Las autovías pierden baches, pero no todos

El chequeo a la conexión con la Meseta arroja un balance irregular, pese al arreglo de los peores tramos

Imagen de la A6 en zonas de reciente reasfaltado
Imagen de la A6 en zonas de reciente reasfaltado

Redacción / la voz

«Desastrosas». Ese es el calificativo único que utiliza Alberto Vila, presidente de Fegatrans, para calificar el estado de las dos autovías que conectan Galicia con la Meseta: la A-6 y la A-52. Probablemente, el juicio que expresa el representante de buena parte de los transportistas gallegos sea hoy un poco hiperbólico porque, sin duda, recorrer Galicia por estas dos infraestructuras es un ejercicio mucho más cómodo de lo que era hace justamente un año, cuando ambas autovías acumulaban deficiencias que obligaron incluso a rebajar los limites de velocidad en algunos tramos de la A-52. Sin embargo, un chequeo exhaustivo demuestra que los arreglos podían haber sido más efectivos. Especialmente en la Autovía de las Rías Baixas.

Si se dividen en cuatro trayectos, uno de ida y otro de vuelta en cada una de las dos vías de alta capacidad, no hay duda de que el que presenta mejor aspecto es el que une Pedrafita do Cebreiro con Arteixo. Los graves problemas en el firme que jalonaban algunos tramos, especialmente entre Guitiriz y Lugo y desde O Corgo a Pedrafita, se han solucionado con bastante eficacia. Los parches en el asfalto son muy visibles y, en algunos casos, perceptibles también en la suspensión del vehículo pero, en general, han mejorado sustancialmente la circulación.

En estos segmentos, el año pasado muchos vehículos evitaban circular por el carril derecho para no dañar sus vehículos, sometidos a irregularidades constantes. Hoy, la circulación se ha normalizado en su mayor parte, pese a que todavía restan pequeños tramos que no han sido reparados y donde el asfalto está visiblemente erosionado

 

Peor en el sur

En la autovía del sur, que también acumuló un desgaste capaz de desesperar a sus conductores, las reparaciones han sido menos efectivas. De hecho, las reparaciones en el tramo central de esta vía de alta capacidad no ha respondido a las expectativas de los usuarios. Los rebacheos son perfectamente perceptibles durante la conducción y, de hecho, aunque la velocidad permitida haya recuperado el límite de 120, hay tramos en los que lo recomendable es reducir para garantizar la eguridad en la conducción.

El estado de la autovía en el entorno de las dos capitales de interior, Lugo y Ourense, define en buena medida el distinto grado de conservación de las dos infraesructuras. Mientras el firme que vincula las tres salidas que dan acceso a Lugo se encuentra en un razonable buen estado, el entorno de Ourense en la A-52 es uno de los peores segmentos de esta autovía, pese a ser también uno de los que han sido objeto de reparaciones en los últimos meses. El rebacheo ha mejorado la condicion general del firme pero se ha quedado lejos de conseguir una buena nota. Los parches percuten en la suspensión del vehículo en una de las partes donde el tráfico es más intenso.

«Se nota que el mantenimiento es flojito», opina en una estación de servicio de A Gudiña un vecino de Soria, que regresa a casa tras unos días de vacaciones. Pese a ello, este usuario añade que la verdadera diferencia se halla entre cualquier autovía y las autopistas de peaje, que se encuentran en un estado mucho mejor. De hecho, es en este tramo final de la A-52 donde la circulación es más cómoda: «Recibimos más avisos para atender a conductores que pinchan en la parte de León», confirma el dueño de un taller en A Gudiña, demostrando que siempre hay alguien que está peor.

En general, la opinión de los usuarios es variable en función de su uso. Para aquellos que están de paso y que no circulan regularmente por estas autovías, el estado es razonable y equiparable al de otras autovías del resto del Estado. Para los profesionales del volante, las condiciones del firme son muy mejorables y, en cualquier caso, por debajo de los estándares de calidad que debería mostrar una infraestructura de este nivel.

