciones aparejadas. Feijoo enmendó el razonamiento y puso de relieve que la transición lo que no debe ser es abrupta, pues de lo contrario se produce una fractura. Ambos mostraron, en definitiva, dos visiones y dos lenguajes diferentes sobre el mismo problema de fondo.

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