El portero ourensano del Zaragoza irá a juicio por una presunta agresión sexual a una mujer en O Carballiño

Por un incidente ocurrido en la noche de San Juan del año pasado

López Ratón, primero por la derecha, tendrá que ir a juicio
López Ratón, primero por la derecha, tendrá que ir a juicio

OURENSE / LA VOZ

Un año después de haber sido detenido por la Guardia Civil tras la denuncia realizada por una mujer, la Fiscalía de Ourense ha presentado cargos contra el portero del Zaragoza Álvaro López Ratón por un delito de agresión sexual. Y aunque todavía no se ha señalado fecha para el juicio, todo indica que el futbolista de 26 años no podrá evitar el banquillo de los acusados, afrontando peticiones de pena que van desde los dos años que solicita la fiscalía hasta los cuatro que reclamaba la denunciante.

El incidente ocurrió, presuntamente, en la madrugada del día de San Juan del 2018. Según el ministerio público, sobre las seis acusado y víctima coincidieron en el local Sete Flores, de O Carballiño, de donde es originario el deportista y a la que había acudido a pasar unos días de vacaciones para visitar a su familia y a su novia. «Tras una breve conversación, el acusado agarró a P. y la llevó hasta una esquina de un callejón sin salida y con escasa visibilidad, situado en la parte trasera del local», asegura el informe, que recoge que en ese punto el acusado habría insistido a la denunciante para mantener relaciones sexuales. Ella se habría negado y eso habría motivado el enfado del investigado, quien en ese momento «la empujó contra una pared, golpeándose contra un banco de piedra, y con claro ánimo libidinoso la besó en contra de su voluntad, le metió la mano por dentro de las bragas y él se bajó los pantalones». La chica, sin embargo, no accedió a sus deseos y continuó negándose, dice el escrito, lo que motivó que el acusado la llamara «zorra» y se marchara.

Tras los hechos la víctima se fue a su casa, sin decidirse a denunciar hasta el 29 de junio. Esto motivó que el 2 de julio el guardameta fuese detenido por agentes de la Guardia Civil, declarando posteriormente en el juzgado. Siempre ha negado los hechos.

La fiscalía califica los hechos como un delito de agresión sexual y reclama dos años de cárcel, solicitando además que se le prohíba acercarse a la perjudicada durante cinco años y 10.000 euros de indemnización. La acusación particular pide cuatro años de cárcel, con una indemnización de 18.000 euros. Atribuye la tardanza de la chica en denunciar a que, tras los hechos, «quedó en un estado de shock y con miedo a las repercusiones que podría tener para ella» y recoge que, como consecuencia de la agresión, la víctima sufrió policontusiones, además de una clínica compatible con síndrome de estrés postraumático. Recibe tratamiento psicológico.

Esta parte recoge una conversación que habría tenido lugar antes de la presunta agresión. Durante esa charla él habría dicho a la chica «que estaba muy buena y que se fuesen para un rincón». Ella se habría negado, instándole a que «si quería estar con alguien, se fuera para un hotel», a lo que él habría contestado que no podía hacerlo «porque era muy conocido».

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