El ADIF señala el interior de los túneles del AVE como puntos «críticos» para cumplir plazos

Las obras se ejecutan en tres turnos, y los fines de semana se aprovechan para transportes y remates


santiago / la voz

Los políticos transitan por una vía y los técnicos por otra. La irrupción del AVE en campaña tras la denuncia de la Xunta del enésimo incumplimiento del calendario no ha permitido despejar a los ciudadanos una fecha concreta o aproximada de la puesta en marcha de la alta velocidad en Galicia, pero al menos ha espoleado el afán del ADIF por transparentar su esfuerzo para acercarse al máximo al compromiso adquirido primero por el Gobierno del PP y después por el del PSOE.

El Administrador de Infraestructuras Ferroviarias, responsable de la obra, garantiza que «actualmente» se está trabajando en la totalidad de los contratos de la superestructura, y cuando utilizan el adverbio lo hacen de manera literal, porque en algunos tramos se actúa en tres turnos las 24 horas de lunes a viernes, y los fines de semana se aprovechan para realizar transportes, mantenimientos y remates. La noche es el tiempo para los acopios en las bases de montaje.

Tres equipos por contrato

Este es el ritmo que se impone en el tramo Pedralba-Taboadela, donde la empresa presidida por la gallega Isabel Pardo de Vera ha tratado de imprimir mayor dinamismo para acelerar los trabajos más «críticos» que pueden comprometer los plazos, que son los que se están ejecutando en los túneles bitubo o dobles. En estos puntos, el montaje de la vía sobre la placa la están asumiendo hasta tres equipos por cada uno de los dos contratos que actúan en la vía. La mayor dificultad consiste en respetar los cronogramas y las compatibilidades de las diversas especialidades que están trabajando en las estructuras subterráneas, todas de nueva construcción, como lo es todo este trazado.

En el tramo Taboadela-Ourense las dificultades son otras. La vía se desarrolla sobre la plataforma existente de la línea Zamora-Ourense, en la que se están introduciendo los elementos de la superestructura para que puedan circular los trenes de ancho estándar y los de ancho ibérico, compatibilizando los trabajos con el tráfico ferroviario hasta que se produzca el último macrocorte, previsto desde la próxima semana hasta fin de mes. Estos trabajos, que se van a intensificar en noviembre, consisten en la colocación de la vía, la catenaria, los centros de autotransformación -necesarios para energizar la línea y alimentar la tracción de los trenes de alta velocidad- y la señalización y las comunicaciones de los túneles para ambos tipos de vías. La instalación de traviesas de tres hilos (raíles) son las que permiten la compatibilidad.

Ourense y Zamora, los extremos del corte

El 28 de noviembre será un buen día para medir con criterio técnico y sin interferencias políticas la situación del AVE entre la capital de España y Galicia. En esa jornada ya se habrán despachado las elecciones generales y terminará el corte del tráfico ferroviario que comenzará el próximo martes 5. Serán 21 días para trabajar intensamente y sin circulación de trenes entre Ourense y Zamora, que quedarán unidas por transbordos en autobuses. En total se verán afectados más de doscientos trenes, aunque el esfuerzo tendrá premio, porque el corte permitirá avanzar decisivamente en la finalización del tramo de 112 kilómetros entre Zamora y Pedralba, lo que ahorrará 50 minutos en los viajes de forma inminente. Fomento todavía no ha puesto fecha definitiva a este avance, pero no debería llegar al 2020.

En la estación de la capital zamorana también se aprovechará para cambiar las vías, y en Ourense ciudad se pondrá el punto final a las actuaciones pendientes. El ADIF ha dedicado los turnos de día para modificar los andenes de la estación, mientras que el de noche, ya sin tráfico, se encargó de la colocación de las vías. También se han abordado los trabajos de restauración y seguridad del viaducto sobre el Miño, a pocos metros de la estación, que contará con un tablero reforzado.

El calendario mutante del AVE gallego

Pablo González
Fraga, Aznar y Cascos colocando la primera piedra del eje atlántico de alta velocidad en julio del 2001
Fraga, Aznar y Cascos colocando la primera piedra del eje atlántico de alta velocidad en julio del 2001

El retraso anunciado por Feijoo y desmentido por el ADIF llega en la recta final de la obra y después de otras cuatro fechas oficiales que incumplieron tanto el PSOE como el PP

El AVE gallego habrá que agradecérselo a los dos partidos mayoritarios españoles, PP y PSOE, PSOE y PP, así como a distintos elementos de la sociedad civil que jugaron un papel clave en una obra cuya finalización está a la vuelta de la esquina. Y al BNG, con su largo y fructífero marcaje parlamentario al Gobierno de turno en el Congreso durante años. Los nacionalistas se libran de la responsabilidad de los retrasos, de las decepciones sucesivas que inauguró la socialista Magdalena Álvarez, después de que un asturiano del PP, Francisco Álvarez Cascos, prometiera un parque temático ferroviario para buscar el indulto por la gestión del Prestige.

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