El Gobierno quiere mutualizar el coste político del pago por usar las autovías

Pretende un pacto que surja de las conclusiones de una subcomisión parlamentaria

Pórtico de peaje en una autovía portuguesa
Pórtico de peaje en una autovía portuguesa

redacción / la voz

Es evidente que el asunto del pago por las autovías es impopular, y que incluso hay sectores que se verían muy afectados -el transporte de mercancías por carretera- y que tienen la fuerza suficiente para paralizar un país si deciden movilizarse en contra de una medida como esta. Pero al ministro de Fomento en funciones, José Luis Ábalos, parece no afectarle el desgaste político que supone tan solo lanzar estos globos sonda. Lo hizo ya en vísperas de precampaña en la pasada legislatura y lo vuelve a hacer ahora, cuando puede que también se estén calentando los motores de una nueva convocatoria electoral. Aunque en realidad la estrategia del Ejecutivo será mutualizar el coste político de una decisión tan compleja y comprometida, buscando un acuerdo de mínimos para una política de Estado como es el sostenimiento de la red de autovías de España, tal vez dentro de pacto más amplio sobre infraestructuras.

Pero en realidad apenas hay algo nuevo respecto a los anteriores intentos de Ábalos por poner sobre la mesa la sostenibilidad de la red de autovías gratuitas, tejida desde que a mediados de los 80 el Gobierno de Felipe González iniciara el desdoblamiento de las carreteras radiales, que después hubo que mejorar mediante contratos concesionales que aún está pagando Fomento. «No hay nada nuevo, salvo la declaración de intenciones ya conocida», explican en el ministerio. Con una variable añadida que es muy relevante: el Gobierno de Sánchez está en funciones y hasta que se renueve el Consejo de Ministros no se puede tomar una decisión de este alcance.

La propia ministra de Hacienda, María Jesús Montero, que esta vez ayudó a Ábalos a poner en vuelo el nuevo globo sonda, reconoció ayer que no había ninguna propuesta en este sentido «sobre la mesa», mientras, paradójicamente, defendía en su tierra andaluza los esfuerzos del Ejecutivo central por eliminar el peaje entre Sevilla y Cádiz, una de las escasas concesiones de pago que hay en esa comunidad. «No hay novedad», reconoció, sino los mismos informes técnicos que están sobre la mesa del ministro de Fomento desde hace un año.

La hoja de ruta sería muy parecida al de la pasada legislatura: crear una subcomisión de estudio en el Congreso, dentro de la Comisión de Fomento, en la que se analice «la sostenibilidad de la red de carreteras del Estado». No dio tiempo a crear esta subcomisión, pues dependía de un acuerdo del Pleno que al final no se llegó a votar. Fuentes del PP aseguran que ellos no se oponen a la creación de esta subcomisión, «pues es razonable tratar estos asuntos». Otra cosa es que finalmente los dos principales partidos se pongan de acuerdo con la espinosa medida de cobrar por autovías que actualmente son gratuitas, después de no haber tomado esta medida en plena crisis económica, como hizo Portugal en el 2011. Aunque quizás podría rebajarse ese desgaste con una estrategia global que rebajara los actuales peajes en autopistas.

La subcomisión

En la propuesta que no llegó a votarse, los socialistas recordaban que en España hay cerca de 12.000 kilómetros de vías de alta capacidad, de las que cerca de 2.800 son autopistas de peaje. Para que estas vías sean seguras, recordaban, es «primordial» invertir en conservación, y se consideraba insuficiente los algo más de 755 millones que se aprobaron en los Presupuestos del Gobierno de Rajoy actualmente vigentes. En el proyecto de las cuentas del Estado del Gobierno de Sánchez se elevaba la cifra a cerca de mil millones, pues sitúan el déficit de mantenimiento en unos 2.000 millones entre el 2013 y el 2017, sobre todo en reposición de firmes. Mientras la red seguía creciendo de forma imparable, el dinero para conservación descendía un 27 %. Solo hay que circular por las autovías españolas para darse cuenta del efecto de estas políticas.

Esta hoja de ruta es la que retomará el nuevo Gobierno de Sánchez cuando se constituya. Aunque parece que es una política que compartiría el Ejecutivo -a través de la ministra de Hacienda- habrá que ver si Ábalos sigue al frente de Fomento o si su eventual sucesor está de acuerdo con lo que han denominado «un pago simbólico».

En su propuesta parlamentaria anterior -la subcomisión iba a durar seis meses-, no había referencias directas al pago por el uso de las infraestructuras, sino menciones eufemísticas. Se planteaban analizar «distintos modelos de financiación» y «establecer alternativas para la sostenibilidad».

