En Marea y Villares intentan el divorcio amistoso, pero se lían con el nombre

Acuerdo unánime en el Parlamento para el nuevo reparto de espacios e intervenciones, que perjudica levemente al BNG


Santiago

El Parlamento de Galicia vivió su primera jornada con la representación de cinco grupos, y se notó en los tiempos. La Xunta de Portavoces se alargó más tiempo del habitual, y las comparecencias ante los medios, que suelen convocarse a partir de las 11.30 horas, no finalizaron hasta las dos de la tarde. Son las primeras consecuencias del nuevo reparto de espacios, tiempos e intervenciones a las que obliga la formalización del Grupo Mixto. El líder, Luís Villares, irrumpió en la rueda de prensa de primero -antes era el penúltimo- con una visible carpeta de En Marea, que es el nombre que reivindica tras salir junto a otros tres diputados del grupo que mantiene la denominación. La carpeta era solo un símbolo, porque el exjuez fue claro al trasladar que en su intención está representar a la formación que se organizó como grupo político en el verano del 2016, dando pie a En Marea. 

Villares se mostró satisfecho porque el divorcio de sus otros diez ya excompañeros va a salirle relativamente económico al Parlamento, que deberá presupuestar unos 152.000 euros a mayores por la nueva configuración, y las obras para repartirse el espacio físico serán mínimas. El acuerdo de mayor calado económico tiene que ver con la renuncia de En Marea a buena parte de sus representantes en las comisiones, que sí elevarían de forma notable el coste del funcionamiento de la Cámara. Villares habló en todo momento en tono colectivo y eludió reconocer que fueron sus excompañeros los que facilitaron este consenso, que al margen de dilatar algunas dinámicas del día a día, va a perjudicar levemente al BNG, que pierde alguna intervención a lo largo del período de sesiones pero de manera leve, hasta el punto de que Ana Pontón dio por bueno el acuerdo alcanzado.

Había más novedades en O Hórreo. Cuando llegó el turno de intervención del espacio denominado oficialmente como En Marea se presentó en la sala Manuel Lago, elegido en la tarde anterior portavoz de los diez diputados que permanecen en el grupo original, para el que reivindicó su nombre actual, al menos mientras ellos no decidan cambiarlo. Con evidente malestar, reprochó a Villares que hubiese hecho mención a su grupo como «Podemos ou Galicia en Común», y también afeó a Feijoo y a Tellado que se empeñen en dirigirse a ellos como las Mareas de Podemos. «Nós tomamos as nosas decisións. É posible que abramos o debate para evitar a confusión, pero non porque o pidan Villares ou Tellado», dijo Lago, que no aclara los tiempos que se van a tomar para cambiar de marca, ni siquiera si esa modificación se va a producir. Lo que sí defendió con vehemencia es que la generosidad para evitar alterar la dinámica parlamentaria era cosa de los suyos. Sobre la denominación con la que se refirió su exportavoz, fue tajante: «Villares trabucouse. Este grupo chámase En Marea, e é unha falta de respecto institucional chamarlle doutro xeito», concluyó. Y fue más allá sobre la identificación con el partido: «A forza que conseguiu ser a segunda forza política en Galicia somos nós», dijo en referencia a sus diez diputados. Sobre su inminente estreno como portavoz en el pleno del próximo martes, Lago indicó que él tendrá su propio estilo, que no consiste en «berrar», sino hacer preguntas incómodas al presidente que «espero que conteste».

Caballero, para el próximo período de sesiones

Los que salen beneficiados de estos movimientos son los socialistas. No ceden ni un milímetro de representatividad y además ganan presencia en el hemiciclo, ya que el Grupo Mixto se va hacia las dos filas del fondo. De esta manera, además, Gonzalo Caballero entrará en el Parlamento como líder de la oposición, pero no lo hará hasta el próximo período de sesiones. Leiceaga confirmó que las preguntas del próximo miércoles las hará él mismo, y el diputado Juan Díaz Villoslada defenderá por última vez asuntos que llevó de su mano. Tras este pleno se cierra el período de sesiones a la espera del próximo, en el que ya se incorporará Caballero, al margen de que pueda haber algún pleno extraordinario si se puede aprobar en verano el techo de gasto de la Xunta. 

El PP, con mayoría, quiso poner en valor el hecho de que todos los grupos van a poder ejercer la oposición con medios, recursos y cuota de representación, algo que Pedro Puy contrastó con la situación que se da en el Concello de Vigo, donde Abel Caballero, con mayoría, pone en dificultades a los responsables de fiscalizar la acción del gobierno local, opinó. El portavoz popular puso números a la generosidad de su grupo: «No seguinte pleno haberá 28 puntos do día e o PP protagoniza sete, unha cuarta parte», a pesar de que tienen 41 diputados de 75. 

Con el nuevo reparto, las interpelaciones al Gobierno durante cada periodo quedará del siguiente modo: 10 para el PSOE; 7 para En Marea; 4 para el BNG; y 3 para el Grupo Mixto. Las preguntas al presidente se repartirán así: 8 para el PSOE, 7 para En Marea, 7 para el BNG; y 2 para el Grupo Mixto. En las preguntas al Gobierno, el PSOE se queda con 12; En Marea, con 8; el BNG, con 8; y el Grupo Mixto, 4. Y respecto a las preguntas urgentes, el PSOE podrá hacer 8; En Marea, 6; el BNG, 8; y el Grupo Mixto, 2. 

Plenario de En Marea

El partido de Luís Villares, que sigue llamándose En Marea, anunció que su plenario se celebrará el sábado 13 de julio, previsiblemente en Santiago. Según la formación, hay cuatro mil personas inscritas que tienen derecho a participar en un encuentro en el que se tomarán algunas decisiones de organización interna, como el pago de cuotas (cinco euros al mes, dos para personas en paro); la renovación de la dirección hasta alcanzar los 35 miembros, ya que la actual puso sus cargos a disposición tras los malos resultados electorales; crear una coordinadora con 15 personas; y ofrecer una radiografía de las cuentas, en un momento delicado tras el retroceso en las urnas. Según Ana Seijas, «estamos cumprindo os pagos, aínda que os recursos son limitados», explicó. En las últimas semanas En Marea organizó quince reuniones territoriales en las que intervinieron doscientas personas. El viernes se cerrará el censo y la próxima semana se enviarán las enmiendas para estudiar con vistas al plenario. 

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