Madrid es el destino aéreo que menos ha crecido en Galicia en quince años

Solo hay conexiones regulares con cuatro aeropuertos españoles más que en el 2004


vigo

Aena da por hecho que el impacto del AVE a partir del año que viene le hará de entrada un agujero en las estadísticas de los tráficos de los aeropuertos de Galicia. Ya ocurrió en el eje Madrid-Barcelona, en el que con el estreno del tren rápido el puente aéreo perdió al 20 % de sus pasajeros, o entre la capital de España y Sevilla donde el AVE mueve ahora al 90 % de los ocupantes de los transportes colectivos.

La previsible incidencia del AVE en Galicia ya ha sido advertida por voces como la de la directora del aeropuerto de Peinador, Ana Molés, que aunque estima que tren y avión podrán convivir, «el primer año será duro». Y lo será, sobre todo, porque Madrid es el principal destino de los tres aeropuertos gallegos. Los vuelos en el eje Madrid-Galicia movieron el año pasado al 39 % de los usuarios de las pistas de la comunidad, pero la democratización del transporte aéreo por su abaratamiento y una mayor competencia por la entrada en juego de las aerolíneas de bajo coste y un lento, pero progresivo, aumento del número de destinos ha hecho posible que la dependencia de Barajas sea menor. De hecho, Madrid es el destino que menos ha crecido en número de pasajeros desde el 2004 hasta hoy. Casi dos millones de pasajeros de los cinco que el año pasado volaron a o desde Galicia lo hicieron hacia o desde Madrid. Hace catorce años esa ruta representaba el 60 % del total del tráfico de las tres terminales sumadas, 21 puntos porcentuales más que ahora. El crecimiento en ese eje ha sido solo de 141.158 viajeros en los quince años referidos, un 7,7 % tan solo que lo convierte en el destino que menos ha aumentado en ese tiempo en el que el tráfico de las terminales de la comunidad creció sin embargo un 67 %, con dos millones de usuarios más.

En Lavacolla incluso la ruta a Madrid ha experimentado desde el 2004 una bajada de casi catorce puntos, pese a haber crecido en 1,1 millones el número de viajeros totales del aeropuerto y operar en ese destino una aerolínea de bajo coste como Ryanair. Ahora, la dependencia de Madrid de la terminal compostelana es del 25 %, cuando antes llegaba al 51 %. En Peinador el repunte de la ruta a Barajas no llega al 5 % en los citados casi tres lustros, y ha pasado de ser el destino del 69 al 58 % de su pasaje.

En Alvedro, en cambio, el destino Barajas ha crecido en un 51 %, aunque sigue la misma tónica general y pasa de suponer el 72 % de sus usuarios al 52.

Frente a la pérdida de peso de las rutas Galicia-Madrid, la de Barcelona ha aumentado un 102?%, con incrementos en las tres terminales, pese a haberse quedado esta temporada en manos casi exclusivas de Vueling, además de Ryanair en Lavacolla. Palma de Mallorca le ha arrebatado a Tenerife sur el título de tercer destino más frecuente de Galicia, con un aumento del 109 % y la competencia de hasta cuatro compañías. Sevilla ha dado como destino un salto considerable al colocarse como cuarta referencia y un aumento del 356 % fruto de la oferta de sus vuelos en los tres aeropuertos. Valencia, quinta ruta más demandada, también sube un 109 %, pero en destinos nacionales los que se han disparado son los destinos no cubiertos de manera regular hace tres lustros como Tenerife norte, Fuerteventura, Menorca, Ibiza o Almería, con los vuelos del Imserso, como otros que ya existían, casos de Alicante, Málaga y Gran Canaria. Solo Tenerife sur y Bilbao han perdido usuarios en ese tiempo, y también ha desaparecido Valladolid como destino, antes escala entre Vigo y París en alguna de las frecuencias de las cuatro diarias que llegó a operar Air France, que dejó Peinador y ahora vuela desde Oporto.

