Feijoo exige a Sánchez un «venres social» para cobrar los 700 millones

La Xunta ya está pagando intereses por la demora y el déficit puede incumplirse


santiago / la voz

Si quieren, pueden. Hoy mismo, que hay Consejo de Ministros en Moncloa. Es la tesis del presidente Feijoo, que exige un «venres social» del Gobierno de Pedro Sánchez pensando en Galicia, porque buena parte de los 700 millones que el Estado adeuda a la comunidad autónoma tienen como destino servicios básicos competenciales, como la sanidad o la educación. Y ya hay precedentes, porque el Ejecutivo aprobó iniciativas similares en el 2016, con Rajoy como presidente en funciones.

Cuando menos, creen que se podrían sacar adelante los 330 millones de euros que se corresponden con las entregas a cuenta, que están engordando las cuentas el Estado pero que no llegan a las comunidades, sus destinatarios finales. Los doscientos millones del IVA pendientes de un mes del 2017 también tendrían solución rápida, y con estos dos capítulos la Xunta salvaría las cuentas del 2019, en las que ha integrado como gasto esos 530 millones. Desde el Gobierno aclaran que haber contado con ese dinero de antemano no es ninguna irresponsabilidad, porque el acuerdo está «por escrito», de ahí que no se haya vendido la piel del oso antes de cazarlo. Y faltarían otros 170 millones que Galicia debería recibir por haber cumplido los criterios de estabilidad financiera.

«É unha cuestión de vontade», aseguró el líder gallego, que está convencido de que no hay interés político por resolver el conflicto porque la gran mayoría de las comunidades están inmersas en sus investiduras y, País Vasco y Navarra al margen por su relación fiscal, las únicas que se ven afectadas son Cataluña, Andalucía y Galicia, estas dos últimas gobernadas por el PP.

Pagando intereses

El «quebranto», sostiene Feijoo, es grave. Y tiene consecuencias de tesorería ahora, al margen de la demora que se pueda acumular. La Xunta ya está pagando intereses para ir cubriendo las inversiones, pero esos importes hasta se pueden considerar menores si se comparan con el roto que el Estado le haría a las arcas de la Xunta si no resuelve de manera inmediata el entuerto económico. En primer lugar, la Administración gallega acabaría desviando sus previsiones de gastos e ingresos, e inevitablemente se incumpliría el déficit. También puede resentirse el tiempo de pago a proveedores, vigilado estrechamente por Hacienda, y pero solo el hecho de que se produzca un descuadre negativo ya sería motivo suficiente para que el Gobierno español interprete que Galicia no ha cumplido los parámetros de estabilidad que se exigen, de forma que se quedaría sin el premio al que tiene derecho este año y que previsiblemente renovaría. Y al incorporarse al club de las comunidades incumplidoras, también tendría menos recursos para acceder a financiación, que sin duda le haría falta. «So hai unha alternativa, que paguen o que deben», concluyó el presidente.

La «tómbola» de Feijoo

El presidente gallego no perdió la oportunidad de recordar que tiene un mandato del Parlamento para reclamar los 700 millones al que no se sumaron los socialistas gallegos, que se abstuvieron en la votación. Gonzalo Caballero, secretario general socialista, le recomendó a Feijoo que cuando haga cuentas referidas a Galicia se «lembre» de los 2.300 millones de euros que, a su entender, Rajoy dejó de invertir en la comunidad. Para el referente del PSdeG, esta reclamación es una «estratexia» política de «confusión», y recordó que este problema no existiría con un presidente como Pedro Sánchez, «que é serio é cumpre cos galegos».

Caballero, que está programando comparecencias públicas de partido antes del Consello da Xunta, cree que Feijoo ha iniciado una «campaña de márketing» político, por lo que se va a pasar los próximos doce meses «repartindo boletos de tómbola que non tocan», en referencia a los problemas con el personal sanitario y la demografía.

otras Consecuencias

La inestabilidad en Madrid puede bloquear los presupuestos gallegos

La Xunta también se la está jugando en cada negociación de Sánchez en la búsqueda de socios para la investidura. La inestabilidad política, con la amenaza de unas elecciones que dejarían prácticamente en blanco el curso político, podrían suponer que las comunidades autónomas tampoco puedan elaborar sus propias cuentas. Es una posibilidad que ya se está estudiando, aunque la «idea política» de Feijoo es que pueda acabar el último ejercicio de su tercer mandato, y por tanto un año electoral, con unos presupuestos nuevos y adaptados a las necesidades. Presidencia ha solicitado ya un informe jurídico sobre los posibles escenarios.

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