Castroverde exige no permanecer impasibles frente a los asesinatos de mujeres

El nuevo presidente del Tribunal Superior se propone atajar la lacra machista tanto en el entorno urbano como en el rural

Castroverde, durante su toma de posesión este viernes, entre el fiscal superior de Galicia y el presidente del Tribunal Supremo
Castroverde, durante su toma de posesión este viernes, entre el fiscal superior de Galicia y el presidente del Tribunal Supremo

Redacción / La Voz

«Esta misma semana han sido asesinadas en un atroz crimen tres mujeres, que se suman a otras dos víctimas de la violencia machista en lo que va de año en Galicia. Es una realidad inaceptable». José María Gómez y Díaz-Castroverde tomó posesión ayer como presidente del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia advirtiendo que el problema de la violencia machista va a ser una de sus prioridades. «La violencia sobre la mujer —dijo Castroverde— es una lacra social de nuestro tiempo ante la que no podemos permanecer impasibles».

Por eso pidió a los jueces que sean especialmente sensibles, eficientes y discretos en la lucha contra la violencia sobre la mujer para mantener la confianza de los ciudadanos. Esa preocupación la plantea no solo para los dos juzgados especializados que hay en Galicia (A Coruña y Vigo): «Queremos atajar esa violencia no solo en el entorno urbano, sino también en el rural, donde los silencios, el sufrimiento y la soledad son aun mayores».

Castroverde anunció que el Tribunal Superior de Xustiza analizará al máximo la ley orgánica para atender esas situaciones, con la colaboración del Gobierno central, de la Xunta, de los ayuntamientos y del Ministerio Fiscal «para generar áreas comarcales o territoriales que permitan ofrecer una pronta respuesta a este problema», sin olvidar la exclusión social, las personas vulnerables y los menores, otras grandes preocupaciones que planteó Castroverde en su discurso de toma de posesión.

Acercar a los jóvenes a la Justicia

El nuevo presidente del Tribunal Superior prometió la máxima transparencia en el desarrollo de su función y aseguró que profundizará en el programa Educar en Justicia, «como un potente instrumento para acercar a los jóvenes a la Justicia». Dijo que el conocimiento de la actividad judicial «el caldo de cultivo de la confianza entre quienes integramos la carrera judicial y en toda la ciudadanía».

Castroverde agradeció la colaboración de la Xunta, representada en el acto por su vicepresidente, Alfonso Rueda, que permitió prácticamente finalizar la dotación de infraestructuras judiciales en las ciudades gallegas y poner en marcha la transformación digital de la Administración de Justicia en Galicia. El presidente definió ese proceso de modernización como irreversible y permitirá que los juzgados dispongan de las herramientas tecnológicas necesarias para «darlle un cambio radical en beneficio de toda a cidadanía de Galicia».

El presidente del alto tribunal gallego recordó que además de avances tecnológicos, la Justicia necesita otros elementos esenciales y por eso expuso la necesidad de modificar la organización territorial, porque la actual, basada en los partidos judiciales, está superada, «polo que debemos ser imaxinativos e, sobre todo, xenerosos, á hora de contemplar outra organización territorial».

Castroverde, que alternó el gallego y el castellano en su discurso, hizo ese planteamiento territorial en presencia de Carlos Lesmes, presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial y ante una sala abarrotada, en la que estaban representadas prácticamente todas las instituciones políticas y sociales de Galicia. El nuevo presidente entró en la sala apadrinado por su «compañero y amigo» Pablo Sande.

«Si alguna vez se me olvida, recordádmelo»

En su toma de posesión, José María Gómez y Díaz-Castroverde reveló que cuando se conoció su nombramiento, entre las felicitaciones que recibió había una que le daba la enhorabuena por el «bonito broche» a su carrera. Agradeció mucho aquel mensaje, pero quiso aclarar que ser presidente del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia no es ningún broche, «es un principio» al servicio de la Justicia y de Galicia. «Si alguna vez se me olvida, recordádmelo, por favor».

Esa anécdota refleja buena parte del carácter accesible del nuevo presidente del Tribunal Superior de Xustiza, que promete la máxima transparencia desde su nuevo cargo. Juez desde 1981, José María Gómez y Díaz-Castroverde tiene un extenso currículo. Sus primeros destinos fueron Mondoñedo y Osuna. Luego, fue magistrado en juzgados de instrucción de San Sebastián y de Madrid, fue letrado de los órganos técnicos del Consejo General del Poder Judicial y desde mayo de 1988 ejerció como magistrado especialista de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Xustiza, que presidió desde el 2009. Castroverde ha escrito numerosas publicaciones especializadas y entre los años 1996 y el 2007 formó parte del Consello Consultivo de Galicia, es vicepresidente de la Junta Electoral de Galicia y académico de número de la Real Academia Galega de Xurisprudencia e Lexislación.

Quiere acercar la Justicia al ciudadano, y sobre todo a los jóvenes, porque cree que esa conexión con la sociedad es la forma de mantener la confianza de la ciudadanía. Le preocupa que la primera de las notas que define a un juez, «la independencia», se ponga en duda por parte del 55 % de los ciudadanos españoles, que creen que el nivel de independencia de jueces y tribunales es bastante malo o muy malo. Y por eso apremia a sus compañeros, los jueces: «El cambio de percepción social de nuestra independencia no nos lo van a regalar. Es algo que depende de nosotros».

«El Estado de derecho está garantizado en Galicia con José María», dice el presidente del Tribunal Supremo, Carlos Lesmes, que añade: «Todos los gallegos estarán orgullosos de él».

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