Las autovías pierden baches, pero no todos

Jorge Casanova
Jorge Casanova REDACCIÓN / LA VOZ

GALICIA

Imagen de la A6 en zonas de reciente reasfaltado
Imagen de la A6 en zonas de reciente reasfaltado ALBERTO LÓPEZ

El chequeo a la conexión con la Meseta arroja un balance irregular, pese al arreglo de los peores tramos

18 ago 2019 . Actualizado a las 10:02 h.

«Desastrosas». Ese es el calificativo único que utiliza Alberto Vila, presidente de Fegatrans, para calificar el estado de las dos autovías que conectan Galicia con la Meseta: la A-6 y la A-52. Probablemente, el juicio que expresa el representante de buena parte de los transportistas gallegos sea hoy un poco hiperbólico porque, sin duda, recorrer Galicia por estas dos infraestructuras es un ejercicio mucho más cómodo de lo que era hace justamente un año, cuando ambas autovías acumulaban deficiencias que obligaron incluso a rebajar los limites de velocidad en algunos tramos de la A-52. Sin embargo, un chequeo exhaustivo demuestra que los arreglos podían haber sido más efectivos. Especialmente en la Autovía de las Rías Baixas.

Si se dividen en cuatro trayectos, uno de ida y otro de vuelta en cada una de las dos vías de alta capacidad, no hay duda de que el que presenta mejor aspecto es el que une Pedrafita do Cebreiro con Arteixo. Los graves problemas en el firme que jalonaban algunos tramos, especialmente entre Guitiriz y Lugo y desde O Corgo a Pedrafita, se han solucionado con bastante eficacia. Los parches en el asfalto son muy visibles y, en algunos casos, perceptibles también en la suspensión del vehículo pero, en general, han mejorado sustancialmente la circulación.

En estos segmentos, el año pasado muchos vehículos evitaban circular por el carril derecho para no dañar sus vehículos, sometidos a irregularidades constantes. Hoy, la circulación se ha normalizado en su mayor parte, pese a que todavía restan pequeños tramos que no han sido reparados y donde el asfalto está visiblemente erosionado