Hasta Corrubedo quiere tener su Camino de Santiago

La localidad se ha sumado a la fiesta y no sería de extrañar que hubiese una riada de peticiones de reconomiento oficial


Corrubedo se ha sumado a la fiesta. Así que si A Estrada pide que pase el Camino por allí, Ordes lo está dejando caer a ver si cuela. Una potencia en peregrinación como es Zas-Brandomil (provincia de A Coruña) reclama su parte del pastel y el alcalde de Tordoia se inventa sin ponerse colorado otro por Arteixo, Laracha y -¡faltaría más!- por su territorio, a ver por qué Corrubedo va a quedar al margen, con su parque natural que en un esfuerzo óptico encomiable los acompañantes del Apóstol en la barca de piedra sin duda atisbaron. Tiemble el conselleiro Román Rodríguez, responsable del Xacobeo: en menos de lo que canta un gallo va a tener sobre su mesa una riada de peticiones de reconocimiento oficial. Esto es jauja, y tonto el último.

GRAN BRETAÑA AVANZA

Quienes no pierden el tiempo son los británicos. Con la ayuda del Xacobeo y de la Diputación de A Coruña están señalizando el Camino Inglés en su comienzo, desde la abadía de Finchale hasta más allá de la ciudad de Durham (su impresionante catedral es patrimonio de la humanidad). Eso sí, sufrieron el zarpazo del vandalismo y ya les han sacado varias de esas señales. La recuperación de la traza va lenta, y no porque los investigadores sean puntillosos, que lo son, sino porque la burocracia es mucho más compleja que en Galicia. Además, está prohibido pintar nada en árboles y cercas, y mucho menos una flecha amarilla que todavía no es popular. «En el 2021 no llegaremos a los puertos del sur, no», comentaba, irónico, uno de los dirigentes de la asociación de amigos del Camino.

Huir del «low cost»

Abarrote en la ciudad. Santiago estuvo saturado este verano, aunque los hosteleros se quejen (y con razón) de que no se mete mano decidida a los pisos turísticos que están, como mínimo, en el limbo, cuando no directamente en el infierno del negocio en negro. Esa saturación la pagaron los compostelanos de pro y los auténticos peregrinos. Los bajos precios de hoteles y asimilados está atrayendo a un turismo barato que lo primero que pregunta es dónde hay un supermercado, llena la bolsa y se va al aparcamiento de Xoán XXIII o a los jardines que adornan la biblioteca Ánxel Casal a tomarse el correspondiente bocadillo y el refresco. Todo el mundo tiene derecho a venir a Santiago, faltaría más, pero el Camino no puede convertirse en un territorio low cost. Los gestores de hoteles deben ponerse de acuerdo de una vez en que las monumentales rebajas son pan para hoy y hambre para mañana.

Quejas en el Inglés

Quejas en la Red. Solo hay que estar atentos a los tres grupos de Facebook centrados en el Camino Inglés para darse cuenta de que salta una queja común: los peligrosísimos 1.600 metros poco antes de llegar a Hospital de Bruma (Mesía): una larga recta en la que camiones y turismos van a la máxima velocidad permitida (como menos). No hay aceras ni nada que se les parezca, y un peregrino japonés ya acabó en la cuneta. Ahora que algún ilustrado se ha sacado de la manda lo de «Camino complementario», bien se podría declarar como tal el que existía hasta octubre del 2017 y que iba por un precioso bosque. Salvo que esperemos a leer una esquela.

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