Cuantos menos vecinos, mejor sueldo

Los regidores de los concellos pequeños y medianos son los que más ganan en función de los habitantes

José Miñones, alcalde de Ames, cobra más que el regidor de Santiago, con tres veces más habitantes
José Miñones, alcalde de Ames, cobra más que el regidor de Santiago, con tres veces más habitantes

santiago / la voz

Objetivamente, si de ganar dinero se trata, es más rentable coger el bastón de mando de un municipio pequeño o mediano que el de una gran ciudad. En la ratio entre los salarios y el número de vecinos administrados salen claramente ganando los regidores con dedicaciones exclusivas en los municipios de entre 10.000 y 50.000 habitantes, que en muchos casos han llevado su nómina muy cerca de los límites fijados por el Estado. Pero se quejarán con razón los alcaldes de estos concellos que lean esta primera reflexión, porque muchas veces los quebraderos de cabeza en las casas consistoriales no son proporcionales al número de vecinos, y lo que dejan de cobrar los alcaldes de las grandes urbes se multiplica con sueldos para asesores, directores de área o de empresas públicas y concejales con dedicación exclusiva, menos frecuentes en las villas.

Si hay un ministro que ha puesto en jaque a los ayuntamientos con sus rigores presupuestarios ha sido Cristóbal Montoro (PP), que impulsó en el 2015 una fórmula de techo salarial en función del número de habitantes, pero es evidente que ha existido una cierta adulteración del espíritu de la norma porque la tendencia, al menos en Galicia, ha sido maximizar las retribuciones en los distintos escalones entre los 42.000 y 53.000 euros, que es la horquilla más frecuente en las cabeceras de comarca.

En los concellos metropolitanos también hay salarios rozando los techos marcados, quizás por la percepción de que en estos municipios la dedicación política es muy intensa al encontrarse en pleno desarrollo de los servicios municipales, que están más consolidados en las grandes urbes.

En las ciudades parece que es el salario del presidente de la Xunta el que está haciendo de tapón para los alcaldes. Los de A Coruña y Vigo cobran 69.000 euros, que Abel Caballero complementa con trienios, al igual que Feijoo, que sí llega a los 80.000 euros, como declara en el portal de Transparencia de la Xunta. El regidor vigués, además de 7.000 euros por los años de docente en la universidad, también es miembro nato del consejo de administración de la Autoridad Portuaria de Vigo y es presidente del Consorcio de la Zona Franca, organismos de los que también cobra por asistencias.

Más que los conselleiros

Feijoo, en relación con los presidentes autonómicos que han acabado hace unas semanas su mandato, andaba en la zona templada salarial. En concreto, siete líderes cobraban más que el gallego, con el caso excepcional del catalán, que se dispara a los 146.000 euros. Del resto solo los presidentes de Madrid y País Vasco rondaban los 100.000 euros, que es casi el tope máximo que pueden cobrar los alcaldes de las ciudades españolas de más de medio millón de habitantes.

Feijoo, con 74.000 euros más trienios, marca el techo virtual de los regidores urbanos

La crisis, las congelaciones de los salarios públicos y las distintas formas de interpretar los ajustes en las administraciones han penalizado en Galicia especialmente a los conselleiros. Todos están por encima de los 60.000 euros, pero algunos como Ánxeles Vázquez, responsable entre otras cuestiones de la política antiincendios, o Francisco Conde, al frente de Economía, cobran menos que cinco alcaldes (A Coruña, Vigo, Ourense, Pontevedra y Lugo), y Caballero y Lores superan con diferencia al vicepresidente de la Xunta, Alfonso Rueda.

En el caso de los conselleiros, entre los que hay varios funcionarios, los trienios se notan. Por el mismo cargo, los más veteranos cobran hasta 10.000 euros más que sus compañeros cada año, que son 40.000 al terminar el mandato. Los secretarios y directores generales de la Xunta, los segundos rangos, se mueven entre los 56.000 y 58.000 euros, como el regidor de A Estrada.

Los asesores

Lo que engorda decisivamente el coste de los gobiernos locales es el número de concejales a sueldo de las arcas públicas y los asesores a los que pueden acceder los diferentes grupos municipales. En las ciudades tienen un margen máximo de entre 15 y 18 dedicaciones exclusivas, mientras que en los concellos con menos de 10.000 vecinos el tope es de tres personas.

Si cobran, los alcaldes de un pueblo de 4.999 vecinos no pueden tener asesores

Hacienda reguló las contrataciones de personas de confianza, y en los concellos de referencia se puso el límite del 0,7 % de la plantilla. Y también se decidió que en los ayuntamientos de menos de cinco mil habitantes no haya asesores pagados o un máximo de uno siempre que no haya dedicaciones exclusivas. Si el primer edil cobra, no puede recibir ayuda. Todos, alcaldes y ediles, tendrán un 2,5 % más este año si así lo han acordado, aunque algunos se subirán a lomos de los dobles dígitos de incremento.

Las subidas de los funcionarios condicionan los salarios de los políticos

Hacienda ha puesto límites a los salarios de los alcaldes, pero no se mete con la fórmula política para dar con la cifra concreta ni cómo se debe actualizar. La opción que el Gobierno fijó en su día como referencia fue el sueldo de un secretario de Estado, al que se le aplican descuentos, pero cada Concello ha ido resolviendo como ha querido o podido, según los equilibrios políticos. Es frecuente que en los concellos más pequeños el primer edil tome como referencia la nómina de los secretarios o la del funcionario de mayor rango, al que se sumaba una cantidad simbólica. Y así se beneficiaba también con sus subidas.

El caso de Santiago

Esas peculiaridades provocan que el alcalde de Santiago vaya a cobrar menos que su jefa de gabinete, que es funcionaria municipal. Martiño Noriega dejó su salario anclado en los 51.000 euros, mientras que el de los empleados públicos sí ha crecido. El régimen de retribuciones aprobado recientemente por la Xunta de Goberno vinculó esa plaza de personal eventual con el del grupo funcionarial A1 nivel 26, lo que supone unos emolumentos brutos anuales de 52.184 euros. Bugallo, que este año iniciaba su jubilación y que va a cobrar entre un 25 y un 30 % menos que sus homólogos de las ciudades, tendrá un salario incluso inferior al de José Miñones, el alcalde socialista de Ames, el principal concello metropolitano de Santiago, con tres veces menos habitantes. En su anterior etapa (1999-2011), Bugallo había conseguido que el alcalde de la capital tuviera un sueldo de conselleiro, que en estos momentos ronda los 65.000 euros anuales.

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