Diana Quer y Ana Enjamio: una semana para hacerles justicia

Los crímenes de las dos jóvenes llegan a la vez a los tribunales, con paralelismos en su fase policial por el comportamiento de los acusados y las investigaciones planteadas


vigo / la voz

Jóvenes y asesinadas el mismo año. Diana Quer y Ana María Enjamio. El orden de los nombres no minimiza sus tragedias. A la joven madrileña, de 18 años, le robaron la vida el 22 de agosto del 2016 en A Pobra; a la de Boqueixón, cuatro meses después en Vigo, el 16 de diciembre. José Enrique Abuín Gey, el Chicle, ejerce de autor confeso de la muerte de Diana, raptor y presunto violador. También hizo de enterrador al fondear su cadáver en un pozo durante 496 días. A César Adrio se le atribuye otra perturbación igual de tétrica. Los forenses contabilizaron 28 heridas cortopunzantes en el cuerpo de Ana Enjamio, de las que 12 le alcanzaron el corazón y 6 se lo atravesaron, lo que le causó un shock hipovolémico que determinó su muerte instantánea.

El crimen de la joven madrileña, cometido entre A Pobra do Caramiñal y Rianxo, tendría una motivación sexual; el de la viguesa, sentimental. Ambos son violencia machista. Ninguno de los dos acusados reconoce los hechos. Abuín admite una muerte accidental y niega todo lo demás para esquivar la soga de la cadena perpetua revisable. En Adrio tampoco se atisba el menor síntoma de arrepentimiento. Todo lo contrario. Se reconoce, con uñas y dientes, inocente. De demostrarse lo contrario vivirá 27 años en una celda.

La joven Ana María Enjamio falleció asesinada en el portal de su casa en Vigo la madrugada del sábado 17 de diciembre del 2016
La joven Ana María Enjamio falleció asesinada en el portal de su casa en Vigo la madrugada del sábado 17 de diciembre del 2016

La tecnología también fue relevante en ambas investigaciones policiales. El FBI de los EE.UU. remitió, tarde pero la envió, información en un cedé con las cuentas de Google de Ana Enjamio. Se pretende saber hasta qué punto Adrio acosaba a la que fue su pareja hasta que ella lo dejó, aunque está por ver si esa información es relevante para sentenciarlo. En la investigación de Diana también se recurrió a la tecnología, que ya se sabe fue crucial para situar al Chicle en las escenas del crimen. Igualmente se pidió ayuda externa, en este caso a una empresa de Israel, con sede en Alemania, que desbloqueó el móvil de la joven para revelar sus últimas geolocalizaciones. Iguales a las registradas por el celular de su presunto asesino y violador.

Abuín y Adrio también se creyeron más listos que sus perseguidores en la Guardia Civil y la Policía Nacional, respectivamente. La Fiscalía sostiene que modificaron y destruyeron pruebas para difuminar el rastro de su culpabilidad. Principalmente a través de los teléfonos de ambas. Adrio habría bloqueado el de Enjamio, y Abuín, tras intentar destrozarlo toscamente, lo lanzó a un banco marisquero, entre Rianxo y Boiro, a su paso por la AG-11 mientras conducía su coche con la víctima atada en el maletero.

Ahora, tres años después y de forma paralela, se juzgan ambos crímenes. El caso Diana Quer, de constituirse finalmente el jurado popular el lunes, comenzará el martes y se prolongará hasta el día 22 en la Sección Sexta de la Audiencia de A Coruña, con sede en Santiago. El de Ana Enjamio, de confirmarse la inclusión de los dos integrantes del jurado popular que faltan, arrancará el jueves en la Sección Quinta de la Audiencia de Pontevedra, con sede en Vigo. Explican en el Tribunal Superior de Xustiza que el proceso se completará esa misma mañana. Se prevé, con cautela, que sea un trámite, y añaden que de prolongarse toda la mañana, incluso se podría iniciar el juicio por la tarde.

Abuín y Adrio se sentarán en el banquillo de los acusados para escuchar, de entrada, el relato de los hechos imputados por la Fiscalía. De Abuín se afirma que, a las 3.09 horas de la madrugada de autos, llegó a su lúgubre destino: «Aparcó su coche dentro de la nave, conocía perfectamente los accesos y sabía que contaba con camas y colchones en desuso. La trasladó hasta el almacén del sótano, lugar carente de luz eléctrica y de luz natural a esas horas, sórdido, sombrío, tenebroso y sucio, en donde, teniendo a la joven totalmente a su merced, atada, sometida y aterrorizada», cometió los delitos que se le imputan.

La Fiscalía sostiene que Abuín la forzó durante una hora «llegando a colocarle una brida plástica alrededor del cuello hasta matarla por estrangulamiento». Decidió poner fin a aquello fondeando el cadáver en un pozo de agua de la misma nave. Durante los 496 días que duró la búsqueda pasó por delante del inmueble, próximo a la casa de sus padres, sin derrumbarse. Se enfrenta a los delitos de detención ilegal, agresión sexual y asesinato con alevosía, ensañamiento. Por la primera acusación le piden 20 años, 12 por la segunda y la prisión permanente revisable por la tercera. También 290.000 euros para los padres y la hermana de Diana en concepto de responsabilidad civil.

Ana Enjamio, acuchillada

El relato supuestamente protagonizado por Adrio es igual de aterrador en su parte final, cuando la víctima, tras una noche de fiesta, igual que Diana Quer, llegó al portal de su casa: «Antes de que pudiera cerrar la puerta del mismo, el acusado la abordó sorpresivamente. De forma inesperada, sacó el cuchillo o navaja sin que la víctima pudiera siquiera imaginar que llevaba semejante arma. La acorraló pinchándola y cortándole con el cuchillo o navaja obligándola a llegar al fondo del portal. Seguidamente, con el fin de quitarle la vida, al tiempo que con una mano le tapaba fuertemente la boca», la mató. La Fiscalía acusa a Adrio de acoso y de asesinato con alevosía y ensañamiento, que implica 2 años de cárcel por el primero y 25 por el segundo.

Abuín y Adrio esperan en la cárcel por sus respectivos juicios. Igual que las familias de las fallecidas, personadas en sendas acusaciones particulares para lograr en una semana la justicia que llevan tres años reclamando.

Caso Diana Quer: 500 días de agónica búsqueda

La Voz

Una joven veraneante madrileña, una noche de fiesta en A Pobra, una desaparición sin rastro y un final dramático. Todo esto es lo que sucedió durante 16 meses de incógnitas sobre Diana

Fue sin duda uno de los crímenes más escalofriantes de los últimos años. La desaparición de la joven madrileña Diana Quer suponía el arranque de una investigación contrarreloj que se prolongó durante 16 meses por la comarca de Barbanza.

El caso sobrecogió a todo el país y especialmente a la comunidad gallega que no entendía cómo una chica de solo 18 años había desaparecido sin dejar rastro tras una noche de fiesta en A Pobra do Caramiñal. Un caso que se resolvía dramáticamente en los últimos días del año 2017. La detención de un vecino de Rianxo, José Enrique Abuín Gey, el Chicle, y de su esposa suponían el golpe de efecto definitivo.

Seguir leyendo

 

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
1 votos
Comentarios

Diana Quer y Ana Enjamio: una semana para hacerles justicia