La odisea judicial de Daouda Dikate: «Lucho para traer legalmente a mi mujer y que no muera ahogada»

Llegó a España hace 12 años, y ha pasado todo un laberinto legal para que la justicia autorice que venga su esposa

C.L.
REDACCIÓN / LA VOZ

Siempre que escribe el nombre de su mujer usa letras mayúsculas. Para el suyo no. Daouda Dikate nació en la Guinea francesa, pero usa un español fluido para contar su historia. «Cuando tenía 16 años dejé mi país porque quería probar suerte en Europa», relata. «Pasé dos meses durmiendo en la calle y un año en un centro de menores», recuerda. Más de una década después de abandonar su país natal con lo puesto, Daouda vive en un piso de Ferrol, y tiene un trabajo consolidado. Hace dos años se embarcó en otra odisea que todavía no ha concluido: quiere traer desde Guinea a su mujer, Assy, para formar una familia en España.

El primer capítulo de esta lucha arrancó en 2017, cuando la pareja decidió casarse, un trámite fundamental para optar al derecho de reagrupación familiar que concede el Ministerio del Interior. Pese a tratarse de un trámite «extremadamente complicado», en palabras de su actual abogado, Joaquín Martínez Camacho, la administración atendió la demanda de Daouda y le concedió la reagrupación.

Para sorpresa del abogado, fue tras superar este punto -el más complejo del proceso- cuando comenzaron los problemas legales para la pareja. «Lo habitual en estos casos», expone Joaquín Martínez, «es que la embajada de España en el país en cuestión conceda un visado a la persona reagrupada». Sin embargo, en este caso las autoridades españolas en Guinea denegaron el permiso con una resolución «muy torticera», explica. Los representantes aducían que los registros del país africano eran poco fiables, un argumento que para Martínez resulta insuficiente, y «por no haber convivencia entre los presuntos contrayentes».

Ante esta situación «inaudita», Daouda interpuso un recurso administrativo que no dio resultado. En respuesta, él y su abogado acudieron al Tribunal Superior de Justicia de Madrid, competente en litigios de esta clase. Finalmente, el TSJM tumbó la resolución de la embajada, por lo que es cuestión de tiempo que Daouda y Assy se reencuentren, esta vez en suelo español.

La vía legal, la más lenta

Aunque previsiblemente la historia de la pareja llegará pronto a buen puerto, Daouda no oculta los sinsabores que ha atravesado estos últimos dos años. El guineano, que calcula más de 2.000 euros en gastos legales, reconoce que en alguna ocasión se planteó la vía de la inmigración irregular: «No lo hice porque tengo miedo de que muera ahogada si hay un accidente», confiesa. «Además, estar sin papeles es un problema», razona.

Daouda, sin embargo, no duda en denunciar la lentitud de los trámites legales en materia migratoria. «Es mucho más rápido venir por el mar», explica, y añade que hay muchas personas en su situación que «se callan para evitar represalias». Él, sin embargo, reclama una solución porque es «un ciudadano más, que trabaja y paga impuestos». E insiste: «La gente se ahoga en el mar porque no hay vías legales. Nadie quiere subirse a una patera».

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