El Parlamento recibe con un aluvión de críticas la elección de Hernández al frente del CES

El PP defiende la idoneidad de su excandidato en Santiago, quien se comprometió a actuar con total independencia


Santiago / La Voz

La promoción de Agustín Hernández a la presidencia del Consello Económico e Social (CES) de Galicia fue recibida este viernes con cara y cruz en el Parlamento gallego. Con cara, porque ningún representante de la oposición cuestionó su valía profesional del que fuera conselleiro de la Xunta y candidato del PP a la alcaldía de Santiago, e incluso accedieron al final de la sesión a estrechar su mano para desearle suerte. Pero Hernández también cargará con la cruz del aluvión de críticas que tanto el PSOE como Común da Esquerda, pasando por el BNG y En Marea, dedicaron al método de elección, a la utilización política del CES y la falta de independencia de quien presidirá el órgano encargado de dictaminar los proyectos legislativos impulsados por la Xunta.

Eso no impidió que Agustín Hernández acudiera con ánimo constructivo al trámite de evaluación política que tuvo que pasar en la comisión parlamentaria de Economía. Se comprometió a actuar con independencia, dejando claro que se dio de baja como militante del PP y «en todos os cargos orgánicos e de representación que mantiña desde hai 10 anos», y aludió a la necesidad de impulsar la participación de la mujer en el CES, que solo son un tercio de los representantes. Concluyó su exposición parafraseando al galeguista Ramón Piñeiro, al advertir que «aínda é a hora dos técnicos e dos economistas» para estudiar la realidad y ofrecer a través de dictámenes las mejores propuestas en beneficio de los gallegos.

No obstante, los grupos de la oposición pusieron en duda el talante dialogante e integrador con el que se presentó Hernández. Begoña Rodríguez Rumbo (PSdeG) criticó que se use el CES para la «recolocación» de los conselleiros que fracasaron en las elecciones y cuestionó la independencia de quienes renuncian a la militancia en el PP cuando son elegidos presidentes del CES y después las recuperan al dejar el cargo, como ocurrió con Corina Porro.

Mucho más duro se mostró Manuel Lago, portavoz de Común da Esquerda, al tildar el nombramiento de «escándalo». A su juicio, la operación consiste en una «recolocación dun membro do PP que fracasou nas locais», algo que considera inaceptable, «porque deturpa a democracia». Noa Presas (BNG) también censuró que el presidente de la Xunta «non fixo o máis mínimo esforzo por consensuar» dicho nombramiento, lo que ve un mal punto de partido para garantizar la independencia, y Pancho Casal (En Marea) también se afanó en criticar la falta de independencia del perfil elegido para el CES e incluso dijo que quien pierde las elecciones «o que ten que facer é marchar para a casa» o a su antigua actividad.

El PP se quedó solo defendiendo la idoneidad de Hernández, una elección que no tenía que ser votada, sino únicamente examinada. El portavoz popular, Pedro Puy, desmintió que el nombre del nuevo presidente CES no fuera consultado con los representantes del plenario, y dijo con ironía que tras escuchar al PSOE: «Estamos a falar do CES e non do CIS», dijo en alusión al instituto demoscópico, dirigido por un antiguo miembro de la dirección federal del PSOE.

Hernández cerró la sesión agradeciendo todas las palabras y que no se pusiera en duda su capacitación personal. También advirtió que no iba a pedirle a nadie un «exercicio de fe cega», pero confía en desarrollar de manera «impecable» su nueva labor al frente del CES.

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