El debate autonómico se cierra sin consenso para reclamar la deuda del Estado con Galicia

El PP abrió la mano y logró 24 acuerdos con los grupos de la oposición, una decena de ellos por unanimidad


Santiago / La Voz

El Parlamento gallego cerró este viernes un debate sobre el estado de la autonomía especialmente productivo, que se saldó con la aprobación de un total de 57 resoluciones, una decena de las cuáles fueron impulsadas por unanimidad. El grupo del PP, que tiene la mayoría para decidir las iniciativas que triunfan, abrió esta vez la mano más que de costumbre y alcanzó hasta 24 acuerdos con diferentes fuerzas de la oposición. Eso sí, el ambiente electoral que se respira por la proximidad de las generales del 10N no facilitó el consenso en torno a los grandes asuntos que estaban en el debate, como la financiación autonómica o la mejora de la sanidad. Es más, los partidos ni siquiera fueron capaces de pactar un texto conjunto para reclamar los 700 millones de euros que el Estado adeuda a Galicia, ya que el PSOE prefirió quedar fuera de la foto para preservar la posición del Gobierno de Pedro Sánchez.

La financiación autonómica se coló en la votación a través de dos propuestas diferentes. Una la promovió el PP, y en ella defendía que el Ministerio de Hacienda «transfira de inmediato» a la Xunta los 700 millones de euros comprometidos para el 2019 y que todavía están bloqueados. Tanto el BNG como los cuatro diputados de En Marea respaldaron la resolución, pero el consenso fue imposible porque tanto el PSOE como los comunes se abstuvieron.

Hubo un segundo intento de los populares para ampliar la base de este acuerdo, aprovechando que el Grupo Común da Esquerda también tenía una iniciativa sobre la deuda del Estado con Galicia. El PP se ofreció a retocar el texto de los comunes para reclamar explícitamente los 700 millones (330 millones de entregas a cuenta, 200 más del IVA ya recaudado y otros 170 de incentivos) y demandar una revisión del actual sistema de financiación autonómica. Pero ni con esas: el PSOE, esta vez junto al BNG, volvió a borrarse de la foto.

El «brexit» y los retornados

En el capítulo de acuerdos, los de Feijoo negociaron o votaron 10 iniciativas con el PSOE sobre cuestiones como el impacto del brexit, el plan de equipamientos deportivos, las condiciones para autorizar la primera universidad privada de Galicia o el apoyo al pueblo venezolano y a los emigrantes retornados de aquel país.

Con el Grupo Mixto de En Marea, el PP logró nueve acuerdos, entre ellos uno que insta al Gobierno a aprobar un marco para las industrias electrointensivas o el que plantea el «abandono progresivo» del uso de herbicidas para eliminar la maleza de los márgenes de las carreteras. El diálogo con el BNG se circunscribió a tres pactos sobre cuestiones como el aprovechamiento de tierras agrarias o los plazos del AVE gallego, mientras con Común da Esquerda se acordaron solo dos asuntos: uno sobre la deuda del Estado y otra sobre el impacto del brexit, tarea que llevó a Miguel Tellado, viceportavoz del PP, a presumir desde la tribuna del «talante dialogante» de su partido.

Fiasco en violencia machista doce días después del triple crimen de Valga

No obstante, los desacuerdos cantaron tanto o más que los acuerdos. Llamativo resultó que doce días después del triple crimen machista de Valga los grupos no lograran pactar un texto común contra la violencia de género, lo que dio pie a que varios diputados aprovecharan el debate final para tirarse los trastos a la cabeza. El PP intentó sin éxito una transacción que condenaba por igual a los negacionistas de la violencia de género y a las fuerzas que intentan patrimonializar esta causa, propósito que afeó Fernández Leiceaga: «É absolutamente inaceptable», dijo el portavoz de los socialistas, «situar no mesmo plano ás organizacións feministas e a Vox».

La diputada Luca Chao (Común da Esquerda) condicionó cualquier acuerdo en esta materia a que la Xunta destine el 1 % de su presupuesto a luchar contra la violencia machista, y la viceportavoz del BNG, Olalla Rodil, buscó el cuerpo a cuerpo con el PP, recriminando que la persona que intenta ahora «darnos leccións» contra a violencia machista, dijo sobre Tellado, «é a que dicía que a folga feminista é o máis machista que hai».

