La izquierda, incapaz de pactar gobierno, se acerca ahora en Fene

La oposición hace piña frente a los populares, que gobiernan «con normalidad», pero teniendo que pactar más asuntos

Toma de posesión del actual alcalde de Fene, Gumersindo Galego (PP)
Toma de posesión del actual alcalde de Fene, Gumersindo Galego (PP)

fene / la voz

Los ediles del PSOE de Fene aún no olvidaron el pleno de constitución de la corporación. Una sesión que discurrió entre pitadas e insultos y de la que tuvieron que salir «escoltados», tras cumplir el mandato de la agrupación socialista local. Esto es, votar a su propia candidata, facilitando con ello que la fuerza más votada el 26M, un PP que aventajó en solo 71 votos al BNG, conservase el bastón de mando. El popular Gumersindo Galego sigue desde entonces «gobernando con normalidad», en un territorio donde el 62,71 % del electorado se inclinó por opciones de izquierda.

Ni los pactos a nivel provincial ni las presiones ejercidas surtieron efecto. Y aunque los números sumaban y las formaciones manifestaban su voluntad de sellar una alianza de gobierno, las rencillas personales y políticas pesaron más. En el último cuatrienio los feneses vieron de todo: el estallido del bipartito BNG-PSOE, un primer intento de moción de censura respaldado por los socialistas, la judicialización de la vida municipal y, finalmente, el triunfo de la moción de censura del PP y un grupo próximo a las Mareas que arrebató la alcaldía a los nacionalistas.

En este contexto, y con la animadversión manifiesta entre el exregidor Juventino Trigo y su antaño socio Antón Noceda -hoy número dos de los socialistas-, lo que iba a ocurrir se podía adivinar. El órdago lanzado por el PSOE -quedarse la alcaldía de un gobierno «de progreso», a pesar de ser la segunda fuerza de izquierdas- fue la puntilla.

Pero todo aquello pasó. Y apenas 23 días después, toda la izquierda acordaba tumbar la propuesta de organización municipal del PP, al que acusaron entonces de opacidad, forzando una rectificación y la rebaja de una de las dos dedicaciones planteadas. Y ese idilio se mantiene. La semana pasada hacían frente común ante la propuesta del gobierno local de aprobar una modificación de crédito por importe de 45.000 euros para una fiesta marinera, tras dejar a cero la partida prevista para tal fin.

 Diálogo fluido

Sellado el armisticio, «existe un diálogo fluido acerca de los asuntos de interés municipal», indica la portavoz municipal del PSOE, Mar Piñeiro. Algo que confirman desde el ámbito nacionalista. «Hablamos con el gobierno y con la oposición. Y está claro que, en muchos temas, estamos más próximos a los planteamientos del Bloque que a los del PP», abunda Piñeiro. Añade: «Buscaré apoyos para sacar adelante proyectos que crea que puedan beneficiar a los vecinos».

Desde el BNG mantienen, al menos públicamente, el mismo discurso que el día después de aquel movido pleno. «Non existe unha razón de peso que xustifique unha moción de censura, cando hai apenas tres meses cada un votou o que votou», afirma Trigo. Aunque tampoco cierra puertas y, al igual que Esquerda Unida, reconoce el cambio de talante del PSOE fenés, que achaca al hecho de que Piñeiro haya tomado las riendas del grupo municipal. «Me gustaría pensar que hay opciones para una moción de censura», afirma Mari Carmen Martínez, edila de EU.

Por su parte, el alcalde popular cuestiona que exista una unidad de acción de la izquierda y apunta que «todo está por ver», porque «el mandato realmente arranca aún el próximo lunes».

PSOE y BNG descartan una moción de censura tras dar la alcaldía al PP en Fene

La izquierda es mayoría en el ayuntamiento, pero la falta de acuerdo entre socialistas y nacionalistas hizo que el PP, con seis ediles, se hiciese con el gobierno

El desencuentro entre BNG y PSOE permitió que Fene tenga alcalde del PP, con solo seis de los diecisiete concejales. La izquierda es mayoría -seis ediles del Bloque, cuatro del PSOE y uno de EU-, pero socialistas y nacionalistas descartan una futura moción de censura. Mar Piñeiro, cabeza de lista del PSOE como independiente, calificó de «penoso» lo sucedido y culpa al BNG por no haber aceptado la oferta de su partido: «Solo se le pidió la alcaldía, el resto era para ellos». Se mostró molesta por que se responsabilice a los socialistas de haber facilitado el gobierno de derechas. «Será culpa de los dos, no del PSOE», esgrimió. Admite que están «condenados a entenderse», pero «no veo una moción de censura, quedó claro en las negociaciones que no la iba a haber».

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