¿Necesita Galicia tener su propia Ertzaintza?

Las fuerzas políticas apoyan su creación por entender que es útil, pero en Madrid ponen el freno


santiago / la voz

La respuesta a la pregunta del titular hay que darla a la gallega: depende. Porque, en realidad, la creación en Galicia de un cuerpo policial propio, similar a la Ertzaintza que opera en el País Vasco o a la Mossos d’Esquadra de Cataluña, depende sobre todo de la voluntad política, de la conformidad del Estado para transferir esta competencia y de la disposición de la Xunta para asumirla. Y ni el Gobierno central ni el autonómico parecen tener demasiado interés en desarrollar este ámbito del autogobierno, que tiene el inequívoco respaldo en el artículo 27.25 del Estatuto de Autonomía de Galicia.

Las fuerzas políticas gallegas discuten desde hace dos décadas sobre la conveniencia de crear el cuerpo policial propio. La última vez que lo hicieron fue el pasado miércoles, en la comisión Institucional del Parlamento, a la que el PP acudió con una propuesta para ampliar un 15 % el número de efectivos de la unidad policial adscrita, la llamada UPA o Policía Autonómica, que en realidad depende de la Policía Nacional.

Todos los grupos de la oposición emplazaron al Gobierno gallego a modificar la petición para pedir las competencias en materia de seguridad y desarrollar la Policía de Galicia. No obstante, el diputado Jacobo Moreira, en nombre del PP, levantó el freno de mano: «Queremos priorizar», dijo, antes de argumentar que no se podían pedir más competencias si antes no se era capaz de ejercer las que se tienen.

Lo cierto es que los partidos gallegos mantuvieron siempre posiciones bastante próximas acerca de la utilidad de disponer de un cuerpo policial propio, sobre todo si podía asumir las competencias de tráfico y seguridad vial, pues entienden que las singularidades de las carreteras gallegas y la siniestralidad asociada podrían tener una respuesta mejor desde Galicia que desde una Dirección General de Tráfico que opera en clave estatal.

Una Policía de papel

Ese es uno de los elementos que más jugó a favor de los textos legislativos que se impulsaron para crear una policía propia. Porque la Policía de Galicia existir existe, pero solo sobre el papel. El último Gobierno de Fraga aprobó el proyecto de ley para desarrollarla en febrero del 2005, pero poco después fue apeado de la Xunta. El bipartito de Touriño retomó la propuesta y logró aprobar por consenso, en junio del 2007, la Lei da Policía de Galicia, un cuerpo que iba a echar a andar con 600 agentes y que preveía disponer de 2.500 efectivos hacia el 2011, al asumir tráfico.

Parecía por entonces que Galicia también iba a tener su Ertzaintza. De hecho, muchos funcionarios gallegos de la Policía Nacional y de la Guardia Civil empezaron ya a interesarse por los concursos de traslados para ser transferidos al nuevo cuerpo. Y pronto descubrieron que en torno a la policía gallega se había inflado un globo y creado una gran mentira. Ni el PP ni el PSOE tenían la más mínima intención de desarrollar este cuerpo propio, por mucho que lo reclamaran sus sucursales gallegas.

Y así lo expresaron en el 2010, cuando el Congreso tumbó el traspaso del tráfico a Galicia. El PSOE lo pidió en Galicia y lo rechazó en Madrid, mientras el PP se ponía de perfil con la abstención dejando al BNG solo con la reclamación. Este enero ocurrió lo mismo. Un diputado del PSdeG, Fernández Leiceaga, y otro del PPdeG, Pedro Puy, regresaron al Congreso a defender la petición, y el resultado fue el mismo. Así que mientras la posición de los dos grandes partidos no mude, la Policía de Galicia solo será un juguete roto, una policía de papel.

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