La geolocalización del teléfono de Diana tumba la versión del Chicle sobre su muerte

La Guardia Civil defendió que el móvil de la joven siempre estuvo conectado a un repetidor que solo emite señal en el paseo de O Areal, y no en la calle Venecia, donde Abuín asegura que se encontró y mató accidentalmente a Diana

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El Chicle confesó que tenía grabada la cara de Diana flotando en el pozo El jefe de la investigación desmonta su versión y asegura que volvió a la nave para lastrar el cadáver.

El estudio de las conexiones y geolocalizaciones del teléfono de Diana Quer ha terminado por dilapidar la última versión de José Enrique Abuín sobre la muerte de la joven. Ha sido así después de la comparecencia de los agentes del grupo GATO de la Guardia Civil, que han afirmado que es imposible que, la noche del 22 de agosto de 2016, la madrileña se metiera por el callejón que conecta el paseo de O Areal con la calle Venecia, donde el Chicle afirma que se la encontró antes de matarla accidentalmente

La versión de los agentes choca frontalmente con la del único acusado de la muerte de Diana Quer. Después de más de 2.000 kilómetros recorridos por la comarca, y semanas de trabajo, los funcionarios del GATO presentaron a petición del juez instructor un trabajo sobre los teléfonos de acusado y víctima. Esta mañana lo presentaron ante el jurado, al que le aseguraron que el móvil de la fallecida siempre estuvo conectado a un repetidor que solo emite señal en el paseo de O Areal. Dado que nunca perdió esa conexión, sumado a que la geolocalización del teléfono también indica que pasó por esa zona, es imposible que se desviara al lugar donde el Chicle asegura que la mató. Esa cobertura «nunca llega a la calle Venecia, es irrefutable», afirmó uno de los agentes, que se afanó en ser comprensible por el jurado. 

Según la versión de los agentes, el Chicle fue presumiblemente la persona que soltó la frase «morena ven aquí». Lo indican así porque en la reconstrucción precisaron que ese hombre se dirigió a Diana en el callejón que conecta O Areal y Venecia. Después de ese encontronazo y tras más de un minuto sin utilizar su teléfono, los funcionarios aseguran que Diana siguió su camino para contactar con su amigo, al que le dijo que «un gitano me está acojonando». Tal y como indicaron, no fue hasta la intersección al final del cruce entre el paseo de O Areal y la calle Venecia cuando, supuestamente, el Chicle la abordó. 

«A las 2 horas, 42 minutos y 40 segundos de aquella madrugada envía el mensaje del gitano que le dice ‘‘morena ven aquí’’ en la calle Marlés [paseo de O Areal]». «A las 2 horas, 43 minutos y 28 segundos, el amigo le responde «qué le has dicho». «A las 2 horas, 43 minutos y 32 segundos emite una señal GPS», y «a las 2 horas, 43 minutos y 57 segundos inicia la llamada que nunca se hace». La tesis de todas las partes, menos la defensa, sostiene que Diana fue asaltada en los segundos transcurridos entre la señal GPS y la llamada frustrada. Todo, según las geoposiciones «irrefutables» del móvil de la fallecida, a 170 metros del lugar que indica el acusado.

Evidencias tecnológicas

La ubicación de la joven revela también que Abuín mintió al jurado popular. Prometió que robaba gasoil y se la topó de casualidad. Las evidencias tecnológicas demostrarían que sí acechó y abordó a Diana —igual que a la joven de Boiro— para encerrarla en el maletero de su coche y llevarla a Rianxo. Una vez en la nave la forzaría y asfixiaría con una brida, lo que dinamita por completo los cimientos de su alegato.

A partir de ahí trazan tres posibles escenarios, ya que el teléfono de Diana se conecta a diversos repetidores. No es hasta la entrada por A Tomada a la autovía do Barbanza que los tres vuelven a unirse, hasta que, en el puente de Taragoña, el móvil de Diana es arrojado al mar y se pierde su rastro. Sobre el Chicle apuntan que tardó unos 25 minutos en hacer el trazado desde A Pobra a la nave de Asados, donde apuntaron que, como mínimo, estuvo más de una hora. 

