La aparición de artefactos evidencia la intencionalidad de los incendios

Agentes de la Policía Autonómica buscan a «sospechosos» del fuego de Ribeira

La Voz

En tres días de octubre del 2017, Galicia perdió más de 32.000 hectáreas de monte a causa de las llamas. Aquella cifra, que superaba con creces el objetivo que la Xunta se había marcado para todo el año (21.000 hectáreas), dio pie a una investigación de la Fiscalía Superior de Galicia que arrojó una conclusión tan trágica como demoledora: el 88 % de los 229 incendios que asolaran las tierras de Breogán durante aquel fin de semana habían sido causados por la acción del hombre. Casi dos años después, la historia, como tantas veces, se ha vuelto a repetir. En esta ocasión no ha sido una investigación, sino la aparición de varios artefactos incendiarios en distintos puntos de la comunidad, lo que ha demostrado que el monte gallego no arde. Lo queman.

Fue el pasado sábado cuando saltó la voz de alarma. El conselleiro de Medio Rural, José González, se desplazaba a Ribeira para seguir las tareas de extinción del episodio más grave registrado en esa jornada y daba cuenta de la noticia. Agentes de la Policía Autonómica y brigadistas habían localizado en la zona varios artefactos con los que los incendiarios habrían causado los destrozos, en total, unas 175 hectáreas.

Detalle de los artefactos (uno sin prender y el otro quemado) localizados en distintos puntos de Galicia en los últimos días
Detalle de los artefactos (uno sin prender y el otro quemado) localizados en distintos puntos de Galicia en los últimos días

González explicó además que estos hallazgos se habían repetido en otros de los fuegos registrados en distintos puntos de la comunidad en los días precedentes. Una ola que arrasó más de 1.000 hectáreas y en la que los incendiarios aprovecharon las condiciones meteorológicas del mes de septiembre: una temperatura próxima a los 30 grados, una humedad inferior al 30 % y vientos superiores a los 30 km/h.

En el caso del incendio de Ribeira, los agentes de la Policía Autonómica buscan ya a «varios sospechosos» que podrían estar relacionados con este incidente. A la vista de la gravedad de la situación, tanto el conselleiro como el presidente Núñez Feijoo hicieron un llamamiento público durante el fin de semana para animar a los gallegos a denunciar a los incendiarios a través del teléfono habilitado para tal fin: 900 815 085, una línea gratuita que además garantiza el anonimato al autor de la llamada.

Por lo que respecta al parte de la jornada de ayer, el incendio más grave tuvo lugar por la tarde en Culleredo, concretamente cerca del Polvorín, la antigua zona militar y próxima al aeropuerto de Alvedro. Cuatro helicópteros, dos hidroaviones, tres agentes, ocho brigadas, seis motobombas y una pala trabajaron a destajo para acabar con las llamas, que llegaron hasta A Zapateira y que obligaron a activar un dispositivo en la tercera ronda de A Coruña por si era necesario cortar la carretera. El fuego quedó controlado a última hora de la tarde.

Según informó Medio Rural, ayer quedó también extinguido el fuego de Ribeira, y se logró controlar el de Monforte de Lemos (465 hectáreas arrasadas) y el de Lobeira (150 hectáreas). Los equipos antiincendios lograron extinguir por último el episodio registrado en Zas, que afectó a unas 21 hectáreas.

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