«Galicia superó mis expectativas»

Una venezolana retornada rehace su vida en A Estrada tras abrir un negocio que combina libros, juguetes y helados


A ESTRADA / LA VOZ

Hay que ser valiente para montar un negocio en base a la natalidad en el centro de un país que se caracteriza por su falta de niños. Pero a Jeanette Hernández no le falta valentía ni determinación. Cuando era una jovencita caraqueña recién licenciada en Psicología Infantil, decidió cambiar de aires: «Acababa de ganar Chávez, pero no me fui por eso. Quería estudiar en otra lengua y mejorar mi formación». Así que Jeanette, hija de gallegos de Silleda que emigraron a Venezuela en busca de algo mejor, acabó en París. Se fue a hacer un posgrado y se quedó diez años.

Tampoco tuvo problema para abandonar Francia y aprovechar un empleo en Bélgica, donde permaneció otros 10 años y donde nació sus hija mayor. Pero las circunstancias cambian y Jeanette, víctima de la violencia machista, se vio abocada a salir de allí. Para aquel entonces, sus padres ya se habían ido de Venezuela, acosados por el deterioro socioeconómico del país y ella vio en Galicia la mejor solución: «De niña venía casi todos los veranos. Me encantaba la vida en la aldea, con mis abuelos», recuerda. «Y esto es lo que buscaba para criar a mis hijas; ya no quería una vida en la metrópoli».

Explica Jeanette que, en Bélgica, tenía su consulta de psicología infantil a la vez que trabajaba en un centro para jóvenes que se recuperaban de algún problema siquiátrico: «Pero aquí tenía que conseguir algo que me permitiera conciliar, porque no podía cargar a las niñas con mis padres todo el rato». Y ese «algo» es la original tienda que ahora tiene en A Estrada y que conjuga algunas de las cosas que más les gustan a los niños: los helados, los juguetes y los libros. «Primero pensé en un café-librería, pero luego me pareció mejor esta idea».

¿Mejor en Santiago?

Para ponerla en marcha, Jeanette recibió ayudas de la Xunta que le ha permitido llevar adelante un proyecto poco común en una villa media: «Al principio me decían que si estaba loca, que era mucho mejor que montara el negocio en Santiago. Pero eso era como volver a lo que tenía». Y a Jeanette le pareció mucho mejor explotar las ventajas de su nuevo entorno. Así que ahora vive en el campo con sus dos hijas, de 2 y 5 años y atiende su negocio en la villa. «Una siempre quiere que le vayan las cosas mejor, pero lo cierto es que no me va mal», admite mientras empaqueta un regalo que una clienta acaba de comprar.

Pese a haber abandonado Venezuela hace muchos años, Jeanette ha seguido muy de cerca la realidad de su país y ha asistido con preocupación y tristeza a su deterioro: «Mientras estuve en Francia volvía cada año en vacaciones. Pero cuando me quedé embarazada decidí no regresar. Ya no había ni siquiera seguridad». Su padre se trasladó definitivamente a Galicia hace ya quince años. Su madre y su hermana lo hicieron recientemente. Pero a A Estrada, igual que a otras comarcas de Galicia, siguen llegando más retornados incapaces ya de mantenerse en el país caribeño.

En las próximas semanas, Jeanette moverá su negocio unos metros para trasladarse a un local más espacioso en el que le sea más cómodo desarrollar todas las actividades que enriquecen su novedoso concepto de tienda: talleres, cuentacuentos, encuentros con autores... Asegura que, para avanzar, hay que trabajar muchas horas, Pero es mejor cuando se ven resultados, desde luego.

Ella se benefició de dos líneas de ayudas: una por se emigrante retornada y emprendedora y otra por ser mujer, también emprendedora: «Al principio me parecía increíble que me entregaran esa ayuda, pero ha sido muy importante para mí». Ella misma y sus dos hijas también son importantes para su entorno, porque significan futuro en un país que envejece muy deprisa. Aqui, Jeanette ha encontrado su sitio: «Galicia superó mis expectativas».

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