Buscando una nueva vida en Trabada

Dos familias venezolanas residentes en la ciudad de Lugo fueron ayer las primeras en ver la casa que ofrece el Concello a cambio de escolarizar a sus hijos


Trabada / La Voz

Son dos parejas cuyas vidas fueron sacudidas por la crisis en Venezuela y volaron a Galicia buscando un futuro mejor para sus hijos: «Allá los adultos aún podemos aguantar, pero cuando tienes niños piensas en muchas más cosas», dicen. Tras reencontrase en la ciudad de Lugo, ahora en su horizonte ha surgido Trabada, un pequeño concello de A Mariña lucense (1.120 habitantes) donde tienen una posibilidad de asentarse e iniciar una nueva vida. Esperan, confían, que el brinco del destino se haga realidad y que los elijan para ocupar las dos casas que el Concello ofrece gratis a cambio de escolarizar a los hijos en el colegio local. Con la oferta se incluye un puesto de trabajo. «Ojalá. Sería bonito. A los niños les encantó todo, el colegio, el parque...», dice Franklin, padre de dos niños de 4 y 7 años.

La vinculación de estas familias venezolanas viene de lejos. Las dos parejas compartieron estudios y se licenciaron como antropólogos en la Universidad Central de Venezuela. Una se asentó hace algo más de dos años en Lugo. Franklin, con su esposa e hijos, prácticamente acaba de llegar en el marco de un programa de protección internacional, y aún está tramitando su asilo.

Cuando supieron de la oferta del Concello de Trabada para tratar de evitar el cierre de un aula de Infantil del colegio (para lo que precisa que se matriculen al menos cuatro niños de 3 a 6 años) no se lo pensaron. Llamaron el martes y ayer ya fueron recibidos por la alcaldesa, Mayra García; la asistente social, la directora del colegio y dos representantes de la empresa Blanco Villar, que ofrece varios empleos.

 «Me parece un sitio ideal para establecerse»

Fueron los primeros candidatos y tras la visita no dudaban: «Me parece un sitio ideal para establecerse. Venimos de Caracas, con ocho millones de habitantes, y llegamos a Lugo, con 80.000, y ahora surge esta posibilidad en Trabada (en Sante, donde está la casa que cede el Concello viven unos 80 vecinos). Pero la gente, el trato, el lugar, un colegio tan familiar... Todo es ideal, un lugar muy tranquilo y productivo agrícolamente», dijo Franklin.

 «Se non hai outras familias axeitadas, gustaríame que viñeran»

La buena impresión fue mutua. Así lo reconocía la alcaldesa de Trabada, quien agradeció la visita y el interés mostrado. Les entregó la documentación para poder matricular a los niños y los emplazó a una respuesta en cuanto reciba a otros candidatos. En su caso, hay un hándicap en la edad de los niños. Los hermanos tienen 4 y 7 años y 2 y 5 años, cuando el requisito del Concello es tener dos niños de entre 3 y 6 años, porque la prioridad es que no cierre el aula de Infantil. «Se non hai outras familias axeitadas, gustaríame que viñeran, porque é xente con formación, que tivo que emigrar e que está buscando unha oportunidade cunha disposición moi boa», reconoció la alcaldesa, convencida de que los niños que ayer corretearon por Trabada, con sus ojos curiosos y expectantes, marcaron el camino de lo que está por venir.

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