El AVE inicia su carrera hacia los 300 por hora

El ADIF comienza las pruebas para comprobar el sistema ERTMS de nivel 2, más completo y seguro que la versión anterior. Entre enero y febrero se alcanzarán las velocidades máximas

El tren laboratorio Séneca, en el recorrido de alta velocidad entre Olmedo (Valladolid) y Zamora, en las proximidades de Toro
El tren laboratorio Séneca, en el recorrido de alta velocidad entre Olmedo (Valladolid) y Zamora, en las proximidades de Toro

redacción / la voz

La fase final de las pruebas en los 110 kilómetros de línea de alta velocidad entre Zamora y Pedralba, a las puertas de Galicia, empezarán el lunes, en un tramo que cuando se ponga en servicio, la próxima primavera, reducirá en 50 minutos el viaje entre las principales ciudades gallegas y Madrid. Se trata en realidad de la fase más compleja, pues se pretende probar la tecnología más avanzada en lo que respecta al control continuo de la marcha de los trenes: el ERTMS de nivel 2, que se comunica con los equipos embarcados en los trenes a través del sistema radio GSM-R y no mediante balizas, pudiendo reaccionar ante cualquier imprevisto.

Cuando entre en servicio, este sistema permitirá velocidades de 300 km/h e incluso superiores. Su límite y el de buena parte de la línea gallega estaría en los 350, aunque de momento no se ve necesario llegar a esos registros en distancias como la de Madrid-Galicia, pues los 300 ya son lo suficientemente competitivos con el avión y el coche privado. Este modelo permite, además, aumentar la capacidad y la fiabilidad de la infraestructura.

Sin embargo, en la primera fase de las pruebas que comenzarán el lunes no se llegarán a esos registros de velocidad, según explican fuentes del ADIF. Entre Zamora y Pedralba, el tren auscultador Séneca irá en un principio a 200 por hora, «ya que se necesita operar con el respaldo de ASFA», explican. Y este sistema no permite superar ese límite de velocidad, pues no es de supervisión continua. Se trata de una serie de ensayos internos que desarrolla la unión temporal de empresas que desplegó los elementos de seguridad y señalización en este tramo, «aunque una vez se verifique que el ERTMS funciona correctamente, se subirá la velocidad a 300 por hora».

En la actualidad el ADIF también está realizando pruebas para migrar del ERTMS de nivel 1 al 2 en el tramo Madrid-Valladolid, de donde parte la línea gallega. Desde su enganche en Olmedo hasta Zamora se está en una fase algo más avanzada, pero todavía no se superan los 200 por hora.

El plan del administrador ferroviario prevé subir el régimen de ensayos a 300 por hora en enero en el primero de los tramos, Olmedo-Zamora, en paralelo al recorrido entre Madrid y Valladolid. En el caso del trazado más próximo a Galicia (Zamora-Pedralba), se calcula que los ensayos para alcanzar la velocidad máxima o incluso superarla se efectuarán a partir de febrero, una vez que las empresas verifiquen que se pueden alcanzar esos registros.

Antes de estos ensayos sobre el terreno, con trenes sobre las vías, el ADIF realizó las pruebas de fiabilidad del ERTMS en laboratorio, al tiempo que se comprobaba el sistema de supervisión de este dispositivo de seguridad a través de los centros de control y los puestos de mando.

Pruebas realizadas

El administrador ferroviario llega a esta nueva fase después de comprobar los viaductos mediante pruebas de carga dinámicas y de realizar las auscultaciones de vía y catenaria, así como pruebas de concordancia de todos los desvíos y resto de instalaciones. Todo este proceso será supervisado finalmente por la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria, que será el organismo independiente que deberá dar el permiso definitivo para la puesta en servicio. Pero antes deberán realizarse las pruebas de fiabilidad y los recorridos de simulación comercial de los maquinistas.

Tanto en estas pruebas como en el tramo en obras entre Pedralba y Ourense hay un retraso técnico de unos meses. El ADIF aseguró ayer que está trabajando «intensamente» en el tramo que resta por terminar, donde se está trabajando en el despliegue de la vía y de la electrificación. Para ello se ha cortado la vía convencional entre Zamora y Ourense hasta el próximo 28 de noviembre.

El AVE gallego y su esforzado esprint hacia la meta

pablo gonzález
El cambiador de ancho que se está construyendo en Taboadela, a las puertas de Ourense.
El cambiador de ancho que se está construyendo en Taboadela, a las puertas de Ourense.

A algo más de cuatro meses de que expire el ajustado plazo oficial, las máquinas trabajan contrarreloj para desplegar vías y electrificación, y para adaptar el tramo Taboadela-Ourense

Nada mejor que repasar la hemeroteca de este periódico para tener presentes los grandes agravios históricos que sufrió Galicia cuando se planteaba, a menudo sin éxito, el dilema de gastar dinero para acercarla al resto del mundo. Gastar mucho, en definitiva, en el desafío de superar su compleja identidad geográfica. Ese dinero, cerca del 95 %, ya se ha invertido: nada menos que 4.200 millones de euros. La moderna línea de alta velocidad, que disfrutarán varias generaciones, llegará más pronto que tarde, aunque el cartel de la meta nos diga que el último esprint es un puerto con fuertes pendientes.

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