Pallozas de primera y pallozas de segunda

Las pallozas de Pedrafita están en plena reforma, mientras que las de Piornedo siguen esperando su turno

M.S.
REDACCIÓN / LA VOZ

Los vecinos de Piornedo (Cervantes, Lugo) llevan más de tres años solicitando ayuda a la Xunta, indispensable para reformar y mantener el estado de sus pallozas, construcciones Bienes de Interés Cultural. Estas peticiones se han sucedido desde la última reforma que se llevó a cabo con fondos de la Xunta, en el 2015, dado que los habitantes de Piornedo -y dueños de las pallozas- quedaron realmente descontentos con el resultado de aquellas obras. Tanto los propios dueños como las empresas de restauración están de acuerdo en que esa ayuda ahora es «urgente» y se debe realizar una nueva rehabilitación antes de que «ocurra alguna desgracia»

Los habitantes de Piornedo llevan tres años luchando para que les concedan unas nuevas ayudas para rehabilitar las pallozas que hay en su pueblo. Durante este período, han contactado en numerosas ocasiones con la Xunta, aunque sin éxito. «Só pedimos que nos collan o teléfono e nos concedan unha reunión», dicen. Durante este tiempo, han mantenido las edificaciones mediante obras menores, pagadas por ellos mismos. Las pallozas, propiedad privada en el caso de Piornedo -no así en Pedrafita, las más conocidas, que son propiedad de la Xunta-, han sido cuidadas por los propios vecinos, llegando incluso a tener que cultivar ellos mismos el centeno para cubrir los techos de estas viviendas. 

Las obras del 2015 fueron realizadas por la empresa Construpiedra, con sede en León. El jefe de obra fue Juan G. Abella, uno de los pocos especialistas en este tipo de reparaciones que hay en España. Con respecto al resultado de aquellos trabajos, confiesa que el destino de las pallozas era previsible: «Las pallozas necesitan un mantenimiento anual. Con el presupuesto que nos dieron en aquella obra, todo lo que podíamos hacer era reparar lo más urgente, pero sabíamos que no iba a durar mucho», declara. La prueba de esto es que, en los años siguientes a la obra, él volvió a menudo para realizar un ligero mantenimiento de las instalaciones, remunerado por los propios vecinos. Sin embargo, estos arreglos no han sido, ni mucho menos, suficientes. Las estructuras están débiles y la necesidad de una rehabilitación íntegra es urgente: «Si no es este invierno, será el siguiente, pero le aseguro que alguna de las pallozas se va a venir abajo si no se reforman lo antes posible, y los dueños se van a quedar sin nada. Eso si no les pilla dentro». Como solución posible, afirma que deben poner por delante el bien común, algo que faltó en el 2015 por parte de algunos vecinos, que se negaron a reformar sus instalaciones. Sin embargo, Abella cree que aquellos dueños que se resistieron en el 2015 estarían ahora dispuestos a colaborar, por lo que la restauración completa sería posible, al menos por el lado de los propietarios. «Rehabilitar las pallozas nos conviene a todos. A los vecinos, para mejorar sus propiedades y atraer a los visitantes; a la Xunta, para mantener vivo el patrimonio de Galicia, y a nosotros, para conseguir un trabajo del que somos especialistas», destaca. 

En Pedrafita do Cebreiro, 45 kilómetros al sur, las pallozas del pueblo están en plena reforma. La Xunta adjudicó el pasado marzo la obra a Resconsa S.A., con un presupuesto de más de 160.000€. El plazo de cuatro meses para terminar los trabajos finaliza la última semana de agosto, aunque fuentes de la empresa aseguran que se prorrogará un tiempo indefinido debido a las inclemencias del tiempo desde que comenzaron los trabajos. La indignación surgió cuando los habitantes de Piornedo descubrieron que se iban a realizar unas obras en Pedrafita cuando a ellos se les lleva negando cuatro años el permiso para llevarlas a cabo. Entienden, dicen, que no se les trate de igual manera, ya que reconocen que Pedrafita do Cebreiro es más visitada por turistas y más valiosa, dado que forma parte del Camino Francés. Sin embargo, creen que la diferencia de trato es excesiva, y que las obras en Pedrafita demuestran que la inversión es asumible para las arcas de la Xunta. Solo necesitan, dicen, que el Gobierno Autonómico dé un paso adelante. Desde la Xunta, sin embargo, explican que su decisión se debe a la gran cantidad de patrimonio cultural que hay en Galicia, lo que impide dedicar grandes presupuestos en todos los puntos que necesiten una ayuda. Necesitan, dicen, Además, insta a los vecinos y propietarios de Piornedo a colaborar activamente en el cuidado de las pallozas, y les recuerda todas las ayudas que ya les proporcionaron en el pasado. 

No parece que la situación se vaya a resolver fácilmente ni en un corto plazo de tiempo, debido a la polarización total de las posturas de los propietarios y de la Xunta. Las pallozas, símbolo cultural e histórico de los Ancares, dejaron de funcionar como viviendas en la década de 1960, y se convirtieron en museos y recuerdos de como era la vida en las montañas ourensanas y leonesas desde tiempos casi inmemorables. Ahora, se enfrentan al destino al que a menudo hacen frente los elementos del patrimonio histórico: el abandono y el olvido. 

Pallozas

Construír en redondo era algo habitual en Galicia. As vivendas dos castros antes de ser romanizados eran maiormente dese xeito e as pallozas, como evolución aínda viva, tamén; os máis primitivos hórreos como os cabazos ou os piornos, igual, os pombais, os muíños de vento, as alvarizas para protexer dos osos os cortizos das abellas, os foxos para atrapar os lobos ou os fornos de cocer o barro dos oleiros, por poñer varios tipos de arquitecturas tradicionais antigas, conservan esa feitura xeométrica na súa base. De todas as construcións circulares, a palloza é das que sobreviviu no tempo. Caracterizadas pola súa complexa cuberta de palla de centeo, podemos velas nos Ancares, tanto galegos coma leoneses, e na parte suroccidental de Asturias. En Galicia aínda se conservan importantes concentracións deste tipo de vivendas en Piornedo ou no Cebreiro, na provincia de Lugo, conformando unha marabillosa excepcionalidade etnográfica e antropolóxica a coidar. Precisamente nesta área (Os Ancares) moitas delas están nun estado semirruinoso, e outras cubertas con uralitas ou plásticos cos que, polo menos, evitan o deterioro interior pese ao feísmo que xeran. O centeo, do que se saca a palla coas que se cobren, escasea, e o oficio de teitador é cada vez máis raro, ao que se suma a desgraza do abandono e da decadencia do rural, que inducen a unha auténtica devastación. Sendo unha das construcións máis primitivas e interesantes de Europa, nun estado agonizante pero reversible, estaría ben unha chamadiña de atención, a quen lle corresponda, para non deixar que todo este patrimonio único se veña abaixo en pouco tempo. Debemos evitar que o deterioro patrimonial ao que nos estamos autosometendo se converta nun penoso selo de identidade.

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