La madre de la niña muerta en Cospeito estaba obsesionada con que la vigilaban continuamente

Del sumario se desprende que Ana Sandamil fue prepotente y arrogante con los investigadores


La Voz

Desde principios de año, la madre de Desirée Leal, la niña que apareció muerta en su cama en Cospeito el pasado 3 de mayo, cambió de actitud. Según declararon sus padres y su última pareja, Ana Sandamil Novo (Muimenta, 1977) apenas salía de casa. «Padecía depresión y no quería ir al médico, ni tomarse la medicación. Ella decía que estaba bien. Volvió a fumar, comía poco, no dormía bien por las noches, buscaba papeles sin sentido», indicaron sus familiares en su declaración. «Escuchaba ruidos de pájaros o ratones contra la galería de casa y tenía una obsesión con su teléfono pensando que la estaban vigilando continuamente», apuntaba su padre a los agentes. Además, según se extrae del sumario, empezó a sobreproteger de manera obsesiva a su hija y le impedía asistir a muchos eventos que le apasionaban.

Según manifestó su expareja, Ana Sandamil se negaba a que disfrutara de su pequeña cuando tenía la tarde libre. «Todo eran trabas. Nunca me envíaba trabajos ni manualidades que mi niña hacía en el colegio y sin embargo, el último domingo que la pequeña estuvo conmigo, envió numerosas fotos para que las repartiera entre toda mi familia», declaró a los agentes José Manuel Leal, totalmente abatido.

Tras la muerte de la niña, Ana Sandamil no quiso colaborar con los investigadores. Según consta en las diligencias de la Guardia Civil, la madre de Desirée mostraba una actitud arrogante y prepotente. Dio versiones incongruentes, contradictorias y se negó a declarar ante los agentes de la policía judicial en varias ocasiones. Incluso se negó a firmar alguna declaración, los criticó porque en los papeles no aparecía ningún membrete y les pidió explicaciones por no haberse identificado (algo que sí habían hecho).

En la entrevista con el forense, realizada cinco días después de la muerte de la niña en la unidad de agudos del hospital de Lugo, Ana Sandamil por primera vez se mostró tranquila, colaboradora, consciente y orientada. Se emocionaba al hablar de su hija, pero al cambiar de tema recuperaba rápido el tono emocional neutro. Cuando le preguntaron por el motivo de su ingreso, ella simplemente respondió: «Según el médico, porque me tomé demasiadas pastillas».

La niña de siete años que apareció muerta en su cama de Muimenta, Cospeito, fue asfixiada presuntamente por su madre

Tania Taboada
Lápida de la pequeña
Lápida de la pequeña

Los informes forenses acreditan que Desirée Leal no falleció por envenenamiento o intoxicación, aunque se hallaron cantidades mínimas de antidepresivos en la sangre y en el estómago

Desirée Leal, la niña de siete años que el pasado día tres de mayo apareció muerta en su cama de Muimenta, en Cospeito, falleció a causa de una asfixia por compresión que le pudo ser aplicada probablemente con una almohada por su madre. Aunque en el informe no se especifica el objeto con el que la pequeña fue asfixiada, todo apunta a que fue con una almohada, puesto que en los extremos de esta se hallaron restos de sangre. Así lo desvela una parte del sumario del caso, cuyo secreto ya está levantado, en el que no hay dudas sobre que la autora de la muerte de la pequeña fue su propia madre, Ana Sandamil.

Seguir leyendo

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
14 votos
Comentarios

La madre de la niña muerta en Cospeito estaba obsesionada con que la vigilaban continuamente