¿Está saturado el Camino de Santiago?

Xunta e Iglesia creen que la diversificación de rutas evitan el colapso, aunque algunos puntos sí están sufriendo una tensión de visitantes

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El Camino de Santiago, abarrotado en agosto Los peregrinos tienen que esperar largas colas para dormir en los albergues o pedir la compostelana

Santiago

«A inmensa maioría dos peregrinos non detectan saturación, sobre todo no Camiño Francés». Son palabras de Román Rodríguez pronunciadas hace unos día. El conselleiro de Cultura e Turismo respondía sobre un tema que, cuan Guadiana, aparece periódicamente con la afirmación generalizada de que el Camino de Santiago -así, en singular- está masificado. Incluso se llega a apuntar al Camino Inglés.

¿Qué dicen los datos? Según los que publica la Oficina de Acogida al Peregrino, de la Iglesia católica y que se basa en las compostelas expedidas, en el 2004 el 77 % de los 179.944 peregrinos que llegaron a Santiago eligieron el Camino Francés, el más popular, y por tanto el más frecuentado. Catorce años después, en el 2018, ese porcentaje se redujo al 56,88 %, en un descenso constante desde aquel lejano año santo.

La Xunta se agarra a que desde el segundo Xacobeo, el de 1999, en San Caetano se tomó conciencia de que repartir juego entre todos los caminos (hay nueve reconocidos, entendiendo la desviación denominada Camino Portugués por la costa como un complemento del Portugués histórico, que entra en Galicia por Tui) era un desafío que había que acometer para evitar la muerte de la gallina de los huevos de oro.

El deán de la catedral de Santiago, Segundo Pérez, afirma que «a diversificación dos camiños tal e como se está dando lévanos a afirmar que de momento non se pode falar de que estean masificados».

En la versión oficial insiste Cecilia Pereira, comisaria del Xacobeo 21: «Grazas ao plan director do Camiño hai unha mellor distribución tanto no tempo como nas distintas rutas xacobeas». Y vuelve a los números: «No 2018 o Francés recibiu dez puntos porcentuais menos de peregrinos que no 2013, e só medrou un 3 %, algo moi inferior a outras rutas».

Rafael Sánchez, que fue hasta marzo gerente del Xacobeo, no tiene dudas: «A capacidade de acollida é moi superior á demanda actual». Para él el error sería olvidar el que considera el principal reto de la gestión del Camino: «Conservar a súa identidade (como itinerario de peregrinación) e a súa sustentabilidade».

Resulta innegable que hay una fuerte concentración entre mediados de julio y los primeros días de agosto, cuando se expiden día tras día entre 1.500 y algo más de 2.000 compostelas, con picos que apuntan a los tres millares. Sin embargo, y siguiendo un estudio llevado a cabo hace un año por la Universidade de Santiago, tan solo un 5,8 % de los peregrinos encuestados aseguró que la experiencia fue menos grata de lo que esperaban. Es decir, la mayoría de los caminantes disfrutan haya o no más gente en su viaje.

En ese estudio se apoya el conselleiro: «É certo que nun día, nunha rúa e nunha hora concreta pode haber a percepción de que hai máis persoas das que lle gustaría a calquera, pero sempre en momentos moi concretos».

Casi las mismas palabras las utiliza Xosé María Palmeiro, presidente de la Asociación de Periodistas del Camino: «Cabe falar de aglomeracións en momentos e lugares concretos, e sería bo ver de suavizar ese impacto na medida do posible». «Os miles de peregrinos que chegan cada día non se queixan tanto da masificación canto da falta de silencio e acollida pobre en moitos albergues», apunta el deán, cuya opinión está en línea con lo que muestra el estudio. Palmeiro matiza: «Cumpriría insistir no permanente recordatorio dos sinais de identidade deste ecuménico Camiño de peregrinación, á marxe de calquera periplo turístico».

¿Cómo se ve desde fuera? Tobías Büscher, periodista alemán y buen conocedor del turismo gallego, añade que «la masificación va contra la idea de hacer el Camino». Büscher sacará otro libro en el 2020 y se centrará mucho más en el interior de Galicia «y sobre variantes del Camino, como el de Invierno».

La pregunta que subyace es si el crecimiento en el número de peregrinos, que se espera muy alto en el 2021, puede acabar con el espíritu del Camino. Desde la Xunta, Cecilia Pereira se apoya en el Plan Estratéxico do Xacobeo 21: «Entre as súas prioridades está a sustentabilidade, e imos continuar co traballo que se levou a cabo para diversificar os fluxos».

La presencia de grupos, una cuestión pendiente de resolver

La llegada de grupos obliga a los ayuntamientos a hacer esfuerzos extra, para lo cual muchos no están preparados. Algunos prestan sus polideportivos con condiciones. La queja de los hosteleros es unánime: «Veñen cos seus coches de apoio e cociñan alí fóra (e algúns chegaron a facelo dentro)». Esto provoca en otros peregrinos sensación de masificación: «Venimos con 120 muchachos todo el tiempo, y desde que salimos de Tui vamos poco menos que en caravana», apuntan en Caldas de Reis dos valencianas, Carmen y Yoli: «El año pasado hicimos el Primitivo y como quien dice estábamos solas, era una maravilla».

Estudiantes de medio planeta, los nuevos voluntarios del Camino

Rebeca Cordobés / R. S.
Un trabajo internacional: Luisa Triviño y Anna Albert, de la Comunidad Valencia, y Michalina Murzyn e Izabela Sieraka, de Polonia, son voluntarias en la Oficina de Acogida al Peregrino
Un trabajo internacional: Luisa Triviño y Anna Albert, de la Comunidad Valencia, y Michalina Murzyn e Izabela Sieraka, de Polonia, son voluntarias en la Oficina de Acogida al Peregrino

Los universitarios se unen a las tareas de apoyo a los peregrinos gracias a un programa internacional

El Camino une, pero no solo a los peregrinos. Los voluntarios que realizan las labores de acogida viven una experiencia diferente, pero con el mismo hermanamiento. Este año, los estudiantes se unen a este colectivo con el primer programa de voluntariado universitario, promovido por la Asociación de Municipios del Camino de Santiago y el Grupo Compostela de Universidades.

Anna Albert, Luisa Triviño, Michalina Murzyn e Izabela Sieraka son voluntarias en la Oficina de Acogida al Peregrino de Santiago. Llegaron a la localidad oscense de Canfranc el 11 de agosto. Allí recibieron un curso de formación junto a seis jóvenes más que realizan las labores de voluntariado en Jaca, Astorga y Ponferrada. Fue entonces cuando Anna, de 21 años y estudiante de la Universitat Jaume I, y Luisa, de 24 años y de la Universidad de Oviedo, descubrieron que son del mismo pueblo de Valencia, a donde Luisa llegó desde Colombia hace 20 años, y no se conocían. El Camino las unió. Michalina e Izabela, ambas de 23 años, vienen de más lejos: son alumnas de la Adam Mickiewicz Universisty de Polonia.

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