Pallozas de primera y pallozas de segunda

André Siso Zapata / M.S. REDACCIÓN / LA VOZ

GALICIA

ALBERTO LÓPEZ

Las pallozas de Pedrafita están en plena reforma, mientras que las de Piornedo siguen esperando su turno

04 ago 2019 . Actualizado a las 12:26 h.

Los vecinos de Piornedo (Cervantes, Lugo) llevan más de tres años solicitando ayuda a la Xunta, indispensable para reformar y mantener el estado de sus pallozas, construcciones Bienes de Interés Cultural. Estas peticiones se han sucedido desde la última reforma que se llevó a cabo con fondos de la Xunta, en el 2015, dado que los habitantes de Piornedo -y dueños de las pallozas- quedaron realmente descontentos con el resultado de aquellas obras. Tanto los propios dueños como las empresas de restauración están de acuerdo en que esa ayuda ahora es «urgente» y se debe realizar una nueva rehabilitación antes de que «ocurra alguna desgracia»

Los habitantes de Piornedo llevan tres años luchando para que les concedan unas nuevas ayudas para rehabilitar las pallozas que hay en su pueblo. Durante este período, han contactado en numerosas ocasiones con la Xunta, aunque sin éxito. «Só pedimos que nos collan o teléfono e nos concedan unha reunión», dicen. Durante este tiempo, han mantenido las edificaciones mediante obras menores, pagadas por ellos mismos. Las pallozas, propiedad privada en el caso de Piornedo -no así en Pedrafita, las más conocidas, que son propiedad de la Xunta-, han sido cuidadas por los propios vecinos, llegando incluso a tener que cultivar ellos mismos el centeno para cubrir los techos de estas viviendas. 

ALBERTO LÓPEZ

Las obras del 2015 fueron realizadas por la empresa Construpiedra, con sede en León. El jefe de obra fue Juan G. Abella, uno de los pocos especialistas en este tipo de reparaciones que hay en España. Con respecto al resultado de aquellos trabajos, confiesa que el destino de las pallozas era previsible: «Las pallozas necesitan un mantenimiento anual. Con el presupuesto que nos dieron en aquella obra, todo lo que podíamos hacer era reparar lo más urgente, pero sabíamos que no iba a durar mucho», declara. La prueba de esto es que, en los años siguientes a la obra, él volvió a menudo para realizar un ligero mantenimiento de las instalaciones, remunerado por los propios vecinos. Sin embargo, estos arreglos no han sido, ni mucho menos, suficientes. Las estructuras están débiles y la necesidad de una rehabilitación íntegra es urgente: «Si no es este invierno, será el siguiente, pero le aseguro que alguna de las pallozas se va a venir abajo si no se reforman lo antes posible, y los dueños se van a quedar sin nada. Eso si no les pilla dentro». Como solución posible, afirma que deben poner por delante el bien común, algo que faltó en el 2015 por parte de algunos vecinos, que se negaron a reformar sus instalaciones. Sin embargo, Abella cree que aquellos dueños que se resistieron en el 2015 estarían ahora dispuestos a colaborar, por lo que la restauración completa sería posible, al menos por el lado de los propietarios. «Rehabilitar las pallozas nos conviene a todos. A los vecinos, para mejorar sus propiedades y atraer a los visitantes; a la Xunta, para mantener vivo el patrimonio de Galicia, y a nosotros, para conseguir un trabajo del que somos especialistas», destaca.