El efecto mariposa sobrevuela el 10N

El previsible colapso de Ciudadanos cambiaría todo el escenario político y abriría la puerta a un gran pacto PSOE-PP


madrid / la voz

Como casi todo el mundo sabe, el efecto mariposa es un concepto relacionado con la teoría del caos. Explicado de forma pedestre, indica que una pequeña discrepancia entre dos circunstancias aparentemente idénticas dará lugar a situaciones completamente diferentes. El matemático estadounidense Edward Norton Lorenz fue quien puso el ejemplo de que, partiendo de dos mundos iguales, basta que en uno de ellos una mariposa aletee y en el otro no para que en el primero se produzca un tornado mientras en el segundo no sucede nada. La simplificación máxima es que «el aleteo de una mariposa en Brasil puede producir un tornado en Texas».

Todo indica que en la política española estamos en los albores de lo que puede constituir una formidable confirmación del efecto mariposa. Pese a que los sondeos apuntaban inicialmente a que la repetición de las elecciones apenas iba a producir variaciones importantes en el reparto de escaños, y por tanto en la situación de bloqueo político, en menos de cuarenta días puede producirse una variación en el resultado de uno de los cuatro principales partidos que cambiaría por completo el escenario político. Esa variación no es la irrupción en la política nacional de Más País, el partido de Íñigo Errejón, que no tiene por qué afectar de forma drástica por sí sola a la suma del bloque de izquierdas, sino el previsible derrumbe de Ciudadanos, que amenaza ya claramente con alcanzar proporciones históricas.

Ese colapso de la formación de Albert Rivera, que la encuesta de Sondaxe fue la primera en apuntar, está creciendo como una bola de nieve. La posibilidad de que el partido naranja pase a ser una fuerza casi residual tras los próximos comicios, con cifras por debajo del 10 %, no solo preocupa en los cuarteles de Ciudadanos, sino también en el PSOE, que basa toda su estrategia en que socialistas y naranjas vuelvan a sumar mayoría, pero con Sánchez al alza y Rivera a la baja, de manera que a este le sea imposible seguir bloqueando la investidura.

Todo en los últimos días apunta, sin embargo, a que el PSOE y Ciudadanos pueden haber cometido un error de cálculo catastrófico. El enésimo giro de Rivera abriéndose ahora a llegar a un acuerdo con el PSOE del que hasta hace poco abominaba no hace sino confirmar que Ciudadanos ha entrado en pánico con los datos de los últimos sondeos. Pero ese movimiento desesperado, lejos de generar una recuperación, puede provocar un hundimiento casi definitivo entre unos votantes hartos de bailar la yenka. Y la inmensa mayoría de ese voto desencantado no iría a parar al PSOE, sino al PP, que puede situarse por encima de los 100 escaños, aunque todavía por debajo de un PSOE en torno a los 115.

En esa situación, en la que Ciudadanos ya no serviría para darle el Gobierno a la izquierda ni a la derecha, y más con unas elecciones celebradas pocos días después de la sentencia del procés, la hipótesis de un gran acuerdo PSOE-PP, del que dirigentes de ambos partidos hablan sin tapujos en privado, se abriría paso, generando una situación inédita en la democracia española, pero que se da muchas veces en países de nuestro entorno.

Las generales tendrán gran influencia en las gallegas

No lo quería Alberto Núñez Feijoo —o sí, diría Rajoy—, pero ya es inevitable que las elecciones autonómicas en Galicia se celebren bajo la influencia de las generales y de la formación de Gobierno en Madrid. Y, en concordancia con lo expuesto más arriba, un previsible descalabro electoral de Ciudadanos a nivel nacional afectaría de manera singular a los de Rivera en aquellos territorios en los que apenas había logrado despegar en los últimos meses. El último sondeo de Sondaxe indica que Cs podría desaparecer el 10N en Galicia. Y del efecto que esa situación provoque de cara a las autonómicas gallegas del 2020 puede depender que Feijoo, si se presenta, consiga o no su cuarta mayoría absoluta.

El fantasma de Zapatero se pasea por Ferraz y la Moncloa

Un fantasma recorre los pasillos de Ferraz y de la Moncloa. Es el de José Luis Rodríguez Zapatero. Si hay una imagen de la que varios ministros y dirigentes del PSOE quieren alejarse, independientemente de que los socialistas puedan o no formar Gobierno, es de la del último jefe del Ejecutivo del PSOE negando una crisis y diciendo que España estaba en la Champions League unos días antes de tener que aplicar recortes brutales por la crisis. Frente a quienes optan por mantener el optimismo económico en la campaña y retrasar las malas noticias, un sector muy influyente del Gobierno fuerza a que Sánchez admita, cueste lo que cueste, que la desaceleración es el preludio de otra crisis.

Cataluña marca el límite en el giro del discurso de Casado

El giro hacia la moderación en el discurso de Pablo Casado ha acabado con las dudas que suscitaba entre buena parte de las filas del PP, especialmente en algunos barones autonómicos. El debate que se cierne ahora en torno a esa estrategia es el de manejar con sumo cuidado ese cambio de rumbo para que no sea percibido como una táctica puramente electoralista. El dilema se acentúa en Cataluña, donde el PP teme que Pedro Sánchez acabe aplicando el artículo 155 en plena campaña electoral. En esas condiciones, a Casado le resultaría imposible no ponerse del lado del Gobierno por mucho que ahora tome distancia con esa medida. Poner pegas tendría consecuencias nefastas para el PP el 10N.

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