La Xunta espera a una propuesta firme, pero Andalucía y Castilla y León ya se oponen

Mientras la Consellería de Infraestruturas de la Xunta se muestra prudente y espera a una propuesta en firme por parte de Fomento -supeditada por tanto a que finalmente se produzca la investidura de Pedro Sánchez-, hay comunidades gobernadas por el PP y Ciudadanos que ya han mostrado su rechazo. El Ejecutivo andaluz, por ejemplo, calificó de «disparate de verano» la posibilidad de pagar por el uso de las autovías actualmente gratuitas, en una comunidad muy poco castigada por los peajes. El Ejecutivo de Castilla y León también se pronunció y su consejero de Fomento se mostró contrario a los peajes y a las «cuotas simbólicas», al tiempo que aconsejaba «ser más eficiente con el gasto público» para poder afrontar los gastos de conservación de la red.

El Gobierno del Principado de Asturias (PSOE) se mostró más receptivo si esta medida implica rebajar el peaje de la concesión de la autopista que conecta esta comunidad con la Meseta.

 El líder del PSdeG sobre los eventuales peajes: «Nin estaba no programa nin é unha prioridade»

D. s. santiago

 

El PSdeG-PSOE no le da crédito alguno a la posibilidad de que se pueda implantar un peajes en las autovías gratuitas, una medida que estudia el Gobierno. Para Gonzalo Caballero, secretario xeral de los socialistas gallegos, se trata de una especie de serpiente de verano que tiene eco mediático porque «non hai outra cousa». Lo dijo ayer el dirigente socialista, poniendo por delante que una decisión de estas características «nin estaba no programa do PSOE nin é unha prioridade para o Goberno».

El propio Gonzalo Caballero le sacó relevancia a este debate, insistiendo en que solo es «unha opción que está en estudio como tantas outras». Hizo un llamamiento a que no cunda el alarmismo, pues se muestra convencido de que «son decisións que non existen nin se van a tomar». Y añadió: «Eu non lle daría maior relevancia».

El líder del PSdeG hizo estas valoraciones en la sede central de su partido, donde compareció para valorar el deterioro de la sanidad pública gallega y el incremento de los tiempos medios de espera para intervenciones quirúrgicas y consultas en el últimos semestre, que pasó, según sus datos aportados, de los 37,3 a los 37,6 días de media.

Sobre el debate de las implantación de peajes en las autovías gratuitas, Caballero sacó a relucir la situación generada en torno a la autopista AP-9 que soporta «peaxes esaxeradas», de las más elevadas de España, como consecuencia -añadió- de la decisión tomada en su día por el Gobierno de Aznar cuando decidió prorrogar la concesión hasta el año 2048. E insistió en que el Gobierno de Sánchez «traballa para mudar esa situación» de incremento continuo de las tarifas.

Rechazo del BNG

Sobre este asunto también se pronunció ayer el BNG, que rechazó «rotundamente» cualquier posibilidad de implantar peajes en las autovías, pues entiende que se trata de una medida «regresiva» y con una finalidad «meramente recadadora» que obligaría a los gallegos a «pagar dúas veces» por lo mismo.

La viceportavoz parlamentaria de los nacionalistas, Olalla Rodil, insistió en que la ciudadanía «xa contribuímos con nosos impostos á construción e mantemento» de las infraestructuras, y cree que la implantación de este tipo de peajes establece barreras económicas entre los administrados para acceder a los servicios.

Automovilistas y camioneros rechazan la idea del Gobierno de cobrar en las autovías

JORGE CASANOVA
Imagen de la A-52, una de las autovias que se verían afectadas por el peaje
Imagen de la A-52, una de las autovias que se verían afectadas por el peaje

La medida afectaría en Galicia a 560 kilómetros de seis viales que actualmente son de circulación gratuita

El globo sonda se mueve ya entre la opinión pública. La idea relanzada por el Gobierno de establecer algún tipo de peaje en las autovías españolas ha hecho fruncir el ceño a la mitad del país, especialmente a los usuarios de estas infraestructuras. «Penso que xa contribuímos bastante ao mantemento das autovías», apuntaba este martes Alberto Vila, presidente de Fegatrans, la asociación de transportistas más numerosa de Galicia, quien recordaba que más de 30 céntimos de cada litro de gasóleo corresponde al impuesto de hidrocarburos.

La idea, que surge con cierta frecuencia alentada por el Gobierno, fue deslizada el lunes por fuentes del Ministerio de Fomento y corroborada por su titular en funciones, José Luis Ábalos: «Es una cuestión de debate», admitió. La ministra de Hacienda, también en funciones, le secundó afirmando que el Gobierno estudia formulas que «permitan una mayor y mejor conservación de las carreteras».

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