Condenado por apropiarse de una herencia que iba a recibir la Iglesia

Un pontevedrés engañó a la víctima mientras residía en un residencia geriátrica; ha logrado una reducción de pena, de 2 años de prisión, tras reintegrar la vivienda al Arzobispado


Pontevedra

Tenía claro que la Iglesia católica iba a ser su heredera universal. Y con esta idea, en marzo del 2006 firmó ante notario un testamento en el que se recogió esa voluntad: que todas sus propiedades se destinasen a satisfacer las necesidades de la parroquia del municipio de Moraña en la que residió. Pero especialmente «para as obras de conservación e mantemento do devandito templo parroquial».

Apenas unos meses después de aquella firma, la mujer era ingresada en una residencia geriátrica de Vilaboa, donde fallecería en el 2013, y donde fue contactada por un pontevedrés. Allí, «aproveitando as visitas que lle efectuaba no devandito centro, facéndoo consciente e voluntariamente, dedicouse e elaborar pola súa conta unha serie documentos inauténticos nos cales simulou a participación da citada muller, así como da avoa do encausado», se lee en la sentencia por la que ha sido condenado. El fallo es claro: «Todo iso coa intención de facerse cunha vivenda e outras propiedades que formaban parte do patrimonio que esta última pretendía deixar en herdanza á Igrexa católica».

La texto de la Audiencia de Pontevedra señala que la víctima «non estaba en condicións de comprender o alcance dos actos executados polo encausado», como tampoco lo estaba la abuela de este. Lo cierto es que estos documentos se presentaron en distintos instituciones y organismos públicos determinando que se incoaran una serie de expedientes para hacerse con los títulos de propiedad.

La resolución judicial refleja que algunos de estos documentos se falsificaron simulando haber sido emitidos en la década de los veinte del siglo pasado, mientras que otros aludían al padre de la víctima, fallecido en 1945. De igual modo, se alude a un informe en el que se instituían como herederos de la morañesa al acusado y su abuela.

También consta acreditado que en el 2008 se valió de esos textos para «simular» que se había producido una sucesión a su favor, así como los utilizó para instar un cambio de titularidad de las propiedades (además de la casa familiar de la morañesa, la sentencia recoge la existencia de varias fincas).

Se descubre la estafa

Consciente de la existencia de unas irregularidades, el Arzobispado de Santiago interpuso una demanda de conciliación. Las maniobras del pontevedrés se conocieron en el momento en el que la Iglesia, una vez fallecida la víctima, se encontró con que no podía inscribir la vivienda a su favor en los registros públicos porque «o devandito inmoble figuraba no Catastro a nome do encausado».

Iniciado un procedimiento judicial por la vía penal, meses antes de que se celebrara la vista oral en la Audiencia de Pontevedra, el acusado acudió a una notaría de A Estrada para donar el dominio sobre la vivienda en cuestión. Al maniobrar de esta manera permitiendo que el Arzobispado de Santiago inscribiese todas las propiedades a su nombre, el hombre logró alcanzar un acuerdo con la Fiscalía Provincial y la acusación particular, que accedieron a aplicarle la existencia de una atenuante de reparación del daño. De este modo, asumió una condena de dos años de prisión y el pago de una multa de 810 euros como autor de un delito continuado de falsedad en documento oficial, junto a un segundo delito, también continuado en el tiempo, de estafa.

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