Las compañías de bajo coste y las redes sociales han cambiado precios y el modo de volar

Internet ha revolucionado el transporte aéreo al igual que prácticamente todos los servicios públicos. «Las redes sociales han ayudado a ampliar la lista de posibles destinos al ser frecuente la difusión de los viajes, sobre todo por los más jóvenes», señala Abilio Álvarez, director de la agencia viguesa Bives Tour, que considera que antes los viajes eran más pensados y trabajados que en la actualidad. La aparición de las compañías de bajo coste es el otro componente que subraya para afirmar que los vuelos de ahora poco tienen que ver con los de hace dos décadas. «El concepto low cost ha revolucionado el transporte aéreo y aumentado el número de personas que vuelan. No hay más que ver cómo ha crecido el aeropuerto de Oporto gracias a ese tipo de vuelos, menos exigente, pensado para hacer más viajes al año y de estancias más cortas que antes, cuando viajaba toda la familia todo un mes. Esas vacaciones han desaparecido», señala Álvarez. Apunta a los puentes como notables épocas de venta de vuelos, sobre todo como opción para los autónomos, con menos posibilidad de encadenar días de vacaciones. A las agencias les atribuye ahora la organización de los viajes largos y más complejos, para otorgar seguridad a los turistas, perdiendo en gran parte la venta del billete doméstico que antes realizaban en gran número, cuando no se compraba incluso en el propio aeropuerto días antes de volar.

Agustín Vázquez, director de la coruñesa Viajes Rai, incluye en el cambio la práctica desaparición de los billetes que se vendían a las flotas pesqueras gallegas para llegar a sus barcos o volver a casa. Pero coincide en que la revolución aérea vino de la mano de los precios. «Antes volar desde Galicia a Barcelona no costaba menos de 100.000 pesetas (600 euros), por eso los que volaban eran los empresarios y altos directivos, todo pasaba por Madrid y no había por tanto casi vuelos al extranjero».

Eso sí, Vázquez advierte que la bajada de precios ha conllevado una bajada también de la calidad del servicio y prestaciones a bordo. «Ryanair no incluye nada, al contrario, empiezas a pagar por maleta, uso de tarjeta, elección de asiento, embarque prioritario... y entonces ya queda poco del bajo coste, mientras que antes todo estaba incluido». Añade a los cambios del sector la ruptura con la centralidad aérea con Madrid que introdujeron Air Europa y Spanair. 

Sin los dos vuelos a América y sin los chárter futboleros de Celta y Deportivo

La oferta internacional de los aeropuertos gallegos ha mejorado solo ligeramente en los últimos tres lustros. De los 11 destinos regulares que se ofrecían en el 2004 se pasó el año pasado a 19, pero en el 2019 han desaparecido los vuelos a Lisboa de la TAP en Alvedro y Peinador, Dublín, Bérgamo, Edimburgo, Bolonia desde Vigo con Ryanair, así como el fugaz Londres Stansted, como Lavacolla se quedó sin el Múnich de Lufthansa. Quedan pues 15 destinos internacionales regulares desde la red aérea gallega.

Se han ganado conexiones a Londres Stansted, Dublín, Bérgamo, Basilea, Fráncfort Hahn (cierra en octubre), Fráncfort, Londres Gatwick y Roma, todas desde Lavacolla. El Londres Heathrow de Alvedro y el París de Peinador, las únicas rutas internacionales de ambas terminales, ya operaban en el 2004, aunque en el caso inglés con menos tráfico y en el francés, todo lo contrario. Y como Alvedro ha perdido también el vuelo que tuvo a Ámsterdam, Lavacolla se ha quedado sin Caracas y Buenos Aires, que agrandaban su red internacional.

En el 2004 Deportivo y Celta se movían con soltura por Europa en la Liga de Campeones y sus partidos internacionales generaron ocho destinos a cubrir con vuelos chárter para sus seguidores. El Celta llegó a octavos de final y propició ese año rutas a Londres para jugar contra el Arsenal. El Dépor avanzó hasta semifinales viajando a Turín y Milán, y a Dublín, Atenas, Mónaco y Liverpool la temporada siguiente. En esos vuelos de ambos clubes se movieron 8.511 viajeros.

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