Menos quejas hay con respecto al estado de los arcenes y la mediana que, en ambas autovías han sido convenientemente desbrozados y adecuados para evitar cualquier incidente que pudiera derivar en un incendio. El mantenimiento de los arcenes y las medianas sí está en las condiciones adecuadas para esta época del año.

El paisaje también

En la comparativa entre las dos autovías, la del norte sale también favorecida en lo que tiene que ver con el entorno. El recorrido por el sur muestra una Galicia muy castigada por los incendios forestales que han afectado gravemente algunas de las comarcas que atraviesa, desde As Neves hasta A Gudiña, dejando un reguero de estacas y montes erosionados por la constante degradación a la que le somete el fuego. En cualquier caso, al mantenimiento de las autovías no se les puede achacar la calidad del paisaje, pero sí del asfalto.

A-6: la salida del norte recupera la normalidad en el pavimento

La A-6 parte de Arteixo y, la verdad sea dicha, no ofrece un inicio muy prometedor. Las obras de acceso al nuevo polígono de Morás marcan un primer tramo complicado y en obras. Y los primeros kilómetros de la autovía muestran un firme irregular no exento de algunos sustos. Son unos pocos kilómetros hasta el empalme con la N-550 donde se nota un descenso del tráfico y una mejora del firme. Los problemas regresan en Bergondo, donde se incorporan los vehículos de la AP-9. Las reparaciones en este tramo son, probablemente, las más ineficaces de todas las que nos encontraremos en el tramo gallego de la A-6, con un firme liso pero con desequilibrios que repercuten en la rodadura.

Ya en la provincia de Lugo se aprecian más problemas en el firme con el asfaltado agrietado y otras irregularidades relacionadas con las obras de mantenimiento ejecutadas en la primera mitad del año. Pese a esas deficiencias, la mejora es sustancial en el que fue uno de los peores tramos de las autovías gallegas. El entorno de la ciudad de Lugo pasa el examen con nota pese a la importante densidad de tráfico que parece dejar poca huella en el asfalto. Los arcenes, en general durante todo el trayecto, están limpios. El último segmento del tramo gallego de la A-6, que en algún momento fue el peor, también agradece los arreglos dejando la subida a Pedrafita en un estado más que aceptable.

El trayecto de vuelta es sustancialmente mejor al de la ida, con escasas deficiencias, localizadas de nuevo en los kilómetros entre Lugo y Guitiriz. Desde allí hasta el final, el estado es, en general, óptimo.

A-52: rebacheos ineficaces para una vía de tráfico muy denso

El estado de la A-52 en Galicia podría resumirse de una forma muy sencilla: buena calidad en su tramo inicial y final y una conservación deficiente en el tramo central. En honor a la verdad hay que decir que la parte deteriorada es mayor que la que se encuentra en buen estado. Los segmentos que se encuentran más deteriorados coinciden curiosamente con los que ya han recibido las obras de mantenimiento que el año pasado y a principios de actual obligaron a limitar la velocidad a 100 kilómetros por hora. Los responsables de Fomento decidieron restituir la velocidad convencional (120 kilómetros por hora) tras la ejecución de las reparaciones aunque el resultado de esta mejora no ha sido el ideal. En general, los rebacheos se notan en la conducción con saltos continuos y una nivelación del asfalto más que mejorable. El entorno de la ciudad de Ourense es uno de los que peor se conducen, tanto por el estado del firme como por la densidad del tráfico. Como ocurre normalmente, el carril de la derecha es el que sale peor parado del uso de la infraestructura, con algunos tramos francamente deficientes. Los últimos kilómetros de la autovía en Galicia se encuentran en un estado muy bueno en las dos direcciones.

En el viaje de vuelta, las deficiencias arrancan en Verín y se mantienen con más o menos gravedad hasta más allá de Ourense. Durante el recorrido aún se aprecia algún tramo en obras aunque, en general, los arreglos previstos por Fomento parecen haber finalizado ya. Desde O Carballiño hasta O Porriño, la conducción vuelve a ser cómoda y digna de la infraestructura.

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