La fórmula del alcalde rotatorio empieza a asentarse en Galicia

Afloró en los pactos de gobierno y se implantó en dos concellos

El alcalde de Santa Comba, David Barbeira, gobernará el municipio durante los dos pirmeros años de mandato
El alcalde de Santa Comba, David Barbeira, gobernará el municipio durante los dos pirmeros años de mandato

santiago / la voz

Loli Castiñeira, de Movemento Salceda (MS), se convirtió el pasado mes de junio en la primera alcaldesa de Salceda de Caselas (Pontevedra). Ejercerá el cargo solo dos años, porque para acceder al mismo fue necesario un pacto con la socialista Verónica Tourón, que exigió a cambio poder ostentar el bastón de mando los dos últimos años de mandato. Una fórmula similar es la que se implantó en el municipio coruñés de Santa Comba, y que convirtió en alcalde a David Barbeira, de Compromiso por Galicia (CxG), pese a obtener solo dos concejales. En este caso también fue el PSdeG quien favoreció la operación, asegurándose que su candidato, José Antonio Ucha, podrá ser alcalde entre el 2021 y el 2023.

Hasta las municipales del pasado mes de mayo, la alcaldía por turno o rotación -en la que dos o más personas rotan en el cargo en el mismo mandato de cuatro años- era una fórmula insólita, excepcional. Una especie de trampantojo para responder a situaciones locales complejas, como la que se generó en el municipio coruñés de Toques en el 2004, cuando su alcalde fue condenado por abusos sexuales y se negó a dimitir, lo que provocó que en las siguientes elecciones tanto el PP, como el PSOE y el BNG se pusieran de acuerdo para desalojarlo a base de relevarse entre ellos en la alcaldía.

Aparte del de Toques, en Galicia hubo algún que otro caso puntual de alcaldía rotatoria, una fórmula que en los pactos de gobierno suele ser directamente proporcional a la desconfianza que hay entre sus protagonistas. Ocurrió en el último mandato en el Concello de A Rúa (Ourense), con el BNG y PSOE turnándose, una fórmula que si bien no generó grandes tensiones de puertas afuera, tampoco fue muy rentable para quienes la idearon, pues tras las elecciones el bastón de mando cayó en manos del PP.

Fórmula generalizada

Pese a ello, la idea de alcalde rotatorio se extendió ya por toda España y, en algún que otro momento, formó parte de la negociación de los acuerdos de gobierno en varias ciudades. Estuvo sobre la mesa en el caso de Madrid, en las conversaciones que mantuvieron el PP y Ciudadanos, como también afloró en Barcelona, en Granada e incluso en Ourense, donde el PSdeG, siendo la fuerza más votada, llegó a sopesar un acuerdo de esta naturaleza con Democracia Ourensana (DO) para no quedarse fuera del poder, algo que finalmente ocurrió, pues el PP jugó más fuerte y le garantizó a Pérez Jácome una alcaldía plena de cuatro años a cambio de estabilidad en la Diputación.

Es más, la rotación llegó a cuajar por primera vez en varias capitales de provincia. En Albacete y Ciudad Real rotarán los candidatos del PSOE y Ciudadanos, y en la de Badajoz lo harán el del partido naranja con el PP.

La explosión de siglas y el aumento de la fragmentación política en el plano local son elementos que actúan como caldo de cultivo para ampliar el uso de una fórmula que hasta poco parecía extravagante. Ahora hay quien ve en la rotación algo normal.

Es el caso de David Barbeira, que se estrenó como alcalde de Santa Comba poco después de que decidiera participar en política. «No meu caso a dificultade non vai ser rotar na alcaldía -dice-, senón poñerme as pilas para facelo ben, algo no estou tendo moita axuda do persoal municipal». En cuanto al turnismo con el PSOE, cree que «non vai ser problema ningún, os dous viamos necesario o cambio e iso facilita moito as cousas», resuelve.

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