Algo similar ocurrió con las dos iniciativas del PP para mejorar la sanidad. Los grupos de la oposición mostraron sus recelos a ambas absteniéndose o votando en contra, pero en ningún caso a favor, y Miguel Tellado aprovechó las discrepancias de la izquierda para cargar contra el riesgo de que se forme un Gobierno «cuatripartito» que sería «terrorífico» para Galicia. Al final, de las 200 resoluciones presentadas se aprobaron 57, casi el 30 %. Y nueve vieron la luz por unanimidad. Pudieron ser 10, porque en una de ellas, dirigida a ampliar los medios de la Justicia, los cuatro diputados de En Marea se equivocaron, votaron en contra y no pudieron después rectificar la decisión.

El AVE, Venezuela o el terrorismo afloraron durante la discusión

Entre las nueve resoluciones aprobadas por unanimidad hay algunas tan menores como la que insta a la Xunta a colaborar con las diputaciones para hacer un registro de instalaciones deportivas. Pero entre las 57 que finalmente se aprobaron hay varias sobre temas como el AVE, la situación política de Venezuela, o el terrorismo que suscitaron debate.

AVE GALLEGO

Llamada al Gobierno a que se cumplan los plazos. Un texto del BNG facilitó un pacto unánime para exigir al Gobierno central «que se cumpran os prazos comprometidos» para el AVE de enlace con la Meseta y el resto de las conexiones. Otro texto de En Marea facilitó un acuerdo similar para impulsar un plan de movilidad sostenible y desarrollar el servicio de cercanías del antiguo Feve y entre Ferrol y A Coruña.

venezuela

Apoyo a los emigrantes retornados a Galicia. El Grupo Común da Esquerda y el BNG se descolgaron de la resolución votada por PP, PSOE y En Marea que muestra su solidaridad con el pueblo de Venezuela ante la grave crisis del país, demanda el resto de los derechos fundamentales «conculcados de xeito cotiá» y emplaza a la Xunta a colaborar con los retornados para instalarse en Galicia.

terrorismo

La controvertida condena de la violencia. Con la detención de un grupo de los CDR de Cataluña como telón de fondo, PP y PSOE votaron a favor de la iniciativa popular que condena el uso de la violencia como vehículo para alcanzar objetivos políticos. El BNG y En Marea se abstuvieron, denunciando que la resolución era un cebo del PP, y el Grupo Común da Esquerda acabó votando en contra.

universidad privada

Garantías para evitar las duplicidades. Al hilo de la petición de Abanca para crear la Universidad Intercontinental de la Empresa, que sería la primera privada de Galicia, el PSdeG transaccionó una resolución con el PP para garantizar que la nueva institución evite la «reiteración coa oferta de titulacións existente». El resto de partidos votaron en contra.

incendios forestales

Refuerzo de las medidas de prevención. El PP y el PSdeG negociaron un texto común, al que se sumó con su voto En Marea, para reforzar las medidas de prevención en la lucha contra los incendios. El BNG se abstuvo y los comunes votaron en contra.

banco de terras

Ampliar la base territorial de las explotaciones. El BNG negoció un texto con el PP para que el Banco de Terras movilice 170.000 hectáreas para dotar de más base territorial a las granjas. Tanto el PSOE como En Marea se sumaron al pacto, pero los comunes quedaron al margen.

Una alternativa a Feijoo pivotaría sobre hasta seis formaciones de izquierdas

susana luaña / carlos punzón

La antigua marea podría llegar a concurrir con cuatro marcas y candidatos

 Alberto Núñez Feijoo va poco a poco dando pistas sobre su más que probable repetición como candidato a la Xunta para las autonómicas del 2020. Y enfrente la alternativa por la izquierda sería una entente de entre cinco y seis partidos que tendrían que ponerse de acuerdo para desbancar al actual líder del PPdeG.

Se da por seguro que el PSdeG contará con Gonzalo Caballero, mientras en las filas nacionalistas nadie duda de la predisposición de Ana Pontón a presentarse por el BNG. A partir de ahí se abren los interrogantes por la izquierda, y es relevante porque entre todas tienen que articular esa alternativa. Si finalmente la marca En Marea concurre a los comicios, su candidato sería Luís Villares; eso si es capaz de sortear la contestación interna que se amaga en el partido por las negociaciones con Íñigo Errejón.

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