«No quiero acercarme al pozo, tengo grabada la cara de la niña»

La sesión contó también con el testimonio del capitán de la UCO que se hizo cargo de la investigación del caso de Diana Quer en enero del 2017. El capitán José Miguel Hidalgo conoció lo peor de la condición humana en el crimen de Alcàsser. Luego vinieron Ana Julia, el asesino de Pioz o decenas de crímenes con menor repercusión pero igual de inhumanos en sus 30 años en la Guardia Civil. También conoció de cerca al autor confeso de la muerte de Diana Quer, José Enrique Abuín Gey. Tanto que se le atribuye la exitosa estrategia de los interrogatorios que derivaron en la confesión más esperada: la ubicación del cuerpo. También fue clave para convencer a la exmujer de que contara la verdad. Ayer, citado como testigo, declaró que entró con el acusado en la nave de Rianxo: «La nave estaba en completa oscuridad. Estaba plenamente precintada, pero se puede forzar una puerta para entrar». «Nos indicó dónde estaba la arqueta», en referencia al pozo donde enterró a Diana. Hidalgo prosiguió: «Por su comportamiento evidencia tener cierto reparo al acercarse a la zona del pozo». «Dice que él volvió 18 o 20 días después y tiene esa imagen de recuerdo de la víctima». «‘‘No quiero acercarme al pozo, tengo grabada la cara de la niña’’, me dijo».

El capitán dijo que el teléfono intentó ser desbloqueado en seis ocasiones antes de ser lanzado al agua y que fueron informáticos alemanes los que se encargaron de desbloquearlo. 

Admitió también que en un primer momento el Chicle fue descartado como sospechoso por culpa de un error en las cámaras de la autovía, que no estaban en hora. Fue con el transcurso de la investigación que volvió a esta condición, ya que «José Enrique coincide plenamente con el pase de ese coche en la autovía». Sobre el acusado de matar a Diana Quer afirmó que es «una persona avispada», justificándolo en que fue capaz de percibir que la Guardia Civil lo estaba persiguiendo. 

El trabajo de la UCO terminó por colocarlo de nuevo como principal sospechoso, hasta el punto de que «iba a realizarse la detención de José Enrique Abuín sobre mediados de enero», afirmó en la sala. Solo faltaba un último informe del GATO cuando el Chicle intentó raptar a la joven de Boiro en Navidad del año 2017. Lo delató la grabación de WhatsApp de la joven, que los agentes identificaron al momento: «Podían correr peligro terceras personas y se procede a su detención". 

Fue tras su detención que Abuín accedió a decir dónde había escondido el cuerpo. El capitán de la UCO precisó que entró con él en el sotano de la nave. «El [Chicle] no quiere acercarse, yo no veía el pozo al que él se refería». Fue en ese momento, asegura, cuando Abuín le dijo que no quería hacerlo, consternado con la imagen del cadáver tras confesarle que había vuelto días después de la muerte de Diana Quer para lastrar el cuerpo y que se hundiera definitivamente en el pozo. 

La letrada del acusado, visto lo visto ayer, optó por mantener la estrategia de que no hay mejor defensa que un buen ataque. Ya sea contra cuestiones empíricas o interpretativas. Incluso en lo referido al delito sexual preguntó si Diana, por el hecho de aparecer sin ropa, ya fue sometida. «Está el caso del niño Gabriel, que también apareció desnudo y nadie pensó que hubo delito sexual», comparó.

El aplazamiento de testigos obliga a alargar el juicio hasta el lunes para los alegatos finales

El juicio por la muerte de Diana Quer se alargará hasta el lunes y no hasta este jueves, como estaba previsto inicialmente en la planificación. El motivo de esta decisión son dilaciones de algunas comparecencias fijadas para el miércoles. Siete, concretamente, de agentes de la Guardia Civil. El magistrado presidente, Ángel Pantín, decidió aplazar para el lunes la sesión prevista para que las partes expongan sus conclusiones finales. Luego será el turno del jurado popular, que tendrá que deliberar para alcanzar el veredicto. Finalmente, la sección sexta de la Audiencia Provincial de A Coruña, con sede en Santiago, emitirá la sentencia.

El teléfono de Diana estuvo conectado a un repetidor que no tenía cobertura en la calle donde el Chicle dice que la mató

Álvaro Sevilla / Javier Romero
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El Chicle confesó que tenía grabada la cara de Diana flotando en el pozo El jefe de la investigación desmonta su versión y asegura que volvió a la nave para lastrar el cadáver.

El capitán de la UCO aseguró que Abuín Gey le confesó que había vuelto a la nave días después de la muerte para fondear el cuerpo

Termina la sesión con los agentes del GATO, que han incidido una última vez en que es imposible que el teléfono de Diana Quer se metiera por la calle que aseguró el Chicle. Mañana regresamos con los médicos-forenses, que arrancarán a las 9.30 horas. Los agentes que quedaban por testificar hoy pasan para el viernes. 

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"Es totalmente incompatible que estuviera [Diana Quer] en el callejón", vuelve a repetir uno de los agentes de la Guardia Civil a las preguntas de la letrada, Fernanda Álvarez.

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