Audasa supera ya los 3.000 millones de euros recaudados en peajes y sin apenas rebajas a sus usuarios

Casi uno de cada tres euros cobrados se convierte en beneficio neto para la concesionaria de la AP-9, que aún espera cobrar 14.556 millones de euros más hasta el 2048

Imagen aérea de la AP-9 desde el radar del Pegasus, en dirección a Pontevedra
Imagen aérea de la AP-9 desde el radar del Pegasus, en dirección a Pontevedra

Vigo

Audasa ha superado en el ecuador de este año la barrera de los 3.000 millones de euros en ingresos, euro a euro, cobrados en sus cabinas de peaje desde que el vial se abrió en abril de 1979. Atrás quedaron los quince años iniciales de pérdidas a causa de un trazado cortado e incompleto y los problemas de construcción iniciales que ensombrecían entonces los cálculos de negocio futuro, pero que a 30 de junio de este año certifican unas más que saneadas cuentas que llegan ya a 3.014 millones de euros recaudados en peajes.

Son 205.403 euros de media cada día desde que el primer coche cruzó las barreras de la AP-9 hace cuarenta años, cifra que sin embargo en la primera mitad de este año se eleva por término medio en cada jornada a 394.568 euros con el paso de vehículos por las cabinas de peaje. 

Y si mil millonaria es la recaudación de Audasa, también los son ya sus beneficios. A 1.055 millones de euros se eleva ya también la cuenta de beneficios antes de impuestos de la concesionaria a lo largo de los últimos cuatro decenios, aunque no obtuvo ganancias hasta que en manos del Estado eliminó en 1995 los números rojos de la cuenta de resultados.

El 29 % de lo que los automovilistas gallegos han pagado por circular por el vial se ha convertido en beneficio neto para la concesionaria

Descontadas las aportaciones impositivas (33,6 millones de euros en el primer semestre de este año), los sucesivos dueños de la autopista gallega han ganado para sus arcas 872,9 millones de euros. El 29 % de lo que los automovilistas gallegos han pagado por circular por el vial se ha convertido así en beneficio neto para el grupo empresarial. O, lo que es lo mismo, prácticamente uno de cada tres euros pagados en las cabinas de peaje han pasado a engrosar la cuenta de beneficios de la infraestructura participada al final de un complicado laberinto societario por los principales fondos de inversión internacionales liderados por la estadounidense Corsair Capital.

El escenario de ingresos hasta el final de la concesión deja sin embargo pequeño el historial de recaudación de la AP-9. En una simulación confeccionada por el Ministerio de Fomento con los balances de Audasa sobre los ingresos que la empresa prevé obtener hasta el final de la concesión en agosto del año 2048, se revela que entre este año y el levantamiento definitivo de los peajes la firma que explota la autopista gallega ingresará nada menos que 14.556,3 millones de euros más. Las subidas extra de las tarifas que en un 1% aumentarán cada año hasta el 2043 hará, según dicho cálculo ministerial, que de los 159 millones estimados en ingresos para este año se llegue a un techo de 830,7 millones de euros justo un año antes de que la autopista quede libre de la carga de los peajes, vigentes 75 años, plazo extraordinariamente largo ya que solo existe en el grupo de autopistas de primera generación (las construidas en los años setenta) en el caso de la AP-9.

Y mientras los beneficios vuelven a la senda de un notable rendimiento para Audasa, con ritmos de negocio precrisis, los usuarios de la principal autopista gallega apenas cuentan con compensaciones por utilizar de forma asidua el vial, como sí ocurre en la práctica totalidad de infraestructuras similares del resto del Estado. Pese a ese rango de altos beneficios, la gestora de la AP-9 solo compensa a sus clientes fijos con un 25% de descuento en el viaje de vuelta siempre que se haga en el mismo día que la ida, si es entre lunes y sábado y sin que se puedan beneficiar de dicha bonificación los conductores de furgonetas y camiones.

No hay ningún otra ventaja para el cliente fiel de la autopista: ni descuentos progresivos en función del número de viajes realizados al mes o por un número de kilómetros concretos; ni tarifas con precios en función del horario del día en que se circule; ni rebajas a los coches menos contaminantes, o a las motos, que pagan igual que los automóviles; ni minoración de tarifas para vehículos con tres o más ocupantes, ni para familias con rentas bajas, numerosas, jóvenes, estudiantes, parados, jubilados o discapacitados, iniciativas que sí han implantado otras empresas concesionarias de autopistas en España y que no existen únicamente en Galicia.

La Xunta, que el día 1 rebajará por las noches entre las cero y las seis horas en un 50 % el precio de los peajes en las dos autopistas autonómicas (A Coruña-Carballo y Vigo-Baiona) y que prepara otro descuento en los mismos viales para familias numerosas, ha instado al Ministerio de Fomento a implantar en la AP-9 bonificaciones similares a las existentes en todas las demás comunidades con autopistas. La dirección de Audasa se ha desmarcado este mismo mes de adoptar esa posibilidad de descuentos, diciendo que carece de libertad para modificar precios de la concesión y que esa posibilidad depende exclusivamente del titular de la infraestructura, es decir, el Ministerio de Fomento. Que sigue sin contestar. 

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