Así serán las siete residencias que construirá la Fundación Amancio Ortega en Galicia

El diseño de los centros, en los que se invertirán 90 millones de euros, correrá a cargo del estudio de arquitectura de Elsa Urquijo


 La Fundación Amancio Ortega financiará con 90 millones de euros la construcción de las siete residencias proyectadas por la Xunta en las principales ciudades de la comunidad y que, en total, sumarán 900 nuevas plazas para la red pública de Galicia.   Estos centros contarán con servicios innovadores como unidades psicogeriátricas especializadas en el tratamiento del Alzhéimer y otras patologías similares. Y será además unos centros en lo que se apostará la arquitectura silenciosa de Elsa Urquijo, el estudio coruñés en el que confía habitualmete el fundador de Inditex.

Mucha luz, espacios abiertos, madera y paredes blancas. La arquitecta coruñesa destacaba hace unos meses que hizo este diseño «basándonos en la idea que proponía el plan de la Xunta, de construir como una casa, pensando en las personas que van a vivir allí, desde el lado humano. Creamos espacios con mucha luz, pero muy acogedores, para que realmente los que la habiten la sientan como su hogar. A base de sólidos y vacíos intentamos generar un módulo que pudiese servir para todas las parcelas y que generara esos ámbitos para las personas». Elsa Urquijo se enfrentó así a un reto, el de la estandarización. ¿La solución? «Hicimos un módulo o habitación tipo que, una vez creado, se pueda llevar luego a cualquier residencia, de forma que se abaraten costos, mantenimiento y que sea algo mucho más versátil», dice.

El estudio coruñés, en el que también han confiado desde el cocinero Pepe Vieira a Carolina Herrera, es uno de los sellos de los proyectos de Amancio Ortega, que ha confiado en ellos tanto para diseñar desde edificios emblemáticos de Inditex como para supervisar los escenarios de la boda de su hija Marta Ortega.

Rubinos, la arquitectura silenciosa

Rodri García

La Fundación Amancio Ortega dona la nueva sede a la entidad benéfica

Desde hace casi un siglo, la institución benéfico social Padre Rubinos acoge a personas necesitadas, a quienes llegan a su puerta «sin más instancias ni documentos que la propia necesidad e indigencia, que en muchos casos no admite trámites ni dilaciones...». Estas palabras de su fundador, el jesuita Antonio Rubinos Romero, eran recordadas ayer en la presentación de la nueva sede de la entidad, que ocupa una parcela de casi 16.000 metros cuadrados ubicada al final de la Ronda de Outeiro en A Coruña.

Tanto la construcción como el equipamiento (hasta el jabón de los baños) han sido financiados por la Fundación Amancio Ortega y costaron 25 millones de euros. Óscar Ortega, responsable de la Fundación, decía ayer, tras mostrar un vídeo sobre la nueva sede social: «Parece infografía pero es una realidad».

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