Los socialistas se desmarcan de la gestión de las mareas

Los alcaldes de Ferrol, Santiago y A Coruña critican y enmiendan la labor de sus antecesores


redacción / La voz

Borrón y cuenta nueva. Esa parece ser la consigna que une a los alcaldes socialistas de Ferrol, Santiago y A Coruña, que dos meses después de despojar a las mareas de las alcaldías parecen dispuestos a marcar distancia con sus antecesores y a imprimir un nuevo rumbo para sus ciudades. Lo han dejado claro en las primeras decisiones que han tomado, en las que enmiendan asuntos que los regidores de las mareas habían puesto en marcha pero que no lograron cerrar, en las que no han ahorrado acusaciones ni reproches y en las que han querido dejar en evidencia a sus predecesores.

Los plenos de las corporaciones municipales y los acuerdos de las juntas locales de gobierno así lo delatan. El pasado sábado, Xosé Sánchez Bugallo aprovechó la sesión en la que se aprobaron los presupuestos del 2019 para echarle en cara a Martiño Noriega que al pazo de Raxoi habían llegado facturas sin firmar, acusación que el concejal socialista Gumersindo Guinarte recalcó el lunes, cuando aseguró que se trataba de gastos comprometidos por Compostela Aberta que no estaban presupuestados. Esas acusaciones, sumadas a la decisión de Bugallo de corregir a Noriega por no acudir a los actos institucionales de carácter religioso, y al anuncio de que se duplicaría la partida del alumbrado navideño, dejan clara la intención del equipo socialista de desmarcarse de sus predecesores en el gobierno de la capital de Galicia.

Más de lo mismo en María Pita, donde el equipo de Inés Rey acordó suspender la fallida municipalización de la gestión de las bibliotecas coruñesas, una decisión que llegó acompañada de reproches cruzados en las redes sociales entre la concejala de Igualdad, Yoya Neira, y su antecesora, la edila Rocío Fraga. Esta última acusó al gobierno socialista de retomar la «terminoloxía rancia» de diez años atrás, y la edila socialista dijo que los cuatro años del gobierno de Marea Atlántica habían sido «puro eslogan y declaraciones de voluntad».

Las relaciones no van por mejor camino en Ferrol donde, tal y como informa Rocío Pita, el gobierno socialista de Ángel Mato decidió paralizar dos proyectos emprendidos por Ferrol en Común: el aparcamiento disuasorio de la calle Alegre, en el barrio de Canido, y la adjudicación de los locales vacíos de Porta Nova.

Una estrategia común de los gobiernos socialistas de las tres ciudades de la provincia de A Coruña que no está exenta de riesgo, teniendo en cuenta que dentro de un año hay elecciones autonómicas y que es posible que el PSdeG precise como aliado a lo que quede de las mareas, que ya acusan a los socialistas de connivencia con el PP.

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