Dos pasos de peatones en los que solo cruza el viento

En lo alto de Covelo, en medio del monte, se han instalado zonas resaltadas en la calzada para impedir carreras de coches

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Así son los peculiares pasos elevados de Covelo Los instalaron por el hartazgo de las repetidas carreras y maniobras de jóvenes con vehículos de motor: causaban daños en las pistas, espantaban a la caza...

redacción/la voz

Hay pocos lugares en los que se respire tanto Galicia como en la zona más elevada del Concello de Covelo, junto a la célebre capilla de A Xestosa. Coordenadas: provincia de Pontevedra, parroquia de Prado, en plena sierra de Faro, a unos mil metros de altitud, donde en los días buenos se ve parte de las cuatro provincias, Portugal y las Cíes.

Tanta belleza de vistas y alturas tiene como contraprestación la soledad. Por esa zona pasan algunos perros abandonados, las vacas de los comuneros si se deciden a bajar de las laderas y los ocasionales visitantes que quieren disfrutar de un paisaje extraordinario. Y, sin embargo, en este solitario emplazamiento existen, desde principios de mes, dos pasos elevados con sus correspondientes rayas para peatones, convenientemente señalizadas, advertencias de mirar a la izquierda o a la derecha a la hora de cruzar, señales de 30 de velocidad máxima...

Hasta este martes, los paneles de aviso del paso de peatones se iluminaban intermitentemente, nutridos por la energía de los paneles solares, lo cual generaba una sensación de extraña hilaridad. Ahora ya no brillan, porque el Concello dio orden de retirarlos.

¿Cómo se ha llegado a todo esto? José Fernández Muradas, presidente de la comunidad de montes de Prado y veterano concejal socialista de Covelo, explica que todo se debe al hartazgo de las repetidas carreras y maniobras de jóvenes con vehículos de motor: causaban daños en las pistas, espantaban a la caza...

De ahí que, a propuesta de la entidad y la de los vecinos, pidieron medidas al Concello. Este presentó un proyecto a la Diputación de Pontevedra para colocar dos pasos elevados en la zona (y en otros seis lugares más de Covelo), para frenar los ímpetus de los aceleradores. Pero se ve que al llevar el plan al papel, como zona complicada que era, se fue por el libro hasta el último extremo: señales, luces, indicadores... Lógico tal vez en una zona urbana y densa, pero extraño e innecesario en medio del viento.

El propio Fernández reconoce que la «parafernalia» de las luces tal vez fue excesiva, ahora ya corregida. El alcalde, Juan Pablo Castillo, coincide. De ahí la orden de eliminar las luces. No solo por eso: la comunidad de montes ha presentado hasta quince denuncias en los últimos tiempos por robos de todo tipo: cierres, parrilla, mobiliario, mesas, cables, olivos... Seguramente esas placas solares tenían los días contados.

Uno de los pasos instalados, que hasta esta semana incluso contaba con paneles luminosos
Uno de los pasos instalados, que hasta esta semana incluso contaba con paneles luminosos

Fernández sí cree que los pasos elevados son necesarios, para evitar a esos «tolos» que utilizan la zona como un circuito. Cree que ahora, sin luces, será mejor incluso para el futuro proyecto, junto a otros municipios, de observatorio nocturno, para el que este enclave es un lugar privilegiado (el 24 habrá una ruta guiada, por cierto). Pero eso no quita que las obras sigan llamando la atención.

Y más que lo harán este domingo, cuando se celebre la romería anual (hay dos: la otra es en mayo, pero tiene menos presencia) en la capilla de A Xestosa, a la que acuden miles de personas. Un lugar tenido por mágico desde tiempos ancestrales, donde hubo una torre medieval (los vecinos aún lo llaman O Castillo), donde nace el río Tea y giran decenas de aerogeneradores. Lugar milagreiro: no hay señalización de peatones tan alta, tan sola y tan vistosa en Galicia.

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