Los opositores llenan las academias para preparar unos exámenes sin fecha

Muchos preparan la plaza mientras hacen una sustitución o trabajan en la privada

Muchos opositores no se inscriben en las academias hasta que se convocan los exámenes
Muchos opositores no se inscriben en las academias hasta que se convocan los exámenes
J. C.
Redaccion / La Voz

Después de las últimas oposiciones de empleo público, las academias se vuelven a llenar para preparar las convocatorias que están por venir. Aquellos interesados en conseguir una plaza en el Sergas o en la Administración gallega comienzan a pasarse por las academias para pedir información y matricularse. A partir de septiembre, en los grupos de estudio se juntarán aquellos que no consiguieron plaza en la anterior convocatoria con los que opositan por primera vez, bien porque están recién titulados, bien porque quieren cambiar la empresa privada por la función pública.

El gran problema a la hora de planificar la formación es que en los exámenes del Sergas y la Xunta nunca se tiene la certeza de cuándo se van a convocar. En estos casos, según indican desde el grupo de academias Nós Oposicións, «a finais de ano dise que hai unha oferta, logo se concreta e se publica, pero as convocatorias fluctúan moitísimo. Ás veces na mesma convocatoria xúntanse ofertas de distintos anos». Es decir, que aunque los opositores saben que existe una oferta de plazas -en algunos casos bastante amplia-, no saben con seguridad cuándo se van a examinar.

Habitualmente, cuando se publica la oferta, las academias comienzan con la preparación, pero según apuntan desde Nós, para plazas como las que ofrece el Sergas «hai quen deixa pasar o tempo porque sabe que a convocatoria aínda vai tardar, pero se logo sae antes do previsto, moitos teñen que dar un apurón para chegar ben preparados ao exame». Por otro lado, están los que ven una oferta que les interesa y se matriculan en las academias para prepararse con tiempo suficiente. Este es el caso de las plazas que no se ofertan desde hace años, como la de auxiliar de clínica, para las que los opositores se preparan sin saber cuándo será el examen.

Para la Xunta, los plazos son igual de irregulares que en el Sergas y las academias se planifican con la idea de que, desde que se anuncia la oferta, el examen puede ser en año y medio o dos años.

El perfil de opositor varía dependiendo de la plaza, y en muchos casos lo habitual es compatibilizar el trabajo con la preparación. Para las del Sergas, muchos de los opositores trabajan haciendo alguna sustitución en la sanidad pública. Según explican desde academias Premir, «o caso típico é o das enfermeiras ou auxiliares. A meirande parte xa se presentou en algunha ocasión, sacou boa nota ou aprobou pero quedou sen praza e agora oposita de novo. É xente que fai un sobreesforzo moi importante, porque despois da súa xornada laboral de 8 a 14.00, comen ás présas e xa están ás 16.00 na academia».

En el caso de la Xunta, «hai un perfil máis variado que no Sergas, xa que hai máis persoas que veñen da empresa privada ou que remataron os seus estudos, non saben por onde tirar e comezan pola rama da Administración, que é un pouco un caixón de sastre», indica la dirección de Premir. A los centros de formación también llegan muchas personas sin una idea clara de la plaza que quieren preparar. A la hora de elegir, los opositores lo hacen «en función do nivel de estudos preciso, do ámbito territorial, das funcións e tarefas do traballo e tamén da dispoñibilidade de horario que teñen para dedicarlle á oposición», afirman desde la Academia Postal.

A diferencia de las oposiciones para la Xunta o el Sergas, el calendario de Educación apenas varía de año en año. A partir de septiembre, los opositores comienzan la preparación en las academias -muchos se inscriben antes del verano para no quedarse sin sitio- y antes de que termine el año ya suele haber una oferta de plazas. La convocatoria llega alrededor de marzo y los exámenes caen casi siempre en junio. Para estas oposiciones, el perfil habitual es el del joven recién graduado que empieza a opositar y que se matricula en la academia al salir de la universidad.

«La conclusión a la que llegas es que la oposición es suerte»

b. c.

Las academias se llenan de opositores con la nueva oferta de empleo público. Muchos llegan sin saber a qué plaza se van a presentar

Iria Dopico, graduada en Educación Primaria por la Universidade da Coruña, lleva cuatro años preparando sus oposiciones en una academia. «La conclusión a la que llegas es que la oposición es suerte», explica Dopico, por lo que en este cuarto año «ir a clase sirve para no desconectarte, repasar y fijarte más en los pequeños detalles».

En su promoción universitaria hay perfiles de todo tipo: gente que aprobó la oposición hace tres años, otros que lo siguen intentando y algunos que han desistido. También están los que compran un temario para preparar los exámenes por su cuenta, aunque Dopico desaconseja esta opción. Según explica, «hay particulares que te venden el material, pero en la academia se preparan los temas entre varios profesores que ponen sus ideas en común, lo que enriquece mucho más el temario».

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