La Xunta declara de interés cultural las figuras del pórtico en poder de la familia Franco

Juan María Capeáns Garrido
Juan Capeáns SANTIAGO

GALICIA

xoan a. soler

Otorga una protección especial a las esculturas que reclama el Concello de Santiago

27 sep 2019 . Actualizado a las 23:04 h.

La Xunta ha aprobado el decreto por el cual declara bien de interés cultural las nueve estatuas que el Maestro Mateo realizó a caballo de los siglos XII y XIII, que se instalaron en el antiguo pórtico occidental y que acabaron en tres ubicaciones: el Museo de Pontevedra, el Museo de la Catedral de Santiago y, dos de ellas, en el Pazo de Meirás (Sada), aunque el Concello compostelano tiene abierto un pleito con la familia Franco por la titularidad de dos de estas piezas de alto valor patrimonial.

Esta operación autonómica no altera en nada la situación judicial, pero otorga el máximo nivel de protección a las dos piezas, que pasarán a tener un tutelaje administrativo aunque no cambien de propiedad. Ahora bien, al igual que ocurrió con Meirás desde el 2008, los Franco están obligados a mostrar al público estas obras al menos cuatro días al mes. El presidente Feijoo adelantó que la Xunta tenía intención de ser «respectuosa» con todas las partes, pero estarán vigilantes ante posibles incumplimientos desde este momento. «A obriga é coñecida», advirtió.

El Concello de Santiago perdió la primera batalla judicial en Madrid por recuperar la titularidad de las esculturas, por no poder demostrar que salieron del pazo de Raxoi sin una venta previa y por un supuesto capricho de la esposa de Franco difícil de demostrar jurídicamente, pero hay un recurso en marcha que seguirá su camino. Cuando el gobierno local compostelano inició el pleito pidió en pleno a finales del 2017 que la Xunta actuase paralelamente con la tramitación de la declaración BIC que ahora se ha conseguido y que, entre otras cuestiones, garantiza que las obras no podrán salir de España sin permiso. Tampoco será fácil venderlas, a pesar de que la familia Franco las trasladó desde la Casa Cornide, en A Coruña, a Meirás en el momento en el que un nieto puso a la venta su parte del pazo, presumiendo en su anuncio del alto valor de las obras que contenía.