Los 2.095 kilos de coca de los Boyacos se requisaron en el Caribe

La DEA responde en la comisión rogatoria planteada por la Audiencia Nacional de España que el alijo usado de cebo en Galicia contra este cartel colombiano, fue incautado por la Guardia Costera de EE.UU.


Vigo / La Voz

La operación Terrón Dulce (febrero del 2017) evidenció las verdaderas pretensiones de organizaciones colombianas del narcotráfico para implantarse en Galicia. No es que buscaran usar su costa o puertos para colar alijos. Tampoco que pidieran ayuda a sus colegas del negocio en las Rías Baixas para pintar de blanco su litoral. Lo que perseguían, en este caso el cartel ya desmantelado de los Boyacos, era asentarse y trabajar por su cuenta en la tierra de las meigas. Un intento de expansión peligroso por los métodos violentos que aplican sin vacilar las organizaciones del país cafetero para hacerse fuertes en zonas estratégicas.

La operación policial —organizada entre España, a través de el Greco Galicia de la Policía Nacional, la Fiscalía Antidroga de Pontevedra y el Juzgado número 4 de Vigo, la Fiscalía de Colombia y la DEA de los EE.UU.— salió a pedir de boca. Una entrega controlada de 2.095 kilos de polvo blanco (tasado en 141 millones de euros si se vende al por menor, y en 83 si se despacha al por mayor) que hizo caer a los principales líderes del cartel en Galicia. Pero la investigación, una vez en la Audiencia Nacional, generó dudas por la falta de información. Las diligencias policiales recogen la trazabilidad de la entrega controlada una vez que pasa a manos de la Policía Nacional ya en el estado norteamericano de Florida. Sin más dato que aporte su verdadero origen, cómo la forma en qué llegó a manos de la DEA o en qué circunstancias se decomisó. Es por eso que la Fiscalía de la Audiencia Nacional planteó en los primeros meses del 2019 una comisión rogatoria a Colombia y EE.UU. para completar los informes policiales.

A Florida

La petición remitida a la DEA se envió el 8 de enero y ya obtuvo respuesta. «Las 105 balas de cocaína pesaban aproximadamente 2.454 kilogramos y fueron interceptadas en el mar Caribe por el Thetis, barco de la Guardia Costera de los Estados Unidos. El guardacostas, luego, transportó la cocaína a Key West, en Florida, y transfirió la custodia a agentes de la DEA. La cocaína, posteriormente, fue transportada a la DEA Miami Fieid Warehouse. Aproximadamente 11 kilogramos fueron retirados como muestra representativa. El 23 de enero de 2017, la droga se transportó al aeropuerto de Miami, donde se transfirió la custodia de un agente especial de la DEA a personal de la Policía Nacional española. Se preparó para ser cargada en un vuelo de Iberia con destino a Madrid», detalla la DEA.

Añade el informe que, antes de introducirla en la aeronave, se cargó en cuatro palés que se «pesaron, envolvieron y sellaron por separado y se cargaron en contenedores de carga de la aerolínea». Cada uno tenía un peso bruto de 360 kilogramos, 720, 720 y 710. «Fueron cargados a la vista de funcionarios implicados en la investigación para volar el 24 de enero del 2017 al aeropuerto de Madrid-Barajas. Al llegar, más funcionarios se reunieron en la pista y la custodia de la cocaína se transfirió oficialmente y en exclusiva a un funcionario que transportó la cocaína a Pontevedra bajo la custodia de la Policía Nacional».

El engaño

Greco Galicia, de forma paralela, hizo creer a los responsables de los Boyacos que todo iba bien y que la mercancía estaba a salvo y de camino. El 27 de febrero del 2017 fue la fecha elegida por los Boyacos para recibirla en Vigo y Padrón. Julio Peñaranda, considerado el líder, acudió al primero punto de encuentro acompañado de varios socios. La cita era en la tercera altura del aparcamiento de un centro comercial, allí estaban dos coches estacionados con parte del alijo total. Las llaves para acceder a la droga las entregó un desconocido en la cafetería del centro comercial. Peñaranda y sus acompañantes, luego, se desplazaron en coche a Pontevedra. Concretamente al aparcamiento exterior de un supermercado, donde fueron detenidos por el Greco Galicia. Al mismo tiempo, en el aparcamiento de un hotel de Padrón, se gestaba la segunda entrega del alijo. Ronal Alfredo Roa, considerado el otro mandamás, lideraba esta parte de la operación junto a seis acompañantes. Roa se sentó en la terraza del hotel y un desconocido le entregó las llaves de cuatro coches estacionados en el párking del mismo hotel. Los agentes del Greco cayeron sobre los investigados poniendo fin a un formato de operación policial insólito en Galicia.

Colombia alega desconocimiento

La otra comisión rogatoria, enviada a la Fiscalía de Colombia, desde la Audiencia Nacional de España, carece de respuesta oficial todavía. Si consta en el sumario la réplica enviada desde la citada Fiscalía a la petición del consulado del país cafetero en Madrid para responder a la misma pregunta. En este caso fue planteada por una de las partes personadas. La contestación asegura que «no se encontró la información brindada en su petición y presentada por las autoridades de España relacionada con el coso expuesto».

Todo parece indicar que la instrucción, una vez incluidas las comisiones rogatorias en el procedimiento, está muy cerca de cerrarse casi tres años después de culminar la fase policial. Mientras, el Juzgado Central número 6 de la Audiencia Nacional también prosigue su trabajo. Basta decir que el pasado marzo secundó emitió el auto de procesamiento contra los 29 investigados que fueron detenidos en por el Greco Galicia en febrero del 2017.

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