El cronómetro de promesas de obras del Plan Galicia corre sin ver la meta

Los retrasos del AVE y la indefinición de algunas autovías lastran el cumplimiento


santiago / la voz

El reloj sigue corriendo. El accidente del Prestige y la reacción de la sociedad gallega obligó al Gobierno de José María Aznar a activar una respuesta política que se fraguó meses después en torno al llamado Plan Galicia, aprobado en un Consejo de Ministros celebrado en A Coruña en enero del 2003. La Voz de Galicia activó entonces un cronómetro fiscalizador para medir el grado de cumplimiento de las promesas, y todavía hay motivos para mantenerlo activo unos años más.

La errática gestión del siniestro coincidió en el tiempo con un ambicioso proyecto para vertebrar España con líneas de alta velocidad. Aquella iniciativa impulsada por el ministro Álvarez-Cascos se desinfló -ya no se valora unir toda la cornisa cantábrica-, pero tampoco ha cumplido las expectativas más básicas. El AVE no ha entrado todavía en Galicia después de superarse todos los plazos previstos (2010, 2012, 2015 y 2018). En la conexión entre Zamora y Ourense se trabaja ahora mismo a cuatro turnos, pero las pruebas de seguridad pueden demorar varios meses la venta de billetes.

En el interior de Galicia solo está preparada la conexión entre Ourense y Santiago y el eje atlántico entre A Coruña y Vigo, aunque el compromiso incluía la ampliación de la línea hasta Ferrol y Portugal, de la que no hay noticias. El tramo entre Ourense y Lugo, que propició una agria disputa entre la Xunta y Fomento en la última campaña, solo tiene adjudicada la electrificación de un tramo hasta Monforte, y la variante Ourense-Vigo no tiene de momento un papel que la sostenga, informa Miguel Ascón.

A pesar del carácter marítimo del accidente, buena parte de las infraestructuras viarias programadas eran de carácter interior. La autovía entre Lugo y Ourense tiene un tramo en obras (San Martiño-A Barrela), pero hay trazados como la conexión con la A-52 que están presupuestados pero pendientes de licitación.

La autovía del Cantábrico sí se terminó en el 2015, mientras que la de Santiago-Lugo avanza lentamente en sus dos últimos tramos entre Palas de Rei y Arzúa. En cualquier caso, con más brío que otras autovías como la de Chantada-Monforte o Pontevedra-A Cañiza, sin plazos firmes para activarse.

El puerto exterior de A Coruña, una exigencia del exalcalde Francisco Vázquez, está en activo desde el 2012, pero su conexión por carretera sigue a medias, con problemas en el municipio de Arteixo. Y uno de los emblemas del plan, el Parador de Turismo de Muxía, abrirá por fin sus puertas en Semana Santa tras superar un viacrucis.

 

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