Un banco de casas pionero ofrece una veintena de viviendas en áreas rurales

Dos comités de desarrollo rural ourensanos son los responsables de la iniciativa

El medio rural gallego se despuebla pero son muchos los que no se resignan a ello. Contemplar como sus aldeas se quedan sin vecinos no es una opción para los integrantes de los comités de desarrollo rural (CDR) Portas Abertas y O Viso, ubicados en las comarcas ourensanas de Val de Verín y A Limia, respectivamente. Ambos forman parte de una iniciativa pionera: un banco de casas, tierras y negocios que puede consultarse a través de Internet en el portal www.volveralpueblo.org, «Queremos ser facilitadores de gente», resume Tamara Balboa, coordinadora de Portas Abertas y presidenta de la Confederación de Centros de Desarrollo Rural (COCEDER).

La idea comenzó a gestarse el año pasado como parte de las líneas de trabajo con las que COCEDER busca nuevos pobladores para las áreas rurales españolas y hace unos meses la plataforma digital echó a andar. A día de hoy el CDR verinés cuenta con una decena de viviendas disponibles y O Viso, con otras tantas. Algunas, las menos, están listas para entrar a vivir, otras, las más, necesitan algunas reformas. Tras localizar en sus respectivas zonas viviendas deshabitadas y susceptibles de entrar a formar parte del banco, los CDR se ponen en contacto con sus propietarios. Entre quienes se animan a ceder sus casas es habitual encontrar personas que las han heredado. «No tienen pensado residir en ellas pero les da pena deshacerse de esa propiedad familiar, así que alquilarlas les facilita su mantenimiento y compensa gastos», explica Balboa.

Con todo, no resulta fácil ampliar el catálogo de propiedades disponibles. «Casas baleiras hai moitas e terras tamén, pero por medo ou descoñecemento moita xente non quere vender nin alugar. Ás persoas maiores que viven na zona cústelles máis, son máis reticentes a acoller a novos poboadores entón non facilitan vivendas que teñen en desuso. E tamén hai algúns que ven a oportunidade de sacar algo de diñeiro e piden demasiado por casas que están en moi mal estado», cuenta Carmen Bohórquez, coordinadora de O Viso. Todo eso hace que la mediación de los CDR sea fundamental. «A nosotros nos conocen y les damos la confianza necesaria para dar el paso», añaden desde Portas Abertas.

Ambos comités han recibido multitud de solicitudes para acceder a alguna de esas viviendas -el CDR verinés habla de una media de tres a la semana-. Un alto porcentaje corresponde a personas o familias con pocos recursos económicos a los que tocó de cerca la crisis pero no es el único perfil. «Tamén temos xente nova que quere empezar a súa traxectoria de vida no rural ou mesmo algunha persoa residente en Ourense capital que quere cambiar a cidade por algo máis tranquilo» dicen desde O Viso. Otro buen puñado de consultas corresponden a jubilados y pensionistas. Desde Portas Abertas señalan que las mayores posibilidades de éxito se dan entre personas que ya han tenido contacto con el medio rural y que quieren dedicarse al sector primario, pero también entre quienes desarrollan trabajos de tipo artesanal o que pueden realizarse a través de Internet.

El banco auspiciado por COCEDER, que también incluye propiedades en otros puntos de España, suma actualmente más de 400 casas, 120 terrenos y cuatro negocios u oportunidades laborales. El objetivo es, en palabras de Bohórquez, «mudar o medio rural visitable por un medio rural habitable e habitado».

 testimonios

JOSÉ FRANCISCO GIL - pontevedrés, 37 años: «Yo de aquí ya no me muevo»

 

La vida de Fran, como le conocen todos en Lodoselo, no ha sido fácil. Nacido en Pontevedra, pasó diez años en Cataluña donde cayó en el abismo de las drogas. Hace tres años decidió volver a Galicia: «tenía que alejarme de aquello, necesitaba un cambio de vida radical». Tras residir en varios pueblos de Ourense, contactó con el CDR O Viso con el que comenzó un programa de inserción laboral. Ellos fueron también quienes le facilitaron el alquiler con opción a compra de una pequeña casa, de la que acaba de firmar la escritura. «Yo de aquí ya no me muevo, ¡hasta pido hueco en el cementerio!», dice vehemente. Y es que Fran es feliz con su nueva vida. Hace todo tipo de trabajos de ganadería, desbroce y jardinería y tiene tiempo para ser voluntario y acompañar a gente mayor. «Tardé unos meses en demostrarles que no venía a montar follón», explica, pero hoy está perfectamente integrado. Sus vecinos le agasajan con huevos, chorizos... «¡Me dieron dos congeladores y los dos los tengo llenos!», explica. Él quiere devolver todo ese apoyo con proyectos que puedan atraer gente al lugar, especialmente familias con niños. Y es que Fran lo tiene claro: «si me quedo con mi casa pero se va todo el mundo del pueblo ¿de qué me sirve?».

YSTAR SALAS - venezolana, 47 años: «Quiero y sé trabajar la tierra» 

 

ystar es ingeniera agrónoma en su país natal, Venezuela. En A Coruña trabaja como ayudante de cocina pero lo suyo no es la ciudad. «Me gusta el contacto con la naturaleza, sé trabajar la tierra y quiero hacerlo», asegura. Sus planes pasan por trasladarse a una zona rural donde, además, pueda tener un empleo. «También hacen falta cocineros y cuidadores en las áreas rurales», apunta no sin razón. A más largo plazo, su sueño es transformar esa vivienda en un proyecto de turismo ecológico que permita a los visitantes experimentar la vida y el trabajo en el campo. «Hay gente que no tiene ni idea de cómo cuidar una planta para obtener alimento, a mí me gustaría enseñárselo», explica ilusionada.

Con esa idea en mente contactó con el CDR Portas Abertas pero, de momento, no ha sido posible encontrar nada que se adapte a su situación. No tener coche propio es la principal dificultad, ya que la mayoría de propiedades quedan bastante retiradas respecto a los lugares donde podría encontrar empleo. Pero Ystar es valiente y trata de no perder la ilusión: «A poco que me den la oportunidad, yo me lanzo a la aventura, solo necesito una pequeña fuente de ingresos y una casita en la que ir gestando mi proyecto».

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