Familias gallegas se forman para acoger a menores con medidas judiciales

Un programa financiado por la Xunta busca voluntarios para atender a estos adolescentes

Técnicos da asociación Arela que desenvolven o programa Convive.comigo
Técnicos da asociación Arela que desenvolven o programa Convive.comigo

REDACCIÓN / LA VOZ

Cuando un menor delinque, los jueces tienen en su mano distintas opciones a la hora de imponerles alguna medida. Entre ellas, la ley del menor del año 2000 recoge la posibilidad de que el chico o chica deba convivir por un determinado período con una persona, grupo o familia distinta a la suya. Pero para poder adoptar una resolución de ese tipo, los magistrados necesitan contar con personas voluntarias dispuestas a acoger en sus hogares a esos adolescentes.

Eso es lo que busca el programa Convive.comigo, cuyo desarrollo la Xunta de Galicia encargó a Arela en el año 2017. A través de un convenio firmado con la Consellería de Política Social, la asociación trabaja en la captación, formación y apoyo a quienes quieren hacerse cargo de manera temporal de un menor en dificultades. Los requisitos son pocos pero importantes: ser mayor de edad, contar con una vivienda adecuada y tener disponibilidad para atender al joven. Puede tratarse de familias o de personas que vivan solas, y en ningún caso deben ver la acogida del menor como un modo de satisfacer sus deseos de ser padres.

«É importantísimo contar con voluntarios porque para un menor conflictivo que debe cumprir unha medida de convivencia o máis natural é facelo nun fogar, e non ter que facelo nun centro de menores», dice Julio Barreiro, director de Arela.

Entre las labores de la asociación está la de derribar mitos en torno al estereotipo del adolescente conflictivo. «Moita xente imaxina un rapaz deses que saen na televisión destrozando portas e fiestras, pero non é así», explican. Los programas de convivencia tampoco están recomendados para chavales con problemas de drogas o psiquiátricos. Suelen ser, en cambio, una alternativa cuando existen problemas conductuales: «Se os rapaces presentan, por exemplo, unha problemática familiar, convivir cun núcleo doméstico distinto permítelles aprender outras liñas de comportamento que logo poden poñer en práctica», aclaran. El objetivo es, siempre, que los menores no reincidan en sus malas conductas una vez cumplidas las medidas judiciales impuestas.

Convivir con outro núcleo doméstico permítelles aprender outros comportamentos»

Arela ya ha formado a varias familias gallegas y ya ha llevado a cabo algún acogimiento exitoso. La asociación ofrece formación previa a los voluntarios, pero además sus técnicos están disponibles durante todo el tiempo que dura la convivencia para asesorar, acompañar y resolver cualquier duda. Los equipos judiciales también realizan tareas de apoyo y seguimiento del menor. El programa ofrece, además, financiación para la estancia temporal del adolescente en el hogar de acogida.

Actualmente, el programa está activo en las provincias de A Coruña y Pontevedra. El objetivo de sus promotores es lograr reunir el mayor banco de familias voluntarias posible. Los interesados tienen a su disposición el teléfono 986 21 25 37 y también el correo electrónico convive@arela.org.

«Cun pouco de axuda estes rapaces poden cambiar o rumbo»

Tania (nombre ficticio) prefiere no revelar sus datos personales. No porque quiera protegerse, sino para evitar que al próximo adolescente que acoja en su casa le cuelguen de manera automática el sambenito de chaval problemático. Ella y su pareja decidieron hace algo más de un año ser voluntarios en el programa de acogida de menores con medidas judiciales que pilota la asociación Arela. «A xente está moi mentalizada cos bebés e os nenos pequenos, os adolescentes parecen sempre o eslabón perdido. Crese que son máis difíciles cando en realidade non o son», apunta. Ellos no dudaron a la hora de hacerse cargo durante algo más de tres meses de un chaval de 16 años que el juez de menores derivó a su hogar a principios de este año.

La experiencia, asegura, no pudo ser más positiva. «Conectamos moi ben os tres dende o principio», recuerda, «as dificultades que puidemos ter foron as mesmas que tiña miña nai comigo, calquera que recorde a súa adolescencia pode facerse unha idea de como foi». Así llegaron a su hogar charlas, negociaciones y también mucha confianza. «É o que eles precisan. Lembro que un día andabamos liados e lle dixen que sacase el aos cans. Miroume sorprendido de que confiase nel para iso», cuenta a modo de ejemplo.

Para Tania, su labor no consistió en hacer de padres, sino en ejercer como educadores y acompañantes del chico. Para lograrlo, dice, hay que tirar de empatía, paciencia y comprensión, pero también resulta importante tener la mente abierta y comprender que cada persona lleva a la espalda su propio bagaje. «Algúns tivemos a sorte de ter un soporte familiar que fixo que as chiquilladas da adolescencia quedaran simplemente niso, outros non, pero cun pouco de axuda poden cambiar o seu rumbo», apunta.

Se queres cambiar o mundo, os adolescentes pagan a pena»

Durante el tiempo que duró la acogida, la pareja nunca se sintió sola. Afirman que estuvieron apoyados 24 horas por los técnicos del programa. «Nós acompañabamos ao menor pero o faciamos sempre cun apoio profesional que xa lle houbera gustado ter á miña nai», bromea Tania.

La convivencia acabó hace ya varios meses, pero aún mantienen contacto con el joven. Ambos quisieron dejarle claro que podría contar con ellos siempre que los necesitase. Y ambos han pensado ya en repetir la experiencia porque creen firmemente que lo que hacen tiene una repercusión positiva. «A xente, cando lle das unha oportunidade, reacciona. Se non é agora, será no futuro. Unha experiencia boa sempre queda dentro de nós e acaba por dar o seu froito», argumenta convencida Tania, que no duda en recomendar la experiencia a cualquiera. «Para que o mundo cambie hai que mollarse por el, e os adolescentes pagan a pena. Estamos creando persoas de futuro, con valores. Se non facemos nada, logo non veñamos a queixarnos de cómo están as cousas».

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