Los micros en coches son las pruebas principales contra Miñanco en la Mito

Muchos investigados relataban el contenido de reuniones secretas al llegar a sus turismos

Sito Miñanco llegando a la Audiencia Provincial de Pontevedra
Sito Miñanco llegando a la Audiencia Provincial de Pontevedra

VIGO / LA VOZ

La operación Mito (febrero del 2018) implica la mayor investigación contra el narcotráfico en Galicia tras la Nécora (1990), y la enésima caída de Sito Miñanco. En este ocasión al frente de la mayor y más sofisticada organización que se le atribuyó jamás. No es que, a ojos de la Policía Nacional, importase alijos de cocaína para moverlos por su cuenta en España, sino que su presunto papel sería de mayorista importando grandes remesas que, luego, distribuiría por el viejo continente, sus países más al este o naciones próximas de Asia.

En el sumario figura también la pieza separada que incrimina al que fue abogado de Miñanco hasta hace dos semanas, Gonzalo Boye, por blanquear 890.000 euros del capo gallego.

La instrucción judicial de la macrocausa, a cargo de la Audiencia Nacional y de la Fiscalía Antidroga, prosigue tras 20 meses de trabajo sin que haya trascendido aún un plazo oficial de finalización (se declaró compleja). Lo que sí se sabe es que las grabaciones realizadas en vehículos resultarán muy importantes para calificar el delito de narcotráfico contra Miñanco y buena parte de la treintena de investigados que figuran en la Mito. La causa revela que varios de los imputados no fueron todo lo discretos que se esperaba de ellos. Es cierto que tomaban todas las precauciones posibles para mantener reuniones secretas. El problema es que al acabarlas, y regresar a sus coches, hablaban sin tapujos, ya fuera con algún acompañante, ya por el teléfono móvil.

Las conclusiones judiciales secundan los informes policiales del caso. «Se constata su capacidad para organizar diferentes alijos de forma paralela», relata la investigación antes de recordar que la forma de trabajar de Miñanco responde a un modelo tradicional y peligroso. Incluso se le acusa de enviar personalmente 66 kilos de marihuana a Alemania. Se expuso demasiado, al contrario que los grandes narcos actuales en Galicia, que aprendieron de sus mayores que la droga, cuanto más lejos, mucho mejor para evitar cualquier implicación.

Auge y caída del narcotraficante Sito Miñanco

Javier Romero

Cuatro años más de cárcel, otros 18 pendientes de sentencia y el embargo del patrimonio familiar. Todo con 62 años de edad, cualquier tiempo pasado fue mejor para el primer gran narco de Galicia

Nadie mejor que José Ramón Prado Bugallo para retratar a Sito Miñanco. Ocurrió el 29 de octubre, en la primera vista de su último juicio: «Es muy duro exponer la vida de una familia aquí con tantos periodistas que luego van a escribir cada uno lo que quiera». El dardo del dos veces condenado por narcotráfico, y una por blanqueo de capitales, pone en bandeja al Sito Miñanco que José Ramón Prado Bugallo quiere mostrar en sociedad. Pero basta con analizar su trayectoria para encontrar más caras de Sito. Principalmente la ficcionada, cargada de opulencia. La del joven prodigio pilotando planeadoras que levantó un imperio de la nada. Primero en Bélgica con el tabaco y luego en Galicia, previo paso por Colombia, para pintar de blanco la costa.

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